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Alberto Díaz Añel: “Un país sin ciencia es un país destinado al fracaso”

En diálogo con El Milenio, Alberto Díaz Añel repasó los principales temas relacionados con la política científica argentina y a su trabajo como divulgador.

  • Por Tomás Vicente. periodico@elmilenio.info
La divulgación científica es una herramienta esencial para que todo el mundo sepa la importancia que tienen la ciencia y sus científicos en un país que quiere avanzar y desarrollarse sin depender de lo que otros le presten.

Nacido en Buenos Aires, pero radicado hace 13 años en Córdoba, Alberto Díaz Añel es Licenciado en Ciencias Biológicas (UBA), Doctor en Química Biológica (UBA), posee un Posdoctorado en la Universidad de California, San Diego (UCSD) y es Especialista en Comunicación Pública de la Ciencia y Periodismo Científico (ECPCyPC-UNC).

También se desempeña como Investigador del Conicet, como Profesor Adjunto en el Departamento de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de la Universidad Nacional de La Rioja (UNLaR) y como Director de la Especialización en CPCyPC (UNC).

El Milenio: ¿En qué área pueden enmarcarse sus investigaciones?

Alberto Díaz Añel: Hasta hace poco tiempo, estuvimos trabajando en el área de las neurociencias, particularmente haciendo ciencia básica para estudiar cómo se regula el movimiento de los componentes internos en las neuronas, lo que se conoce como “tráfico intracelular”.

EM: ¿Qué relevancia presentan estos estudios?

ADA: Hemos descrito nuevos mecanismos que regulan ese transporte dentro de las neuronas, que han demostrado ser importantes tanto en el desarrollo como en el funcionamiento de las mismas, y que a su vez podrían estar implicados en fallas neuronales en algunas enfermedades del sistema nervioso, como el trastorno bipolar, aunque todavía estamos lejos de entender cómo se desarrollan ese tipo de enfermedades.

EM: ¿Qué opina sobre la política científica argentina actual? ¿Afecta al proceso de divulgación científica?

ADA: En estos últimos años se ha visto un retroceso notorio al avance que venía mostrando la ciencia argentina desde la creación de su ministerio. Por ejemplo, la mayoría de nuestro trabajo depende de la adquisición de insumos que en su mayoría son importados, por lo que la situación económica actual del país nos ha afectado duramente. Lo mismo con el poder adquisitivo de nuestros salarios que, como le viene pasando a la mayoría de los trabajadores de nuestro país, se ha visto disminuido a niveles preocupantes.

No creo que todo esto haya afectado específicamente a la divulgación científica, sino todo lo contrario, ya que la misma no sólo puede ser una herramienta para contar al público lo que hacemos los científicos, sino que también puede ser útil para mostrar la situación en la que nos encontramos y todo lo que pierde el país si la ciencia es dejada a un lado.

EM: ¿Este contexto es el que lo incitó a desarrollar su libro Ciencia Monstruosa?

ADA: La idea de Ciencia Monstruosa nació mucho antes de la crisis que estamos viviendo en la ciencia de nuestro país. Pero de cualquier manera me ha permitido, a través de conferencias y notas que surgieron, a partir de su publicación, llevar el mensaje al público de cómo se encuentra la situación de nuestra ciencia. Siempre que he hablado de mi libro en programas de televisión o de radio, la pregunta natural que surgió de los periodistas fue “¿Qué opina de la situación actual de la ciencia en Argentina?”.

EM: Brevemente ¿Podría explicar en qué consiste su producción?

ADA: En mi libro utilizo las características particulares de cinco monstruos famosos (el monstruo de Frankenstein, Drácula, el Hombre Lobo, La Momia y la Criatura de la Laguna Negra), aquello que los hace diferentes a nosotros, para explicar conceptos esenciales de la biología. Por ejemplo, con Frankenstein cuento cómo una neurona produce su propia electricidad, y con Drácula explico cómo se heredan de padres a hijos enfermedades de la sangre como las anemias.

EM: En muchos casos la ciencia y la ficción pueden ser vistas como áreas antagónicas ¿Qué lomotivó a relacionar estos campos?

ADA: Una de las herramientas que se utilizan en divulgación para comunicar la ciencia al público es la de tomar aspectos de la vida cotidiana. Me pareció que los monstruos eran un tema muy atractivo y del que nadie está exento durante muchas etapas de la vida. Por más que nos asusten o no nos gusten, todo el mundo sabe quiénes son Drácula o el monstruo de Frankenstein, así que aproveché su fama para hablar sobre una de mis pasiones, la biología.

EM: El objetivo de este trabajo ¿Persigue un desarrollo personal o busca promover un acercamiento a la vocación científica?

ADA: Mi primer objetivo siempre fue comunicar la ciencia, pero sobre todo pensando en un público joven, para generar vocaciones científicas. Me ha pasado de hablar sobre las historias de mi libro a jóvenes de primaria y secundaria, y que al final algunos me digan que quieren ser científicos, así sea un solo alumno el que me lo diga, para mí es una misión cumplida.

EM: No solamente es Doctor en Ciencias Biológicas, sino que también es especialista en Comunicación Pública de la Ciencia y Periodismo Científico ¿Qué herramientas considera que le brindó este contacto interdisciplinar?

ADA: Salirme por un rato de mi campo disciplinario y sumergirme en algo nuevo para mí, sobre todo en lo relacionado a las ciencias sociales, desde el punto de vista de la comunicación, me permitió abrir un poco la cabeza y comprender con mayor claridad qué es lo que necesita el público con respecto a la ciencia, de qué manera eso le puede servir en su vida cotidiana, y las múltiples formas que existen para comunicarse con la gente. Además, me sirvió para expandir, de manera exponencial, mi red de contactos, que antes se limitaba sólo a mis colegas científicos y de un área muy particular y limitada.

EM: ¿Existen futuros proyectos que pueda adelantarnos?

ADA: Ahora que estoy como Director de la Especialización, de la cual fui el primer egresado, se me han acotado los tiempos, pero mi idea sigue siendo la de escribir un segundo libro con nuevos monstruos y nuevos conceptos científicos, esta vez no sólo de la biología. Por otro lado, sigo colaborando en otros proyectos de divulgación científica, como por ejemplo la creación de un programa de TV que se va a producir en la UNLaR y con el cual estamos en plena etapa de producción.

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