27 septiembre, 2022

El Milenio

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Técnica y corazón, las claves para montar

Agustina Fenosi pertenece al Club Hípico de Mendiolaza y compite junto a Sirocco en carreras de salto, una de las ramificaciones en que se divide el deporte.

La equitación es la única disciplina donde hombre y animal se establecen como equipo. Agustina Fenosi pertenece al Club Hípico de Mendiolaza y compite junto a Sirocco en carreras de salto, una de las ramificaciones en que se divide el deporte.

“Cuando estoy con Sirocco me desconecto de todo y aumenta la conexión que tenemos”.

Desde la niñez, los caballos fueron miembros de la familia Fenosi y Agustina descubrió, siendo muy chica, el amor que tenía por los mismos. Alrededor de los 5 años sus padres la llevaron a montar por primera vez al Club Hípico Mendiolaza y allí comenzó a transitar su pasión.

Inició los entrenamientos con Elisa Cuitiño y Carlos Roque, “dos profesores que te trasmiten el amor principalmente por los animales, y por el deporte en sí”. Y, con el paso del tiempo, el Club se convirtió en su segundo hogar, un espacio donde forjó amistades y se conoció mejor a sí misma.

“Es hermoso decir que, al ser un deporte individual, encontré varias personas que comparten el mismo sentimiento, y hoy en día tenemos un gran grupo de amigos”, comentó Fenosi.

Actualmente Agustina combina la equitación junto a los estudios de la carrera “Lic. En Nutrición”, en la Universidad Católica de Córdoba y, mientras la facultad le brinde disponibilidad horaria, dedica sus días a crecer a la par de su compañero, Sirocco.

Un tipo de arte

“Técnica y corazón”, de esta manera definió Fenosi a la práctica, que es una especialidad dentro de los deportes ecuestres. En esta disciplina se evalúa tanto al jinete como al caballo, que trabajan como equipo.

“Es el arte de montar a caballo, principalmente esto consiste en la conexión con él, en la confianza, que no sólo se adquiere con montar, sino también compartiendo momentos juntos, ya sea bañándolo, jugando o dándole de comer”, señaló Agustina.

La equitación como deporte olímpico tiene tres disciplinas: la doma clásica, concurso completo y saltos de obstáculo.

En este último es donde se desempeñan Fenosi y Sirocco. Este tipo de ejercicio está compuesto por categorías según experiencia y edad, empezando con pruebas de 0.30 metros hasta 0.60 metros para los iniciados, y continúa con 0.70 metros hasta 1.20 metros o 1.30 metros.

Se pacta un tiempo óptimo para hacer el recorrido que consiste en superar entre 10 y 12 vallas. El jinete que llegue con más cercanía al tiempo y con menos puntos en contra, se proclama ganador. Los puntos se restan acorde a diferentes faltas, como confundirse en el recorrido, tirar los obstáculos o excederse del tiempo establecido.

Agustina destacó la importancia de tener activos los sentidos, fundamentalmente la vista para visibilizar correctamente la dirección y las distancias, como así también el tacto “para sentir la conexión con el caballo”.

La Federación Ecuestre Internacional (FEI) es la encargada de regular las normas de las competiciones ecuestres, como así de organizar eventos y competencias a nivel mundial. En éstos también se incluyen el enduro, el volteo, los enganches y reining.

Los criterios de juicio cubren el rendimiento del jinete y el control del caballo en su conjunto. Asimismo, se tiene en cuenta que la vestimenta sea adecuada, el uso de ayudas de conducción como así también la limpieza y pulido del caballo.

Generalmente un buen jinete está siempre en equilibrio con el caballo, mantiene una posición correcta en cada marcha y movimiento, lo que le permite dirigir al equino de manera sencilla y eficaz.

El año pasado, Agustina realizó el Campeonato del Norte, basado en 4 concursos dentro de las zonas de Mendiolaza, El Talar, Colonia Caroya y Villa Allende. En el mismo logró quedar tercera en 0.70 metros y 0.80 metros.

En este 2019 Fenosi se enfrentará al desafío de los 0.90 metros, para el cual ya se está preparando.

Para entrenar

Las jornadas de entrenamiento comienzan con una caminata por la pista, generalmente se realizan dos vueltas y luego se destina media hora a ejercicios de transición, para pasar del paso al trote y viceversa. Posteriormente se practica la transición del galope y por último los saltos, que comienzan con vallas en alturas bajas, que van subiendo gradualmente a medida que salen correctamente los ejercicios pautados.  Mientras que, previo al concurso, los entrenamientos son simples para evitar el cansancio del animal.

Para realizar cualquier destreza, siempre se debe contar con el casco, como elemento más importante para la seguridad y protección ante una eventual caída. Además, se requieren accesorios como botas o polainas y el pantalón de montar, llamando técnicamente breech.

Al mismo tiempo, es fundamental el cuidado constante del caballo. Los equinos requieren de lugares amplios que permitan resguardarlos del frío y el calor. “Y lo principal es tener tiempo para ellos, son animales muy demandantes, principalmente de amor y cariño. También hay que ser responsable con la comida, los baños, el cepillado, las lastimaduras o enfermedades”, indicó Fenosi.

El entrenamiento de este deporte trae aparejado múltiples beneficios, tanto físicos como mentales. Entre ellos se destacan la tonificación de los músculos, el mantenimiento de una postura correcta y además el ejercicio cardiovascular a largo plazo refuerza la musculatura del corazón y la capacidad respiratoria. Así mismo,se desarrolla el equilibrio y la coordinación motriz. Por otro lado, mentalmente, ayuda a superar miedos y generar confianza.  

“El estar en contacto con la naturaleza, y con un caballo te ayuda a desconectarte un poco de la rutina, que es lo que usualmente me pasa a mí. Al vivir a mil por hora, donde la mayor parte de mi día me la paso estudiando o en la facultad, cuando llego al hípico, y estoy con Sirocco, mi gran compañero, me desconecto de todo y aumenta la conexión que tengo con él, para después, poder volver a mi rutina y tomarme todo con más tranquilidad”, comentó Agustina.

En cuanto a los riesgos que puede implicar la equitación Fenosi dijo: “Los caballos son como una caja de Pandora, siempre tenés sorpresas, como nosotros diariamente cambiamos de estado de ánimo, ellos también, tienen sus días malos como sus días buenos. Muchas veces ocurren accidentes, caídas, golpes, que pueden ser por error del jinete como también del caballo”, e insistió en lo fundamental, que es siempre el uso del casco.

Por último, Agustina descartó que el deporte sea costoso en sí mismo e indicó que en los precios influyen diversas variables, por lo que no puede asociarse directamente a un sector social privilegiado, sino que depende de las posibilidades de cada persona a la hora de acceder a cualquier actividad.