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El chico malo de la literatura

En esta entrevista, un recorrido por la trayectoria de Flavio Lo Presti, sus lecturas predilectas y sus objetivos (¿posibles?) por cumplir.

Flavio Lo Presti es escritor, crítico y narrador. Amante de los libros y del trabajo literario, elaboró entretenidas columnas sobre aspectos de la vida cotidiana. En esta entrevista, un recorrido por su trayectoria, sus lecturas predilectas y sus objetivos (¿posibles?) por cumplir.

“Los libros son una parte de mí mismo de la que no podría prescindir, como un órgano vital”. Fotografías: elmilenio.info

“Desde chico, mis primeros recuerdos son jugar al fútbol o leer, así que ni siquiera tengo un relato sobre en qué momento empezó mi interés por las letras”, narra el escritor Flavio Lo Presti al evocar sus primeras memorias literarias.

Sin embargo, pese a este difuso recuerdo, la literatura se convirtió en un aspecto primordial de su vida. “Si hablamos de los libros, nada de ellos me atrae: son una parte de mí mismo de la que no podría prescindir, como un órgano vital”, destaca.

Si bien ha escrito en La Voz del Interior y actualmente para la Revista Ñ de Clarín, no se considera un fanático del periodismo, al punto de reconocer que no tiene un periodista favorito, y de admitir que no leyó ni un libro de Kapuscinski, o de Verbitsky.

“Pongamos que mis periodistas favoritos son el Capote de A sangre fría, el Gay Talese de La mujer de tu prójimo, el Walsh de Operación Masacre y el García Márquez de las notas de prensa. Agregaría al Borges columnista de los Textos recobrados y sus extraordinarias e incómodas reseñas de películas y libros”, expresa Lo Presti.

Además, reconoce que el periodismo y la literatura están fuertemente vinculado en Argentina por el simple hecho de que “fue una manera en la que los escritores, a la espera de la quimera de un azar que permitiera vivir de los libros, se ganaran la vida”. Pero, en su caso personal, el vínculo fue más romántico: “Pensaba en Arlt, en Piglia, en su personaje Emilio Renzi, y quería parecerme a ellos.  Después, se transformó en una forma soportable de completar mis ingresos”.

La Profesión

Sobre cuando se dio cuenta que escribir era lo suyo, Lo Presti dice que no sabe muy bien si efectivamente escribir es “lo de él”. En ese sentido, expresa: “Escribo como una forma de conjurar la incomodidad con la que he vivido siempre, y también, por momentos, como una forma de ganarme la vida, y ninguna de las dos necesidades se ha interrumpido”.

En su camino por el mundo de la escritura construyó un estilo que reconoce está en desarrollo, lo que implica una “condición de irresolución permanente”. En el caso de su columna para La Voz del Interior, esta “adquirió un estilo instantáneo, y no fue el resultado de la acumulación de pruebas anteriores ni efecto de un esfuerzo. Pero tampoco sé si ese es mi estilo, sí hay una unidad en las cosas que escribo con esa voz que usé por tanto tiempo”.

Algo ‘columneable’

Desde el 2011, y por siete años, Flavio escribió la columna Yo escribo mucho peor. La misma nació tras una propuesta desde La Voz del Interior, ya que consideraban que podían tener una voz propia como columnista. “Mi rebeldía natural y mi desconocimiento del género columna llevaron a que escribiera una que tenía el doble de extensión que es habitual en un texto de ese tipo, y a los editores les gustó y la dejaron como estaba”, recuerda.

Durante el tiempo en que se dedicó a la columna “cualquier cosa que me pareciera digna de contar, sea perturbadora o cómica, iba a parar a una especie de archivo de columnas posibles, que iba consumiendo a medida que las necesitaba”.

Además destacó que cuando el diario decidió discontinuarla sintió un gran alivio. Esto se debía a que se estaba quedando sin temas para desarrollar. “Aunque también es cierto que vivía en la situación de esperar que me pase ‘algo columneable’, y hasta la gente más cercana pensaba en eso de vez en cuando”, agrega.

En su labor, escribió columnas sobre temas de lo más cotidiano: una instalación de gas, la mudanza, una nueva relación, un robo de billetera que no fue, una aventura nocturna con amigos, entre otros.

Pero también hizo de la literatura uno de sus tópicos. De hecho, su columna favorita fue la titulada De amicitia (un título tomado de Cicerón), “que fue a parar a mi segundo libro, el que se llama igual que la columna y editó Llanto de mudo”.

Posteriormente, muchos de sus textos integraron el libro Recuerdos de Córdoba (editado en 2013). Se trataba de una recopilación de sus columna, “así que ahí estábamos también en el ‘mundo periodístico’, aunque hay un capítulo final que fue escrito para cerrar el libro”, concluye.

El Nobel y otros objetivos

“Estoy escribiendo muchas cosas distintas, pero nunca pienso en términos de ‘quiero escribir una novela’, ‘quiero escribir un cuento’ ”, dice Lo Presti sobre sus proyectos venideros. “Se me ocurren cosas, (o me ocurren), y las voy deformando en la cabeza hasta que adquieren una densidad que me lleva a intentar escribirlas, siempre con la esperanza de que encuentren la forma que necesitan”, agrega.

Actualmente, se encuentra escribiendo una biografía, por la que recibió una beca del Fondo Nacional de las Artes. También- en otro ámbito, lejos del literario-, quiere bajar diez kilos y pagar el alquiler a tiempo.  

Finalmente, sobre sus ítems pendientes como escritor dice, en tono de broma, “ganar el premio Nobel”. Pero se retracta rápidamente: “Hablando en serio, escribir un par de libros buenos”.


FLAVIO LO PRESTI

Es escritor y profesor en Letras Modernas en la Universidad Nacional de Córdoba. Narrador de relatos cortos, columnista y crítico literario, escribe artículos en diversos medios gráficos. En su haber ha editado libros como “Recuerdos de Córdoba” y “Los veranos”. Por siete años escribió la columna “Yo escribo mucho peor” para él La Voz del Interior. Actualmente trabaja para la revista Ñ de Clarín.


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