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Cobertura Especial

El milenio

10 años conectando Sierras Chicas

“La música recorre otro carril, transita otros senderos que son infinitos y gozan de muy buena salud”


Liliana Herrero, la reconocida cantante de folklore, se hizo presente en el festival de Cosquín, de este año, en un homenaje a Mercedes Sosa. Luego de compartir el escenario junto a León Gieco, Peteco Carabajal y Teresa Parodi, entre otros; decidió pasar por Unquillo y dar un show al aire libre en el último fin de semana de enero.

Liliana Herrero en la “Cantina Babel”. Fuente: “Tren Azul Producciones Culturales”

Sin lugar a dudas, Liliana Herrero representa una de las caras más importantes del folklore en la Argentina. La misma Mercedes Sosa la ha catalogado como su sucesora, una investidura que habla por sí misma sobre la trascendencia de la cantante. Además de sus raíces musicales, la artista, oriunda de Entre Ríos, es licenciada en Filosofía, carrera que ha desempeñado en la ciudad de Rosario.

Allí comienza su historia. La amistad con Fito Páez le permitió lanzarse como cantante y grabar sus primeros discos, los cuales, algunos de ellos, quedarán plasmados en la historia de la música. “Canción sobre canción” es el último álbum que produjo y fue presentado de manera extraoficial en la ciudad de Unquillo.

El espectáculo se llevó a cabo el último fin de semana de enero en la “Cantina Babel” frente a un gran número de personas. El evento fue organizado por “Tren Azul Producciones Culturales”, en una noche característica de verano. Tras haberse presentado en el Cosquín, Liliana Herrero emprendió viaje hacia la ciudad y, en contacto con El Milenio habló sobre su relación con Córdoba, el lanzamiento de su nuevo disco y anécdotas en las que participan algunos personajes emblemáticos como la Mona Jiménez.

“Me gusta mucho Unquillo. Tengo muchos amigos acá. He venido en distintas situaciones y fases”

El Milenio: ¿Por qué decidiste presentarte en Unquillo?

Liliana Herrero: Me gusta mucho Unquillo. Tengo muchos amigos acá. He venido en distintas situaciones y fases. Entonces me he movido en un mundo que yo no conocía. Un lugar particular. He cantado en la Plaza Herbera. He ido y venido de Córdoba, y me he alojado acá.

Me gusta, me parece que está lo suficientemente retirado de la ciudad y al mismo tiempo es un lugar acogedor, donde aparentemente hay otro horizonte u otro modo de vivir. Ese es el motivo. Siempre discuto con Diego Tatián, gran escritor cordobés, si este es el sitio para vivir o es Argüello, donde vivía él. Pero Unquillo me parece que tiene algo en particular.

Me recuerda mucho a otra ciudad muy cercana, a la que yo he venido también que es Río Ceballos. Allí tenía la casa Oscar del Barco y Héctor “Toto” Schmucler – que acaba de fallecer -, grandes intelectuales cordobeses y entonces he recorrido este lugar hace muchos años.

Cuando yo vine acá, a presentar “Isla del Tesoro”, un disco que salió en el año 1995, vinimos con toda la banda y con Fito Páez a tocar a Córdoba. Pero nos alquilamos una hermosa casa en Agua de Oro, que no es muy lejos de aquí. Alquilamos un auto y me acuerdo de ese momento que yo entro al lugar, donde teníamos que tocar y recibo dos docenas de rosas rojas. Nadie regala docenas de rosas, no sólo porque son caras sino porque es excesivo. Pero tenía una tarjeta escrita que decía: “Bienvenida Liliana Herrero, Córdoba te saluda”. Y abajo decía “La Mona”. Así que ese es el recuerdo que tengo de este recorrido, de este corredor de Córdoba y de las Sierras Chicas.

EM: ¿Tenés algún sentido de pertenencia con Córdoba?

LH: Lo que me determina la pertenencia son las amistades y las hermandades. La pertenencia depende de la hospitalidad, de las conversaciones, de los amores. Depende más allá de los lugares. La belleza en sí misma de un paisaje no es determinante para que vos estés con alguien.

Recién estaba recordando que fui muchas veces a Inti Yaco, y una vez tuve la oportunidad de ir sola. Era un momento muy especial de mi vida, en el que yo necesitaba estar sola. Me gustó estar ahí porque era muy musical el lugar, ya que al lado de la casa vivía Hilda Herrera.

Después me sedujeron otras cosas, también producto de la amistad. Conocí un río, gracias a Martín Rena, que se llamaba Yuspe. Ya el nombre me parece increíble, si yo fuera compositora haría una música que se llamara así.

EM: Contanos un poco sobre tu nuevo disco…

LH: El disco ya está terminado. Oficialmente va a salir en marzo y lo vamos a presentar en abril. Se llama “Canción sobre canción” y está integrado por once temas de Fito Páez. Tomé un arco temporal que va desde 1984 (año en que Fito grabó su primer disco) hasta 1999.

El trabajo fino lo hicimos con Pedro Rossi y Ariel Naón, el cual nos llevó un año y medio de dedicación. Pero después sumamos a grandes compañeros: Mariano Agustoni, pianista increíble; Mariano Cantero, percusionista; Martín Pantyrer, que siempre estuvo en nuestro grupo; Federico Siknis que es un bandoneonista extraordinario. Somos siete. En este país, en este momento, es muy difícil movilizar eso.

EM: ¿Cuál es tu opinión acerca de la actualidad del folklore y la nueva generación de artistas?

LH: Gozan de buena salud. Todas las músicas de este país gozan de buena salud. Si pensás que la música es un mundo más ligado al mercado, al aplauso fácil, a la investidura popera de la forma de cantar y demás, eso no es la música para mí. La música recorre otro carril, transita otros senderos que son infinitos y gozan de muy buena salud.

Si yo te dijera que Pedro Rossi acaba de hacer un disco solista, sólo él con la guitarra, interpretando a Rolando Valladares. Eso es una exquisitez profunda. Eso va a estar, se difunda o no, lo escuchen o no, sea en Spotify o cualquier otro medio.

Hablando de eso, yo tiendo a remitirme a tecnologías anteriores, que me interesan más. Sigo escuchando vinilos. En el Cosquín, hablábamos sobre esto con León Gieco. Él no usa ni celular y no tiene computadora. Escucha CDs y tampoco tiene tiendas digitales.

EM: ¿Cuáles fueron tus sensaciones sobre el Cosquín de este año?  

LH: Todas mis participaciones en Cosquín han sido conflictivas para mí. Se lo dije al intendente que me recibió el 25 a la noche, el día anterior a tocar, después de un viaje muy accidentado en esas “low cost” – haciendo referencia al avión en que viajó -. Por una gran tormenta en Córdoba, tuvimos que ir a Mendoza, el avión se movía para todos lados, todos asustados.

Llegamos tardísimo y ahí nos esperaba el intendente. Le hablé porque me parecía que el homenaje tenía que tener el acento en los cuatro históricos de Mercedes Sosa. Entre los que estuvimos ayer sin duda son Víctor Heredia, León Gieco, Teresa Parodi y Peteco Carabajal.

Pero esta edición, por primera vez, después de muchos años de venir y sufrir, no me di cuenta que estaba ahí. Estaba disfrutando mucho de la música. Había un coro de 120 personas, una orquesta de cuerda. Fue muy hermoso. Un acto muy estético, de alto nivel musical pero también fue un extraordinario acto político.

EM: Luego de haber transitado toda una carrera musical, lleno de momentos intensos ¿cuál es su concepción de la vida?

LH: Las amistades, los amores, los lugares, la música, los nietos, no mucho más. Todo abre, como dice Fito, abre el dolor y abre la felicidad.

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