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El milenio

10 años conectando Sierras Chicas

Esteban Aird: “el básquet es el deporte más bello que existe”


Esteban Aird es jugador profesional de básquet. Además, entrena niños y jóvenes en el Básquet Villa Allende Sport Club. En esta entrevista, un recorrido por sus años dentro de las canchas y los desafíos a los que se enfrenta fuera de ella.  

“Lo mejor que le puede pasar a un técnico es lograr un avance en el juego de los chicos. Llegar al fin del torneo y verlos jugar con una química que a principio de año no tenían”

Desde joven, Esteban Aird sintió interés por el básquet, un interés que surgió gracias a su padre. “A los cinco años, me enseñó a picar la pelota y me transmitió su gusto por este deporte ya que él lo había practicado de muy joven. Íbamos a la única cancha que había en Villa Allende”, narró. Posteriormente, y gracias a la altura que tenía,  un grupo de amigos lo llevó al Sport Club. Fue a la edad de ocho años cuando ingrese a un club por primera vez.

Por años, ha sido un gran seguidor de basquetbolistas como el cordobés Marcelo Milanesio y el norteamericano Michael Jordán. Sobre este último dice: “Lo admiro por poder combinar elegancia, determinación y competencia en el juego. Siempre me motivaba para jugar”. De la estrella de la NBA destaca además su nivel de competencia, el cual podía encontrarse no solo en el interior de la cancha, sino también en la vida diaria.

Para 1997, con 17 años, fue convocado para la Selección Cordobesa. “Me di cuenta que podía llegar un poco más lejos de lo que creí”, declaró. Fue así como nació su sueño por poder llegar “lo más alto posible”.

Dos años más tarde llegó el siguiente cuestionamiento: “¿a dónde quería llegar?” Y esta fue la respuesta a tal interrogante: “Era consciente de que tenía un nivel intermedio, que a lo mejor no me alcanzaba para la Liga Nacional pero podía llegar a otro club de arriba. Quería ser conocido como jugador, por lo menos en primera”.

Ese año, además, fue convocado por el equipo Atenas. Allí entrenó un tiempo, hasta que el técnico Oscar Coronel habló con él. “Me dijo que había un par de técnicos interesados, que me convenía ir a otro club y que ahí me iban a pagar como jugador. Así fue como fui a Macabí, donde cobraba un sueldo por jugar. Con ese equipo fue campeón en el año 2000, quedando en 2° lugar en otras ocasiones”.

Cuando se es jugador profesional lo más importante es por sobre todo, “pasarla bien”. La convivencia es otro factor esencial: “tener química, llevarse bien dentro y fuera de la cancha, tratar de hacer amigos sobre todo. Llevarte buenos recuerdos, sabiendo que en algún momento te vas a ir de ese lugar y que los amigos perduraran en el tiempo”.

Esteban no está retirado pese a ser entrenador, un puesto que pareciera ser solo para quienes ya han dejado de estar dentro de la cancha. En este sentido, relata que el año que viene jugará en la primera división del Sport. Declara que seguirá jugando otros campeonatos y en caso de que decida retirarse solo será por “por cuestiones físicas”.

JUGAR, PERO TAMBIÉN ENSEÑAR

“Habiendo conocido la vida de Rubén Magnano como técnico, me dio la idea de que si no podía llegar a ser jugador profesional podría dedicarme en algún momento como técnico, en cualquier categoría y nivel”, relata Aird sobre sus otros comienzos, como entrenador. Explica que su principal interés “no era vivir 100% del básquet pero si estar dentro del ambiente por mucho tiempo”.

Como entrenador, se desempeña en el Básquet Villa Allende Sport Club. Como docente tiene varios objetivo: ganar campeonatos, lograr química de equipo, que los chicos se diviertan y que mejoren, por sobre todas las cosas.  Al respecto expresa “lo mejor que le puede pasar a un técnico es lograr un avance en el juego de los chicos. A nivel táctico y técnico, individual y colectivo, llegar al fin del torneo y verlos jugar con una química que a principio de año no tenían”.

A la hora de introducir a los niños en el básquet, el factor más importante, según Esteban, es hacerles saber que puede lograrlo, mejorar. Para eso, es necesario “motivarlos con información y anécdotas. Incentivarlos a entrenar y hacerles saber que la mejoría que obtengan depende de ellos mismos. Esa es la motivación en la que me baso”.

Pero enseñar también tiene un lado negativo: la toma de decisiones sobre que niños juegan y quiénes no. Ese es uno de los peores aspectos de su profesión. “Más que perder un campeonato o un partido, lo feo es ver la cara de los chicos cuando no pueden jugar”, reconoce. Pero sabe también que son decisiones que tiene que tomar.

Expresa que le gustaría poder entrenar a todos los jóvenes “todo el tiempo y que jueguen todos en el partido”, pero también acepta que una competencia “amerita dedicación  y poner en cancha a los que realmente están mejorando y estén al nivel de esa competencia”.

UNA INVITACIÓN A JUGAR

¿Por qué un niño, adolescente o adulto debería jugar al básquet?  “Primero que todo, es el deporte más bello que existe”, y agrega: “es un deporte donde se  combina talento, toma de decisiones, y poco tiempo de recuperación de la frustración”. Sobre este último aspecto, explica que las decisiones que uno toma dentro de la cancha y durante un partido, en esa milésima de segundo, no distingue nivel de competencia.

Además, la mejora de lo técnico y lo táctico está en el entrenamiento. En este sentido reconoce que el básquet es un deporte en donde siempre se puede mejorar mientras haya esfuerzo y ganas.

“En el básquet también podés divertirte tranquilamente, porque es un juego muy divertido. Aprendes jugando, viendo y entrenando. Pero no hay que hacerlo solo por diversión sino también sintiendo pasión por este precioso deporte”, concluyó.

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