La deforestación a escala domiciliaria representa una problemática ambiental más grave de lo que podría suponerse. En la última década, un 28% de las hectáreas que sufrieron un cambio de uso del suelo en Sierras Chicas, fueron desmontadas a nivel particular. Especialistas explican el impacto de este fenómeno, regulado de manera diferencial en cada municipio.

Micro desmonte, macro problema 6
El avance no planificado de la urbanización es la principal amenaza para el bosque nativo en Sierras Chicas, como se observa en esta imagen de La Calera (GENTILEZA A QUIEN CORRESPONDA).

Micro desmonte, macro problema 7

Colaboración: Jazmín Lasso Pinti y Brunella Rolandi (4to IENM). Francesca Lagrottería y Ramiro Figueroa (4to IMVA).

El desmonte en Sierras Chicas ha sido motivo de importantes discusiones en los últimos años, sobre todo, a raíz de los grandes proyectos inmobiliarios y urbanísticos frecuentes en la región, que suelen implicar la deforestación de grandes extensiones de tierra.

Sin embargo, el impacto del desmonte a escala doméstica no se queda atrás. Día a día, los vecinos extraen árboles y vegetación de sus domicilios particulares con distintos fines. Aunque en general no se trata de grandes terrenos, sí se suma la flora eliminada en cada caso, las cifras resultan preocupantes.

Anuncios

Impacto en las sierras. Como explicó Joaquín Deon (geógrafo oriundo de Villa Allende, investigador y becario del Conicet), este desmonte domiciliario es lo que popularmente se denomina “limpieza del terreno”. «Cuando la gente adquiere un inmueble, suele sacar los ‘yuyos y malezas’. El tema es que, en ese proceso, remueven plantas que pertenecen al importante grupo del bosque nativo, como los espinillos, la carqueja, el tomillo, el poleo, renovales de algarrobo, etc.”, explicó el profesional.

“Esa ‘limpieza’, que parece inofensiva, cuando se lleva a cabo en miles de parcelas, como ha ocurrido en Sierras Chicas, se transforma en un desmonte muy grande y de consecuencias graves”, resaltó Deon y explicó que, al disminuir la cobertura vegetal, las cuencas van perdiendo su capacidad de retener agua, lo cual agrava los períodos de sequía y, cuando hay grandes precipitaciones, convierte las pendientes en un tobogán, donde el agua fluye en lugar de infiltrarse, provocando inundaciones.

Micro desmonte, macro problema 8
En Villa Allende, las áreas naturales en torno al llamado camino a Pan de Azúcar peligran por el crecimiento inmobiliario (GENTILEZA A QUIEN CORRESPONDA).

“Desaparece el llamado ‘efecto esponja’, por el cual la tierra retiene el agua de lluvia y luego la libera paulatinamente. Por eso Sierras Chicas se queda sin agua en la época seca y sufre inundaciones dramáticas en verano”, coincidió a su vez Fernando Barri, biólogo y también investigador del Conicet.

Además, como señaló el profesional, este desmonte acarrea otras consecuencias, ya que afecta a los llamados servicios ecosistémicos. “Perjudica la provisión de agua, perturba la dinámica de los ciclos biogeoquímicos, agrava el problema del cambio climático y disminuye la calidad de vida de todos los seres vivos”, añadió el biólogo.

Anuncios

Planificar, antes que lamentar. La extracción de flora es una práctica eventualmente necesaria por diversas razones. “A veces hace falta remover un árbol porque está parcialmente seco y representa un riesgo, o porque se quiere edificar en un espacio totalmente cubierto de vegetación, por ejemplo. El problema es cuando se ‘limpia’ todo el lote y se trabaja como si fuera una hoja en blanco”, señaló Deon.

Sobre la posibilidad de trasladar los árboles removidos, el geógrafo explicó que la flora arbórea nativa no se puede trasplantar. “Son especies de raíz pivotante, o sea que el árbol se extiende hacia abajo el doble o triple de su altura. Para sacar un algarrobo de 15 metros se necesitaría una máquina que hiciera un pozo de 60 metros y generaría un impacto ambiental enorme, porque removería toda la cobertura vegetal alrededor”, apuntó el profesional.

Para los especialistas, la clave de la prevención está en la planificación previa. Siguiendo la reflexión de Barri, el desmonte a escala doméstica se convierte en una problemática ambiental cuando no hay una ordenación del desarrollo territorial, es decir, “cuando avanza la urbanización sin control del Estado”.

«A la hora de construir, es importante no elegir los espacios con árboles nativos más frondosos y reponer las especies arbustivas y herbáceas removidas» – Joaquín Deon, geógrafo.

“Eso es lo que ha ocurrido en Sierras Chicas, el Estado no intervino y dejó que el mercado estableciera hasta dónde podía llegar la urbanización. Así, las construcciones avanzaron sobre la parte alta de las cuencas, afectando a toda la población. Acá se ha perdido más del 80% del bosque nativo original en las últimas décadas por el avance no planificado de la urbanización”, añadió el biólogo.

“Si seguimos así, la perspectiva a futuro es perder nuestras sierras tal como las conocemos, lo cual no sólo generaría un impacto visual enorme, sino que disminuiría la calidad de vida de todas las personas que habitan esta región”, afirmó con preocupación.

Anuncios

Miamización vs. Habitar lo serrano. A pesar del panorama desalentador, Sierras Chicas aún, está a tiempo de cambiar el rumbo y la responsabilidad civil a la hora de minimizar el impacto de esta problemática no es menor. En este sentido, tanto Deon como Barri señalaron la importancia de priorizar el criterio ambiental sobre el urbanístico a la hora de emprender una obra.

“Antes de construir, lo primero que se debe hacer es un relevamiento ambiental del lote. Así, el municipio registra los árboles nativos y, aquellos que superen un determinado diámetro, no deberían tocarse. El desafío para los propietarios y los arquitectos, es hacer un diseño que respete ese bosque nativo”, señaló Barri.

“Hoy se está hablando mucho de ‘arquitectura serrana’, incluso en Sierras Chicas hay casas construidas con arbustivas en el techo o árboles dentro de la vivienda. Muchas veces hace falta sacar o podar un ejemplar, pero lo importante es planificar y respetar, lo más posible, el ecosistema del que somos parte”, añadió Deon.

«El compromiso y la responsabilidad empiezan por casa. Hay que respetar el ecosistema del que somos parte y empezar a plantar especies nativas» – Joaquín Deon, geógrafo.

A su vez, otro punto fundamental para los profesionales es fomentar la parquización con especies nativas, muchas veces consideradas “feas” frente a las exóticas. “Durante mucho tiempo se ha promovido la ‘miamización de lo serrano’, esta imagen del patio despejado, con el pasto corto, una pileta y grandes palmeras. Cada uno tiene derecho a tener el paisaje que le guste en su casa, pero no a perjudicar el entorno ambiental de la cuenca”, expuso el geógrafo.

Barri coincidió: “Tenemos la idea de que un parque lindo es un parque sin árboles. Eso viene de la colonización cultural que vivimos. Debemos entender que hay que respetar las especies que habitan en esta región y que podemos tener áreas naturales en nuestras viviendas sin que eso nos afecte”.

“El compromiso y la responsabilidad empiezan por casa. Quienes hayan hecho una limpieza de sus terrenos, pueden remediar eso y recuperar el bosque empezando a plantar especies nativas en sus patios”, concluyó Deon.

Anuncios

Ciudad por ciudad. En Sierras Chicas, las reglamentaciones sobre ordenamiento territorial y uso del suelo son escasas y, en algunos casos, no ponen el acento en la preservación ambiental. Respecto a la extracción particular de flora, cada localidad tiene sus propias ordenanzas, aunque el cumplimiento y vigilancia de las mismas es disparejo.

Joaquín Elgueta, miembro del Consejo de Ambiente de Villa Allende, explicó que, en dicha ciudad, existe un Proyecto de Ordenamiento de Árboles, el cual prohíbe directamente la extracción de cualquier árbol, autóctono o exótico, sin autorización de la autoridad competente municipal.

Vale recordar que la ciudad sancionó una ordenanza de Fraccionamiento, Uso y Ocupación del Suelo en septiembre de 2018, aunque la misma no complació a los sectores ambientalistas. «En Villa Allende se realizaron varios talleres participativos sobre este tema, pero la actual gestión ignoró ese trabajo y finalmente aprobó otra normativa, la cual permite urbanizar sobre las sierras, construir cocheras subterráneas y hacer torres de hasta seis pisos”, denunció Joaquín Deon.

«En Sierras Chicas ha desaparecido más del 80% del bosque nativo original. Si seguimos así, la perspectiva a futuro es perder nuestras sierras tal como las conocemos» – Fernando Barri, biólogo.

Mendiolaza, por su parte, al no contar con un área de ambiente, deriva esos asuntos a una consultora privada. Luis Auyeros, propietario de la misma, explicó que la ciudad tiene, hace un año, una ordenanza que reglamenta el arbolado urbano y otra que regula los servicios ambientales del bosque nativo y las obligaciones de los ciudadanos para con el mismo.

Dicha reglamentación no sólo trabaja la cuestión de la extracción, sino también de la poda. “La idea es desterrar el concepto de que a un árbol es mejor podarlo. Los árboles no se podan, las únicas podas que se hacen son por seguridad (peligro de caída), por enfermedad o por deformación”, explicó Auyeros.

En Río Ceballos, la municipalidad debe otorgar autorización para: Intervención de cobertura vegetal (para aquellas personas que tengan intención de edificar), Limpieza perimetral y de lote (para vecinos que quieran desmalezar, ordenar y cercar un terreno) y Poda o extracción de árboles (ubicados en el interior del lote o en la vereda).

Micro desmonte, macro problema 9
ARCHIVO EL MILENIO.

En la localidad de Unquillo, rige la ordenanza 18/99, la cual indica que todo desmonte o tala debe ser autorizado y que debe dejarse, al menos, un 30% de cobertura vegetal en el terreno. Desde la Asamblea del Monte de Unquillo (AMU) indicaron que los vecinos pueden llamar a Seguridad Ciudadana (103) si observan una tala o desmonte no autorizado, en cuyo caso los inspectores deben frenar el hecho y labrar el acta correspondiente. Asimismo, aclararon que la ordenanza deja afuera a aquellos ejemplares que aún no hayan crecido lo suficiente, incluso tratándose de autóctonos.

En Salsipuedes rige la ordenanza 1167/14, la cual establece zonas protegidas y prohíbe totalmente el topado de terrenos (sólo se permite el movimiento del suelo mediante el uso de maquinarias para hacer accesos a las viviendas o nivelar un sector para edificar).

Asimismo, no se puede eliminar total o parcialmente la cobertura vegetal de un terreno sin la autorización escrita de la autoridad de aplicación y no se pueden extraer especies arbóreas y/o arbustivas autóctonas, ni tampoco árboles de 20 años o más.

Números que alarman. De las 20.000 hectáreas que sufrieron el cambio de uso del suelo en los últimos diez años en Sierras Chicas, el 45% del desmonte fue responsabilidad de empresas privadas urbanistas, desarrollistas inmobiliarias (con las empresas y personas físicas particulares que prestan servicios de «limpieza de lotes, desmontes o demoliciones») y empresas mineras (mega canteras), el 28% se debió a talas y desmontes particulares a escala domiciliaria (micro desmontes acumulados), un 10% a manos de circuitos de enduro, quads y motocross, un 6% a causa del gobierno provincial y municipal (para obras públicas, lagunas de retención post inundaciones, caminos, etc.) y el 11% restante a manos de ganaderos y agricultores agroindustriales.

Micro desmonte, macro problema 10
Fuente: Investigación de CIECS-CONICET-UNC
Anuncios

Dejá un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.