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10 años conectando Sierras Chicas

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DEPORTES/ LA REGIÓN


Ganas, vocación y perseverancia, son algunos de los valores que afirma y despliega Manuel Sánchez, periodista emblema del deporte en Canal 12. Vecino de Sierras Chicas, el multifacético comunicador viene de cubrir uno de los eventos deportivos más importantes: el Mundial Rusia 2018 y dialogó con El Milenio acerca de su trayectoria, análisis deportivo y cuentas pendientes.

La experiencia mundialista trasciende por mucho lo deportivo y Manuel Sánchez lo vivió de primera mano.

Por Ignacio Parisi. ignacioparisi@elmilenio.info

Creo que a veces uno nace con una vocación, la lleva adentro pero todavía no la descubre”, sostiene “Nolo”, como lo conocen en todas partes. Así explica Sánchez el trecho intermedio entre aquel momento, en el que la comunicación lo empezó a atrapar casi inconscientemente, y el proceso en el que decidió, a pura convicción, jugarse un pleno y apostar a emprender el camino que siempre quiso aun sin darse cuenta.

Nacido a mediados de los setenta, Manuel abre su memoria entre los primeros años de la democracia y un resurgir cultural que el mismo destaca como “clave” a la hora de enamorarse de la profesión. “Llegaron en esa época con muchísima fuerza un montón de radios FM, con mucha variedad en la programación. Nosotros estábamos acostumbrados a un solo tipo de programa, un solo formato de noticiero. Desde chico me fue atrapando todo esto, pero lo tuve como en un rincón”, cuenta “Nolo”.

Mientras comenzaba su incursión en abogacía, ya combinaba sus tiempos con el noticiero de Tanti, localidad de la que es oriundo. “La gente me preguntaba por qué no me dedicaba de lleno al periodismo”, observa Nolo, mientras recuerda cómo fue construyendo su oficio.

“Sostengo que la formación académica es sumamente importante, pero el periodismo es un oficio. No es que por haber estudiado y haberte recibido ya te convertís en periodista. Se ponen en juego otros factores, hacen falta ganas, vocación, perseverancia para bancarte situaciones y llegar a ciertos espacios”, subraya el comunicador.

Si bien, la mayor parte del público lo vincula fundamentalmente a la información deportiva, Sánchez afirma haber pasado por varios estadios desde que comenzó su etapa académica en el periodismo. En ese sentido, remarca programas como “Caos en la ciudad” de Juan Castro, o el primer “CQC”, como ciclos que abordaban la información de una manera diferente y novedosa.

“Yo pensaba en ese momento que quería ser uno de esos, que me interesaba ser un periodista de investigación. La cuestión es que el camino te va llevando a lugares que a veces uno no espera. Mis comienzos en la facultad fueron a fines de los noventa y empecé a trabajar en LV2. Luego todos los trabajos que me fueron surgiendo estuvieron vinculados a la cobertura deportiva y es un lugar que me encanta”, admite Manuel.

El Milenio: ¿De qué manera armás el día a día en tu trabajo?

MS: Todo arranca a la noche para mí. Antes de que termine el día yo hago un repaso de todo lo que ocurrió a nivel deportivo, que sea relevante y que pueda repercutir en el público cordobés. A estas noticias las preparo en forma de pauta, para llevarla al canal al otro día y comenzar a trabajar desde una lista con diez temas.

Llego al canal a las 5:30hs y comienzo a pulir para después desarrollar en el noticiero. Está claro que, en el medio hay una reunión de producción en la que debatimos y elegimos una porción de lo que llevé, por distintas razones. Estas pueden tener que ver con que la temática pierde novedad o impacto.

Estoy en el programa “Arriba Córdoba”, con dos horas en vivo. Luego tengo otra reunión de producción para planificar mis temas en el noticiero de las 12hs. Desarrollo las noticias y por último, participo en la pre producción del informativo Telenoche, que abarca los hechos de toda la jornada.

EM: Cubriste el último mundial de fútbol. ¿Qué te dejó tanto en lo humano como en lo estrictamente profesional?

Una experiencia hermosa. Nosotros, como canal, no fuimos a cubrir sólo el evento deportivo, sino que apuntábamos a cubrir gran parte de lo que es una copa del mundo a nivel cultural. El mundial es partidos, es entrenamientos, pero también es 24hs de un rejunte de personas, con distintas identidades y procedencias recorriendo un lugar totalmente distinto a lo que esperábamos.

Fue una explosión de colores, y remarco eso porque nosotros tenemos una visión bastante distorsionada de cómo es Rusia. Tomamos un preconcepto y pensamos que es gris, fría, chata. La realidad es que fuimos en verano y nos topamos con un clima espectacular, con un pueblo muy simpático y predispuesto. Que no nos engañe la seriedad de sus caras, Rusia tiene gente muy dada, abierta a compartir cultura, es bellísimo.

EM: ¿En qué ciudades te tocó trabajar?

Estuve en Moscú, en San Petersburgo, en Kazán y en un par de pueblos más. En uno llegamos luego de un viaje en tren de cuatro horas. Era tan pequeño el lugar que la estación no tenía ni siquiera un kiosco donde comprar algo para comer. Estábamos en un bar y necesitábamos ver un partido. En el bar no tenían cómo ayudarnos a mirarlo a través de la TV, por lo cual nos pusimos a verlo con un celular en la mesa. Fue increíble cómo se nos acercaba gente a observar esto que estábamos haciendo que para ellos era tan extraño. Los niños venían y se sacaban fotos, fue muy extraño y divertido.

EM: ¿Cuál fue el mensaje más claro que dejó el mundial a nivel futbolístico? ¿Nos mostró un panorama de qué estilo puede llegar a predominar, con equipos más verticales que de posesión?

MS: Siempre hay un equipo que se destaca ante las circunstancias. En Sudáfrica 2010 fue España con el famoso “Tikitiki” y esto en parte se repite en Brasil 2014 con Alemania. Las variantes, de un mundial a otro, tuvieron relación con la distancia entre jugador y jugador. España era una selección que movía la pelota con jugadores agrupados en un sector muy breve de la cancha, todos sumamente juntos. Alemania en cambio fue un equipo más expansivo, aprovechando de otra manera los espacios del campo. El último mundial nos trajo a Francia, que apunta a la verticalidad claramente y al contragolpe como herramienta fundamental para desequilibrar al rival. Además, es un grupo que tiene gente muy veloz, como el caso de KylianMbappé, que lo sufrimos en carne propia. El entrenador sacó un gran provecho de esas virtudes, fue hilvanando buenos resultados y logró consagrarse.

Por otro lado, también vimos a un equipo como Croacia, ordenado, táctico, muy fuerte físicamente, pero que llegó disminuido a la final. Creo que estando los dos equipos al cien por ciento otro hubiese sido el resultado en el último partido. No obstante, Francia aprovechó absolutamente todo en el mundial y nos dejó una lección: los galos presentaron a uno de los mejores jugadores del mundial con diecinueve años, mientras nosotros en Argentina todavía nos estamos preguntando si Paulo Dybala o Mauro Icardi, llegando a los 25 y siendo figuras mundiales, pueden marcar el ritmo de nuestra selección.

Son chicos que ya deberían haber jugado un mundial, Icardi no lo hizo y Dybala casi no entró a la cancha. Esta generación que llevamos nosotros no es descartable, pero se comió al primer escalón mundialista de los jugadores que recién ahora con Lionel Scaloni están teniendo lugar.

EM: ¿Qué nos pasa en ese sentido? ¿Es verdad este lugar común futbolero de “no hay recambio?

MS: No, no es cierto. Si hay recambio, lo que sucede es que estos chicos que ahora tienen entre 23 y 27 años ya tendrían que haber podido participar en el seleccionado desde hace tres años, mínimo. No hubo mezcla, no mechamos a la nueva generación con la que llegó al subcampeonato del mundo. No quiero decir que llevamos al mundial un equipo viejo, pero nos comimos a un grupo de jugadores que podría haber estado. Físicamente nos pasaron por arriba, Marcos Rojo no pudo más que verle la espalda todo el partido a KylianMbappé. En síntesis, claro que hay recambio, somos un país eminentemente futbolero. Que haya recambio no quiere decir que vayamos a ser campeones del mundo, esa es una locura que tenemos nosotros. No podemos medir todo de esa forma, no es fácil llegar a eso. Hay otras selecciones que trabajan muy bien y que son competitivas.

Quizás creemos que por generar un jugador capaz de pasar a cuatro tipos a base de gambeta ya tenemos que ganar todo, pero el fútbol no funciona de esa manera. Son años de trabajo los que se requieren y, aun así, puede que no alcance. De lo contrario, basta con observar a España, que luego de salir a ganar todo, pasó a quedarse afuera en primera ronda en 2014 y en una participación muy pobre en Rusia. Son procesos, lleva tiempo y si no lo conseguimos no podemos salir a apuntar a los jugadores como “mediocres” o “pechos fríos”.

¿Qué proyectos te gustaría emprender a nivel profesional?

Me gustaría empezar a generar más contenidos en redes y también comenzar a producir programas. Me gusta todo, y quisiera producir un material informativo que le dé la oportunidad a otra persona de presentarlos al aire.

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