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Superclásico: octubre es lo que importa

En un partido de alta carga emocional, River y Boca empataron sin goles por la quinta fecha de la Superliga Argentina de fútbol.


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El mayor espectáculo estuvo en las tribunas del estadio Monumental Antonio Vespucio. El papel del público sería algo no menor a resaltar, pues el último antecedente del Xeneize en Núñez había estado marcado por los lamentables hechos de violencia que sufrió el micro que trasladaba al plantel hacia el estadio para jugar el segundo partido de la llave de la final de la pasada Copa Libertadores.

En esta ocasión la gente pudo disfrutar de un partido de fútbol en condiciones normales, como debe ser.

Y es que para ahuyentar fantasmas del pasado no solo blindaron los vidrios del colectivo que trasladó al plantel de Boca hacia el lugar de los hechos, sino que se montó un enorme operativo de seguridad que desarrolló sus funciones sin mayores inconvenientes. Aunque nos parezca exagerado, parecía el traslado de presos de alto riesgo a una prisión de seguridad máxima, pero era sólo la escolta a un equipo que iba a disputar un partido de fútbol.

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El colectivo de Boca llegó sin problemas al Monumental (Infobae)

Esto nos llama a reflexionar hasta dónde tenemos que llegar para que se dé algo tan simple como debería ser la llegada de uno de los equipos al estadio para hacer lo que siempre hacen: jugar un partido de fútbol.

El fútbol argentino despierta admiración en el exterior por la calidez de los hinchas. Pero esa virtud se torna en un enorme problema cuando se cruzan los extremos, y eso sucede con frecuencia porque nos guste o no, mucha gente va a la cancha para descargar frustraciones propias de su vida cotidiana.

Pensando en lo que viene, las autoridades que organizaron el operativo de seguridad deben estar satisfechas puesto que el próximo primero de octubre el Xeneize debe regresar al estadio Monumental para disputar la primera semifinal de la presente Copa Libertadores, una llave que también quedará en la historia. En esta segunda oportunidad seguramente querrán demostrarle al mundo que esta clase de encuentros sí pueden disputarse en la Argentina. Seguro querrán aprovecharla.

La previa

Inolvidable desde muchos puntos de vista será la final de la última copa Libertadores que River le ganó a Boca finalmente en Madrid. Otra discusión es si ese encuentro debía jugarse o no, en qué fecha y en qué sede. Lo concreto es que se disputó en el viejo continente cuando el entorno ya estaba absolutamente desvirtuado y a pocos días del comienzo del Mundial de Clubes, y que el Millonario se impuso para alzar ese trofeo por cuarta vez en su historia.

Consecuencias para el perdedor de aquella final llegaron de manera inmediata por ejemplo con los alejamientos por ventas de Wilmar Barrios y de Lisandro Magallán, y claro, la partida de Guillermo Barros Schelotto de la dirección técnica.  Después se irían otros jugadores importantes como Darío Benedetto y Nahitan Nandez. Por el lado del Millonario, sus bajas más representativas con respecto a aquella final fueron las de Gonzalo Martínez y de Jonathan Maidana.

Este primer superclásico era mucho más pesado para Boca justamente por el último antecedente que tenía ante su máximo rival. Fue tan grande el cambio que en tan solo nueve meses el Xeneize modificó gran parte de la base de su equipo: empezando por el entrenador hasta muchos de sus jugadores. Eso estuvo tan marcado que, con respecto a aquella final disputada en Madrid el pasado nueve de diciembre, sólo repitieron titularidad Esteban Andrada y Carlos Izquierdoz.

Lo concreto es que ayer River y Boca se midieron marcando un claro panorama de cómo se plantean los próximos superclásicos del mes de octubre, que a fin de cuentas son los partidos más importantes del momento para ambos. El empate en cero terminó dejando un sabor amargo pero la sed de los fanáticos poco tendrá que esperar para ser satisfecha. Esperemos que el mes que viene los equipos estén a la altura para brindar el espectáculo que todos queremos presenciar.

El partido

El campo de juego del estadio Monumental estuvo en excelentes condiciones para jugar, al encuentro sólo le faltaron los goles en el primer tiempo para que veamos un juego de ida y vuelta y entretenido para el público neutral, algo cercano a lo que vivimos en los últimos quince minutos del partido.

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El cero a cero se explica por buenas intervenciones de Esteban Andrada (Infobae)

El cero a cero se explica por la solidez defensiva que presentó Boca, que básicamente se avocó a mantenerse ordenado para no sufrir sobresaltos defensivos (cosa que logró), por buenas intervenciones de Esteban Andrada que lleva nueve partidos consecutivos sin recibir goles, ostentando la mayor racha histórica del club y por convincentes actuaciones de la dupla de centrales del Xeneize, que si bien terminó amonestada, en general respondió de manera sólida a la hora de defender.

Este superclásico para River implicaba consolidar la racha favorable ante su máximo rival y aceitar una forma de jugar fundada en la presión alta sobre el rival y en la tenencia con transiciones cortas para llegar con peligro al arco rival. El equipo de Gallardo sometió por momentos a Boca pero no pudo quebrar la resistencia y así tuvo que conformarse con un tibio empate.

Este resultado se valora más en Boca considerando que muy pocos jugadores tenían experiencia disputando superclásicos (solo Andrada, Izquierdoz y Fabra del equipo titular). Por el lado del equipo de Gallardo sólo debutaron en superclásicos el chileno Paulo Díaz y el cordobés Matías Suárez, que ingresó en el segundo tiempo desde el banco de suplentes.

Alfaro paró un equipo que presentaba tanto juventud como experiencia y priorizó cuidar el arco en cero. Muchos se sorprendieron al ver a un Boca que básicamente se dedicó a defender, pero en realidad es una cualidad de sus equipos la de ceder la iniciativa al rival y estar bien ordenado atrás esperando sus oportunidades para salir con explosión a atacar.

Eso permite tener una solidez defensiva importante y los números lo respaldan: a Boca no le convirtieron goles en el 62% de los partidos desde que Alfaro dirige al equipo (terminó con el arco invicto en 23 de 37 partidos), no recibió goles en 13 de los últimos 15 partidos que disputó y además, como ya se dijo, Esteban Andrada lleva nueve partidos sin recibir goles (al último se lo convirtió Tigre en la final de la Copa de la Superliga el pasado dos de junio).

Hay muchas personas que consideran que el planteo del DT fue mezquino, pero se dio pensando que en un mes tendrá que volver al estadio Monumental, y una derrota ayer hubiera representado un peso extra de cara al primer cruce por semifinales de copa del próximo primero de octubre. Son decisiones que hacen al juego y en ese sentido para el Xeneize era clave no salir del Monumental con las manos vacías.

Lo que viene

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El punto que se llevó Boca del Monumental le sirve para quedar como único escolta de San Lorenzo. (Foto de ALEJANDRO PAGNI / AFP)

Sin dudas Boca y River son candidatos a llevarse la presente Copa Libertadores. Ayer ellos midieron sus fuerzas y dejaron un panorama claro de cómo pueden llegar a ser esos partidos del próximo mes: no se regala nada y se disputa cada pelota como si fuera la última. Todo sea por obtener la máxima gloria del fútbol sudamericano.

Hasta ese encuentro los equipos tienen tres partidos por torneo local después de la fecha FIFA (fin de semana que viene, donde juegan las selecciones nacionales). Boca enfrentará a Estudiantes, a San Lorenzo (hasta el momento el líder) y a Newell´s. Y River se medirá frente a Huracán, Vélez y Gimnasia LP.

El superclásico de ayer probablemente hubiera tenido una importancia mayor de ubicarse en instancias más decisivas de la Superliga. A penas van cinco fechas y a Boca el punto que se llevó del Monumental le sirve para quedar como único escolta de San Lorenzo. No hay dudas de que este encuentro sirvió como termómetro para medir cómo están los equipos frente a frente, pues en pocos días deben verse las caras nuevamente en circunstancias que se presume, no serán tan diferentes.

Falta ya menos de un mes para la primera semifinal de la Copa Libertadores en el Estadio Monumental. La mesa está servida, seguro se prepararán de la mejor manera. Que como ayer, sea una fiesta y gane el mejor.

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