Anuncios

El milenio

10 años conectando Sierras Chicas

Estado e Iglesia: ¿juntos o separados?

Últimamente, la cotidianidad de las personas viene atravesando diferentes discusiones a nivel nacional, desde distintas aristas y posturas se han instalado en la opinión pública. Una de ellas es la que propone que el Estado ya no solvente a la Iglesia. Se trata de una iniciativa legislativa que plantea que ya no se paguen los sueldos de la jerarquía eclesiástica; mientras que otra sostiene la necesidad de equipararlos a los de un docente universitario.

  • Por Pablo Brueyne. periodico@elmilenio.info
  • Julieta Lafuente y Belén Recupido. 4°A IENM.
  • Melina Briñon Paz y Sophia Stroscio. 4°B IMVA
Congreso de la Nación Argentina.

El Milenio entrevistó a quien es el autor de uno de los proyectos de Ley que plantea la separación del Estado con la Iglesia católica, Alejandro Echegaray (AE), Diputado Nacional por el bloque de la UCR.

“Los obispos reciben un sueldo similar al de un juez de primera instancia (alrededor de $135.000 en bruto por mes). El artículo 2 de la Constitución Nacional establece que el gobierno federal sostiene al culto católico apostólico romano. Para mí la obligación ya se cumple por medio de subsidios a colegios religiosos, sostenimiento arquitectónico, desgravaciones impositivas y otras cuestiones en las que el Estado ya viene aportando”, sostuvo Alejandro Echegaray.

El Milenio: ¿Qué lo motivó a Usted para presentar este proyecto de ley?

Alejandro Echegaray: Este proyecto fue presentado en marzo de este año (2018) en ocasión de una discusión fundada en una pregunta que hiciera una diputada al gabinete de ministros, cuando el jefe de gabinete de la Nación, Marcos Peña, en uno de sus tantos informes en el Congreso, respecto de cuánto asignaba el Estado Nacional al pago de salario de obispos, arzobispos y la jerarquía eclesiástica, eso me llevó a averiguar un poco la fuente de cuando surgió este financiamiento. Yo pensando que existía desde la fundación misma del Estado, de la organización nacional misma de los años, por lo tanto, del principio del siglo pasado.

Para mi sorpresa me encuentro con que este beneficio existe desde la última dictadura militar… me encuentro con que son cuatro decretos de ley del dictador Jorge Rafael Videla y uno de Reinaldo Viñales, quien fue el último presidente militar. Esto me llevo a pensar en la necesidad de revisar estas leyes y la única vía posible era generar una propuesta para renovar la función de dos cuestiones.

Principalmente quiero destacar que nosotros no estamos, de alguna manera, desatendiendo el mandato constitucional del Articulo 2 de la Constitución Nacional que es: “El Estado argentino sostiene el culto católico, pero nada dice de que la forma de sostenerlo es a partir de pagar los sueldos de la jerarquía eclesiástica, de los obispos, arzobispos, obispos auxiliares, los curas, etc. En todo caso, el Estado ya compromete muchos esfuerzos económicos sosteniendo los templos, los colegios de origen religioso que los sostienen con subsidios, con otros tipos de donaciones, etc. Me parece injusto, lo interpreto como legislador, y por eso creo que es necesario renovar las leyes, que además son de la época de la dictadura. Deberíamos interpretar correctamente el artículo de la constitución, no es justo que católicos y no católicos contribuyan a través de sus impuestos y paguen los sueldos de los curas de “una” de las iglesias.

“La separación de la iglesia y el Estado en Argentina, no es un proceso nuevo, es de hace mucho tiempo, después de la Constitución del año 1853, en que hubo unos robos en los gobiernos de la generación de los 80’, se empezó con los primeros pasos”.

EM: ¿Nos podría ampliar lo de la dictadura, acerca de la relación de dependencia del Estado y la iglesia?

AE: Dos cosas de la dictadura: creo que la iglesia en Argentina (sobre todo algunos sectores de la jerarquía eclesiástica, no es bueno generalizar porque hubo muchas víctimas dentro de la iglesia argentina) a partir de precisamente Bergoglio, actualmente el Papa Francisco, el que inició en su momento una autocrítica sobre el rol de algunos sectores de la iglesia en esa etapa, ¿no? Y bueno, esto precisamente tiene mucho que ver con esa convivencia que existió entre la historia de la iglesia católica y la dictadura, entonces desde ese punto de vista entre la historia de la iglesia católica y la dictadura, creo que la iglesia misma debería ser la gran interesada en revisar esta forma de financiamiento del Estado para con la jerarquía eclesiástica. De hecho, algunos obispos plantearon la necesidad de revisar esto, “porque se hace muy cuesta arriba tener que explicar permanentemente”.

Además, la separación de la iglesia y el Estado en Argentina, no es un proceso nuevo, es de hace mucho tiempo, después de la Constitución del año 1853, en que hubo unos robos en los gobiernos de la generación de los 80’, se empezó con los primeros pasos: se crearon los registros civiles por ejemplo, antes los nacimiento de los niños, los casamientos y las defunciones se registraban en las parroquias, en las iglesias; el Estado lo primero que hizo en esos tiempos fue separarse de la iglesia y crear el registro civil, por lo cual hubo un fuerte “choque” que llegó inclusive a romper con la jerarquía eclesiástica y con el Vaticano.

Historia de la relación

 

Con la ley N°1.420 la educación se vuelve común, general y obligatoria, sin embargo, antes la educación era un poder de la iglesia, en el gobierno de Irigoyen (años después en 1918) en Córdoba nace la Reforma Universitaria que tomó provecho de la separación de la iglesia y el Estado. Durante este gobierno se concreta la separación de la iglesia y el Estado, luego vinieron otras leyes más conocidas como la del divorcio, la del matrimonio igualitario, etc. Es decir que, el laicismo en la Argentina tiene una historia y no es enemigo de las iglesias, solamente que pone un límite entre el campo de la esfera pública y del bien común.

AE: Entonces ni los templos deberían meterse dentro del Estado para definir cómo tenemos que vivir de acuerdo a las creencias, ni el Estado meterse dentro de los templos para decir, ni para prohibir, sino que debe ser respetuoso de la libertad religiosa.

El Estado tiene que preservar el bien de todos y que la iglesia, en todo caso, tiene que predicar por su fe, en el ámbito que corresponda, ese es el rol del laicismo. Creo que está dándose una buena discusión en la Argentina, el laicismo no es una cuestión anticlerical, sino que es una cuestión de definir la libertad de todos y de garantizar la libertad a profesar un culto, el que sea, o a no profesar ninguno, y que cada uno viva desde la pluralidad y con la tolerancia democrática que tenga que vivir.

EM: ¿Qué consecuencias tendría para la iglesia el desvincularse del Estado?

AE: Yo creo que sería todo un beneficio, tanto para el Estado como para la iglesia, primero porque en el mundo, en los países más avanzados, están separadas las iglesias del Estado.

Podemos tener un abanico de opciones, por ejemplo: hay países en que religión y Estado son la misma cosa, como en el caso de la República Islámica de Irán, su constitución es el propio dogma religioso, ese sería el caso más acabado. Después hay múltiples alternativas, los países que han logrado mayor avance en la convivencia pacífica, democrática, de tolerancia, y de avances científicos, tienen dicha separación.

Las consecuencias no deberían ser ninguna, porque la iglesia, en todo caso, deberá tener mecanismos transparentes de financiamiento, donde su feligresía y la administración del patrimonio de la propia iglesia católica argentina, tiene fondos cuantiosos. Incluso les puedo asegurar que una iglesia tiene muchas propiedades, muchos colegios, muchos sanatorios, muchos campos y de la administración misma de ese enorme patrimonio, más el aporte de los feligreses, no sólo de la iglesia católica, sino que, de todas las iglesias, debería surgir del financiamiento de su jerarquía eclesiástica.

Entonces no debería haber ninguna consecuencia negativa, más bien todo lo contrario, porque entre otras cosas yo creo que la iglesia debería seguir dando explicaciones al tener estos monumentos, estos beneficios otorgados en caracteres extraordinarios personalísimos por la última dictadura militar. 

Repercusiones en los fieles eclesiásticos y la sensación sobre la opinión pública

AE: Yo hice una pequeña muestra de laboratorio, sería muy pretencioso si yo tratara de interpretar toda la sociedad, porque la sociedad es bastante compleja. Pero a mí me pasó lo siguiente: con el tema del aborto legal tuve la posición favorable a que exista una ley que legalice esta situación, a partir de eso me encontré que en mis redes sociales había muchos que me apoyaban y muchos que me criticaban, por supuesto y es lógico, es un debate que divide a la sociedad. Al apartarme de la discusión del aborto me he encontrado con muchos de los que están en contra de la legalización y apoyan que se quiten los subsidios personalizados a los obispos, hubo muy pocas críticas respecto a esto.

En sí, es una muestra pequeña de laboratorio, a cuestión. Si lo traspalaría a la sociedad no sé, pero sé que en la sociedad hay más conciencia en separar la Iglesia del Estado, porque hasta a los católicos les parece una barbaridad tener que pagar con sus impuestos los sueldos de los obispos, me parece que eso lo he visto en charlas y en gente que me dicen: “yo no te banco con el tema del aborto, pero esto la verdad, que con esto sí, porque es un privilegio”, y la gente está harta de los privilegios, no los quiere.

Pasos a seguir para el tratamiento de este y otros proyectos en el Congreso de la Nación

 

Imagen relacionada

EM: ¿Cuál sería la perspectiva de aprobación en la Cámara, en relación al resto de los demás bloques políticos?

AE: Lo primero que pasa con los proyectos de ley, es que entran a una comisión, en este caso entran a discutirse primero en la comisión de relaciones exteriores y culto, precisamente porque es de culto y esto se va a dar en la segunda mitad del año. Si de la comisión sale con un apoyo importante, puede llegar a entrar antes de este fin de año  o a principios del año próximo, puede estar entrando al recinto y aprobarse.

Creo que, como el aborto, son temas que se deben discutir, con eso me conformaría muchísimo, soy optimista, por supuesto no puedo dar garantía de que mi proyecto sea apoyado mayoritariamente, pero ya muchos diputados, de distintos partidos me han expresado su apoyo. Luego le falta todavía todo el proceso de discusión, habrá que ver cómo avanza la segunda mitad del año. Por ahí si me llamas en septiembre u octubre te pueda decir algo más preciso respecto a que si tiene chance o no, yo creo que sí tiene chances serias de discutirse, eso sí sería un avance importante.

Hasta ya hay unas campañas dando vueltas con un pañuelo anaranjado y un pañuelo negro, ambas tienen un origen común y que aspiramos a que se unifiquen y le den más fuerza. Además, hay otros proyectos junto con este que presentan la separación entre la iglesia y El Estado, no puedo dar detalles porque yo no los he visto en profundidad. Pero algunos plantean sacar los símbolos religiosos de los espacios de las oficinas públicas.


“Luego de la segunda mitad del año, probablemente, esta discusión avance porque hay otros proyectos que tienen que ver con el proceso de separación de la Iglesia y el Estado”. Alejandro Echegaray

 

Anuncios

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: