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Los tres años de Jorge Fabrissin

BALANCE 2018


En 1995 Jorge Fabrissin inició su primera intendencia y en 1999 fue reelecto para su segundo mandato. Hoy, a un año de finalizar su última gestión, el intendente responde sobre las diferentes problemáticas de la ciudad y habla sobre los proyectos alcanzados y los futuros.

Fabrissin recibió a El Milenio en su despacho ubicado en la sede de la Municipalidad de Unquillo.

En esta gestión Jorge Fabrissin apostó a la recuperación de las épocas doradas de la ciudad, Unquillo como viña de veraneo. Para ello, creó la Dirección de Turismo dirigida por Anabella Astrada, reabrió el Museo de la Ciudad que funciona en la vieja estación de trenes donde se buscó conservar el espíritu de antaño, entre otras iniciativas.

También, realizó una serie de acuerdos con la Fundación Guido Buffo, donde acordó una inversión para fomentar las visitas y mantener esta curiosa capilla que forma parte del patrimonio cultural unquillense.

“Estamos haciendo gestiones en este momento para consolidar ese proceso. Además, en la reserva Los Quebrachitos están haciendo el camino de interpretación de flora y hemos subscrito un convenio con la Universidad Provincial de Córdoba (UPC) y la Secretaria de Ciencia y Técnica, donde la provincia aportará un 70% para mejorar la zona. Para que funcione ese convenio estamos embelleciendo la ciudad, se pueden ver flores y árboles nuevos y se creó el grupo “Abracadabra” para mejorar el Parque Integrador”, sostuvo Jorge Fabrissin, y agregó que también se realizaron convenios con la UPC para restaurar y recuperar las esculturas, actualmente expuestas en el MACU.

Asimismo, Fabrissin sostuvo que otra de las apuestas fuertes en estructuras lo representa la pavimentación de numerosas calles y arterias de circulación fundamentales, como respuesta a su promesa electoral de una ciudad más “ecológica, segura y linda”.  

Medioambiente, medio complicado

“Hay que reducir la cantidad de basura, la clave está en que cada vecino tenga su propio compost, es lo ideal, porque la basura orgánica (húmeda) es la que más pesa”.

Sin lugar a dudas, uno de los mayores conflictos en la ciudad fue el proyecto privado para urbanizar El Montecito, un predio de más de 100 hectáreas que generó la oposición de los vecinos por varios factores, entre los cuales se destacaron la preocupación por los descuidos ecológicos del proyecto, la ilegalidad de algunas de sus características debido a la magnitud del mismo, el agravante de la inundación del 2015, la falta de recursos disponibles (especialmente hídricos), la ausencia de una red de servicios adecuados frente a una explosión demográfica que lleva diez años de crecimiento, entre otros.

Al respecto, el intendente dijo: “Cuando arribamos al gobierno, el proyecto estaba aprobado y cobrado por la gestión anterior. Realizamos un análisis cuidando los intereses, no solamente ecológicos sino también económicos de la población. Entonces, derogar una ordenanza donde hubo inversión de un desarrollista implica tener mucho cuidado porque puede generarse un juicio al municipio y después lo pagamos todos. No obstante, creímos que teníamos argumentos para derogar la ordenanza. Eso generó actas notariales de los desarrollistas donde amenazaban con denuncias penales por abuso de autoridad, aduciendo que yo no tenía atribución para derogarlas. Eso hizo que nos sentáramos a negociar y el proyecto fue cambiando rotundamente”.

Y agregó: “Vale aclarar que la autoridad de aplicación de la ley de ambiente corresponde a la Secretaria de Ambiente de la Provincia, nosotros no podemos interpretar la ley y ellos dictaminaron que eso (El Montecito) no era zona roja, sino que era mixta y el 50% de las 114 hectáreas están en zona mixta, ese es el dictamen de la provincia. El proyecto cambió y hay 54 hectáreas que son donadas al municipio para hacer una reserva libre y una calle interna que nace en la ruta vieja de Mendiolaza y termina en el barrio Cigarrales C, en Pablo Strumia. Esta calle interna nos pareció muy importante por el embotellamiento que se genera en el centro  y además el proyecto prevé la utilización de energías alternativas y manejo de aguas grises. En fin, una serie de mejoras que lo tornaban importante al proyecto y a tener en cuenta”, relató Fabrissin.

A su vez el conflicto generó numerosas asambleas y protestas y, una denuncia a los concejales de la gestión anterior y actual por incumplimiento de funciones y por otorgarle pre factibilidad al cuestionado proyecto. “Nosotros todavía no hemos tomado ninguna decisión así que me parece un brulote haber hecho una denuncia a los concejales y al intendente. Simplemente le hemos dado una pre-factibilidad para que ellos puedan trabajar en el tema y después, si la provincia aprueba el examen de impacto ambiental, recién vendría el proyecto al municipio donde haríamos otra audiencia para escuchar a los vecinos. Pero ahora, con esta denuncia se nos ata de pies y manos, porque si la justicia dice que está todo mal obviamente no se puede seguir; pero si dice que está bien a nosotros nos quita argumentos para oponernos a cualquier cosa”, dijo Fabrissin.

Sector del edificio municipal ubicado sobre la doble avenida unquillense.


Por su parte, en materia de ambiente, la recolección diferenciada de basura y la separación en origen no ha dado sus frutos tal como se esperó. Aún, la mayor porción de habitantes de la ciudad no llevan a cabo la diferenciación de residuos, por ende, se apuntó a extender la campaña con el objetivo de disminuir la cantidad de basura generada a diario en cada hogar. La realización de compost hogareños, la promoción de educadores ambientales en las escuelas y la toma de conciencia, son los ejes con los que se busca seguir trabajando en esta problemática.

“La basura nos lleva mucho dinero, vendemos todo lo que sea plástico, vidrio y papel, eso significa ingreso para el municipio ya que dejamos de transportar por peso a Piedra Blanca, que es muy caro. Hay que reducir la cantidad de basura, la clave está en que cada vecino tenga su propio compost, es lo ideal, porque la basura orgánica (húmeda) es la que más pesa: Entre el 60 y 65% del peso de la basura es orgánica”, sostuvo Fabrissin sobre su proyecto que en el año 2003 fue distinguido en España con un premio internacional, pero ahora permanece sin resultados favorables.

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