19 mayo, 2022

El Milenio

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Sebastián Garrocq: “Le di todo al deporte y el deporte me dio todo a mí”

Tras consagrarse segundo máximo ganador de la Liga de Voleibol Argentina, Sebastián Garrocq se retiró del deporte profesional al que dedicó 30 años de su vida. Desde la tranquilidad de su decisión, hoy entrena equipos en Salsipuedes y Agua de Oro, con el objetivo de acercar el deporte de Sierras Chicas al vóley federado.

Colaboración: Candela Delgado y Felicitas Crerar (4to IMVA). Candelaria Bailone y Antonella Monguzzi (4to IENM).

(Salsipuedes) – Después de una larga y exitosa carrera en el vóley profesional, el ex líbero Sebastián Garrocq decidió retirarse a mediados de este año. Se trata del cordobés que ganó 19 títulos con el club sanjuanino UPCN Vóley, llegó a la Selección Argentina en 2014 y jugó en el Mundial de Polonia ese mismo año.

Nacido en la capital cordobesa, para Garrocq, el deporte de su infancia era el fútbol. Un día, a los ocho o nueve años, le tocó hacer una clase de vóley en la escuela de verano del Club Banco Provincia. El profesor vio que tenía aptitudes y, desde entonces, el vóley pasó al primer plano de su vida.

A pesar de su notable crecimiento en el deporte, su llegada al mundo profesional tuvo más que ver con “estar en el lugar justo y en el momento indicado”. “Cuando empecé, no sabía que se jugaba vóley profesionalmente. En ese momento no había partidos televisados, no se escuchaba mucho sobre esta disciplina”, recordó el jugador, repasando su carrera junto a El Milenio.

El primer sueldo lo cobró en Alianza de Jesús María, pero el verdadero salto vino con Boca, en 2003. “Tenía 24 años y acababa de recibirme de periodista deportivo, cuando me llamaron. Ahí decidí dedicarme de lleno al vóley, fue el verdadero puntapié inicial de mi carrera profesional”, contó Garrocq.

La gloria llegaría más tarde con el UPCN Vóley Club de San Juan, donde jugó 11 temporadas, ganó siete veces la Liga de Voleibol Argentina (quebrando la, hasta entonces, indiscutida hegemonía de Bolívar) y obtuvo otros 12 títulos: dos Sudamericanos de Clubes, seis ediciones de la Copa Máster, tres de la Copa ACLAV y una Súper 8.

Como si fuera poco, también se colgó dos medallas de bronce en el Mundial de Clubes 2014 y 2015 y fue elegido mejor receptor en el Sudamericano 2011, mejor defensor en el de 2012 y mejor líbero en el de 2013.

En julio de este año, Garrocq decidió dejar el club sanjuanino que tantas veces acompañó a la victoria y se retiró del vóley profesional, tras haberse consagrado como el segundo máximo ganador de la Liga Argentina. A sus 39 años, volvió a su Córdoba natal y se instaló en Salsipuedes, donde se dedica a entrenar a niños, jóvenes y adultos con un objetivo en mente: llevar el vóley de Sierras Chicas al nivel federado y, por qué no, más allá.

El líbero se concentra en las labores defensivas, entrando y saliendo permanentemente del campo.

El Milenio: ¿Cómo llegaste a jugar de líbero?

Sebastián Garrocq: Cuando yo empecé en el vóley, no existía la posición de líbero. En esa época, tenías que saber hacer todo: atacar, saltar, bloquear, defender, sacar. No alcanzaba con destacarse en una destreza, porque había muy buenos jugadores.

A la larga eso me sirvió un montón, porque los técnicos siempre buscan jugadores completos. Cuando apareció la posición del líbero, me quedaba perfecta, al no tener tanta estatura. Jugando en esa posición pude adaptarme al equipo y es el único rol que ocupé a nivel profesional.

EM: ¿Admirás particularmente a algún equipo?

SG: Más que admiración, siento respeto por los clubes que trabajan seriamente, que persiguen proyectos a largo plazo. Por ejemplo, UPCN, en lugar de cambiar constantemente los jugadores, sostuvo la misma base con el mismo técnico durante mucho tiempo y eso trajo resultados. Lo que hizo fue admirable, para mí es un orgullo haber formado parte de ese equipo.

EM: ¿Cuáles son los errores más comunes en este deporte?

SG: En el vóley se convive todo el tiempo con el error, es un deporte difícil por la cantidad de facetas que tiene. Constantemente tenés la posibilidad de hacer un mal golpe, problemas de concentración, dudas entre compañeros, si va uno o va el otro, etc. Es una característica de los deportes en equipo. A la hora de enseñarles a los chicos, lo importante es que aprendan a bajar o minimizar el margen de error, pero nunca se elimina.

Garrocq jugó 11 temporadas con el UPCN de San Juan, club que se consagró heptacampeón de la Liga de Voleibol Argentina.

EM: ¿Cómo se dio la decisión de pasarte al otro lado de la cancha?

SG: Quizás podría haber jugado un par de años más, pero se hace difícil. Hay que tomar la decisión en el momento adecuado. Yo ya había sido entrenador a los 18 en las inferiores del Club Banco Provincia y siempre me gustó enseñarles a los más chicos. Me parece que la docencia es de familia, en la mía siempre hubo muchos profesores de Educación Física.

Ahora estoy en el club de Salsipuedes y en el de Agua de Oro, entreno a chicos y chicas de los diez años en adelante. La idea es difundir para que se vayan sumando jugadores y transmitirles todo lo que he aprendido, que lo disfruten, que se diviertan y aprendan al mismo tiempo.

“La solidaridad, la amistad y el compañerismo son los valores más importantes en el vóley. Eso es lo que, al final de todo, siempre perdura, más allá de los logros y del profesionalismo”

EM: ¿Cómo ves el vóley en Sierras Chicas?

SG: La verdad que es un circuito que no conocía, pero desde mayo hasta ahora ha crecido un montón, tanto en cantidad de chicos, como en interés y difusión. Va aumentando el número de equipos y casi todos los clubes están sumando la disciplina. Lo importante es seguir así y tratar de acercarnos al vóley federado.

EM: ¿Qué valores importantes promueve este deporte?

SG: Principalmente: la solidaridad, la amistad y el compañerismo. Tener claro que mi compañero es lo mejor que tengo, tanto en el entrenamiento como en el partido. Y si después puedo hacer amigos fuera de la cancha, bienvenido sea, porque eso te hace crecer como persona. Más allá de los logros y del profesionalismo, lo que queda es la amistad. Y eso tiene que perdurar siempre.

EM: ¿Extrañás tus épocas de jugador profesional?

SG: Muchos me lo preguntan y la verdad que no. Necesitaba dar un paso al costado, volver a mi provincia, con mi hijo, mi familia y mis amigos. Me siento tranquilo, alcancé todas las metas que me propuse y me retiro feliz. Le di todo al deporte y el deporte me dio todo a mí.