27 septiembre, 2022

El Milenio

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Los desafíos actuales de la lengua

En el marco del CILE 2019, Cristina Mucci y Matilda Sánchez dieron cátedra sobre las mutaciones que está sufriendo el lenguaje debido la expansión de la digitalización.

En el marco del CILE 2019, Cristina Mucci y Matilda Sánchez dieron cátedra sobre las mutaciones que está sufriendo el lenguaje debido la expansión de la digitalización. Además, remarcaron el papel fundamental de la educación para que el periodismo y el español en sí mismo sobrevivan a estos cambios.


El penúltimo día del VIII Congreso Internacional de la Lengua Española comenzó con una sesión plenaria sobre el español en la sociedad digital. La misma tuvo lugar en el Teatro del Libertador San Martín de la ciudad de Córdoba.

Arístides Royo, director de la Academia Panameña de la Lengua, presidió la mesa y abrió la jornada diciendo: “Todos debemos incorporarnos a lo digital, queramos o no”.

Raquel Garzón, moderadora de la sesión, añadió que Internet puso todo el mundo de la comunicación “para abajo” y que sus principales características son la globalización de los contenidos y la viralización. Asimismo hizo hincapié en la mayor transparencia del ámbito virtual, que a su vez acarrea la ausencia de límites entre lo público y lo privado y un aumento exponencial de la información que no siempre es óptimo.


“Internet puso todo el mundo de la comunicación´para abajo’ y que sus principales características son la globalización de los contenidos y la viralización”.


Rol de la escuela

Cristina Mucci, escritora y periodista argentina, fue la primer disertante en tomar la palabra. Durante su exposición, señaló que “en este mundo que parece reducirse a algoritmos” los actores social deben reivindicarse. Además aseveró que en este época se escribe y se lee más que nunca, pero “no se habla de libros, sino de pantallas”.

En la pluralidad de modelos de sociedad de información, el rol del periodismo cobra gran importancia. El mayor reto que éste tiene es llevar las audiencias hacia los temas de interés, que se ven en un detrimento frente a las banalidades que rigen el rating.

Este concepto, históricamente ligado a la televisión, se ha trasladado progresivamente a todos los medios de comunicación. La consecuencia inmediata es un deterioro del contenido y una debilitación del lenguaje, como también la generación de contenidos en torno a la demanda.

En este contexto, donde prima la carencia de la crítica colectiva es que la educación se vuelve fundamental. La escuela debe funcionar como herramienta para superar las falencias que lo tecnológico trae aparejado.

“Al educarnos, recibimos un legado y desde allí debemos incorporarnos a lo digital”, cerró Mucci.

Erosión de las palabras

Por su parte, Matilde Sánchez, periodista, escritora y traductora, vertebró su ponencia alrededor de la degradación del léxico que viene de la mano de la evolución digital.

Para ello, hizo un recorrido histórico por los años 90, cuando se produjo “una dictadura de la diagramación” que buscó atraer al lector con mayor cantidad de imágenes y menor cantidad de texto.

Desde allí, en sus palabras, “hubo una pérdida de la capacidad valorativa del lenguaje y del discurso crítico”. Así inició una era de textura simplificada y un periodismo basado en pocas palabras. “Se sepultó la ambición de riqueza lexical”, sentenció.

De la misma manera señaló que plataformas como Google prestigian los títulos con pocos caracteres, que entren en “cajas pequeñas” que puedan visibilizarse de una sola vez en las pantallas.

Frente a esto, el periodismo debe enfocarse en continuar con el “artesanado”, idea que alude a la capacidad de modificar la realidad mediante el lenguaje.


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