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Colaboración: Alejo Lucarás / Córdoba Beats.



Uno al hablar de música electrónica piensa en el estructurado golpe de 4 sobre 4, en pistas de baile y en géneros como el “house”. Pero Georgino Lloveras, con su proyecto de “Alkaline Georgi” proyecta algo que no muchos artistas de la escena se atreven. Este distinguido artista mendiolacense, propone una energía distinta: desde lo tribal de las percusiones (terreno en el que se destaca) hacia lo digital de la música electrónica, crea así, un producto completamente innovador.

“Cultor de las percusiones, la montaña y la naturaleza” como lo describe su amigo Andrés Oddone (DJ y productor cordobés), tuvo sus primeras experiencias percusionistas en su paso por el grupo Palo y Mano. En esta banda, los instrumentos sonaban con una gama de ritmos propio que tomaban sonido africano.  Lo que distinguió a estos percusionistas, fue que la necesidad implícita de hacer su propia música los animo a comenzar un camino de construcción instrumental distinto.

El alias “Alkaline Georgi”, surge de una mezcla entre admiración e identificación musical por el flamante productor alemán Acid Pauli y por su afición a la alimentación alcalina. “Nosotros en el organismo tenemos un balance entre lo ácido y lo alcalino. Cuando tenemos el cuerpo ácido nos enfermamos, porque el organismo siempre está tratando de orientarse hacia a lo alcalino. Cuando estamos dentro de un valor alcalino, quiere decir que estamos muy saludables.” explica Georgino.

Las primeras percusiones

Presentación de Alkaline Georgi en el patio del Palacio Ferreyra, para la productora cultural Musure, donde llevó toda su energía al corazón de Cordoba. Foto gentileza MUSURE.


La vocación artística y musical de Lloveras tuvo su comienzo desde la temprana edad de los 15 años, donde se encontró con su primer instrumento de percusión, el bongo. “En esa época, no había en Cordoba mucha movida de percusión. De hecho, lo único que había se vinculaba con el cuarteto y yo estaba más abocado al rocanrol de los 70, 80.” Relata el percusionista de Mendiolaza.

En sus inicios, tuvo la posibilidad de comprar su primer bongo, pero nadie le podía enseñar por lo que optó por venderlo.  Posteriormente, a los 17 años, Georgino tuvo la suerte divina de encontrarse con un percusionista francés, quien finalmente le enseñó y además lo asesoró sobre instrumentos religiosos provenientes de cuba. A los 18, conoció a un aficionado de la música electrónica que le mostró música extraída de Ibiza, llamada “house tribal”.

Fue de esta manera como el mendiolacense empezó su camino. “Fue la primera impronta que tuve y me quedó muy grabado a fuego esos estilos de música. Siempre llevé todo mi arte hacia la fusión de la música electrónica con la ancestral” expresa.  Su paso por Palo y Mano también fue uno de los determinantes: “Éramos siete percusionistas donde fabricábamos nuestros propios instrumentos. Conseguíamos los troncos, los ahuecábamos como lo hacen tradicionalmente en muchas partes del mundo y le poníamos un cuero.” recuerda.

Sonido marca Georgi

Georgino ha firmado su música para el sello “Manitox” de España, “Lung Records” de Grecia, y ha colaborado para el sello de Andrés Oddone, uno de los productores musicales de la docta mas importante. Foto gentileza palobizarrifoto.


Alkaline podría considerarse como uno de los primeros incursores a nivel nacional de este tipo de fusión. Sus tempranos inicios como DJ toman como registro mezclas en las que combinaba distintos géneros de la electrónica con música étnica. “Mi intención fue combinar dos estilos tan separados en tiempo, pero tan unidos en su misión con la reunión y la danza. Es una manera de liberarse un poco de lo cotidiano” expresa Lloveras.

Para fusionar la música electrónica con lo ancestral, Georgino afirma que tuvo su primera conexión con las percusiones. “Al empezar, tuve conexión con la música ancestral y con el tambor, uno de los instrumentos más ancestrales de todos. Estuve mucho tiempo tocando este instrumento” cuenta Alkaline y añade que gracias a eso “Tuvo la posibilidad de fusionar estas dos vertientes tan unidas en lo espontáneo y lo natural en el momento”.

Los sets musicales de Alkaline son siempre son espontáneos, a excepción de fechas importantes en las cuales suele armar previamente algo en su casa y así adecuar la música para el momento. “Generalmente cuando toco voy fusionando un tema de electrónica y lo mezclo con flautas y cantos e instrumentos ancestrales. Utilizo mucha música de la India también (mantras)” explica Georgino.

Alkaline no está solo y afirma que ocasionalmente suele invitar a su hijo Valentino que es percusionista, vocalista y se encarga de cantar en simultaneo lo que tenga preparado o simplemente improvisa. “Siempre trato de invitar a músicos, como guitarristas, flautistas y percusionistas. Lo más importante para mí es la unión de músicos y lo espontáneo. Es lo que amo, no me gusta tener algo armado como una caja de zapatos, si no que la idea surja en el momento” expresa.

Mucho amor

Foto gentileza MUSURE.


La respuesta del público ante lo que propone Alkaline Georgi es, en palabras del propio artista, muy enriquecedora y amorosa. Georgino además de producir y mezclar su música, realiza un festival y ritual llamado “Kukum” donde mucha gente que no está familizarizada con la electrónica se encuentra con esta fusión y termina bastante conectada.

“Hay gente que ha cambiado de vida, de hecho, conozco personas que se han ido a vivir de la ciudad a las sierras por su naturaleza. Diría que la fusión que hago es como una especie de medicina ancestral” manifiesta Lloveras, y agrega que está muy agradecido y sorprendido ante la respuesta del público.

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