Anuncios

El milenio

10 años conectando Sierras Chicas

Hábitos alimenticios: mentira la verdad

A medida que avanza la ciencia se conoce más al respecto de cómo debe ser la alimentación saludable y van quedando de lado algunos mitos que priorizaban algunas prácticas y elecciones en detrimento de otras.

Lo cierto es que el poder de las creencias populares y las tradiciones han hecho que se tenga una noción o percepción errónea de ciertas cosas. En el caso de la comida y los alimentos, mucho se basa en las costumbres o casos antiguos, aunque también hay algo de cierto en cada mito.

Los especialistas en nutrición se encargan de destruir preconceptos y dan una visión científica sobre lo que es conveniente comer. Procuraremos conocer más al respecto en esta nota, aunque sólo se avanzará en 20 de los tantos que existen, ya que los dogmas en relación a la alimentación son tantas como los alimentos.


La manzana limpia los dientes: La manzana no puede reemplazar la pasta dental, pero al contener poco azúcar no favorece la formación de los microorganismos que provocan las caries.

La papa engorda: Esto relativo, al ser una verdura rica en almidón, al igual que la batata y el choclo, dependerá de cómo se nivele la ingesta. La papa no es un alimento prohibido de las dietas para adelgazar porque cada 100 gramos cuenta con 80 calorías y, además, produce una importante sensación de saciedad. El tema es la forma de cocción. Desde ya, fritas o al horno con mucha cantidad de aceite quedan descartadas.

Después de comer hay que esperar dos horas antes de meterse al agua: Depende de lo que se haya comido. Si se comió un sándwich o una fruta no va a suceder nada, pero si fue un suculento asado con ensalada y postre, el proceso digestivo se verá alterado.

El queso constipa: No. El queso no tiene ninguna sustancia constipante. Se recomienda su consumo en caso de diarreas porque no tiene fibras que faciliten la evacuación, como la carne o las verduras.

La vitamina B engorda: El complejo B mejora el estado general y, en cierta medida, puede abrir el apetito, pero ni las vitaminas ni los minerales engordan.

El café es más dañino que el té y el mate: Todo depende de la concentración que tomemos. Un café pequeñito y concentrado tendrá una cantidad de cafeína muy grande (similar al que aporta el té o el mate muy cargados). Pero un café normal no tiene por qué ser más dañino que el té o el mate.

Las verduras son más sanas que la carne: Esta afirmación es errónea. Necesitamos consumir hierro en buena proporción y la carne permite incorporarlo en mucho mayor medida que los vegetales.

El alcohol fija las grasas: No es cierto, pero aporta calorías. Una medida de whisky provee 140 calorías y una copa de vino, 100 calorías. Hay que medir el consumo siempre, más tratándose de un régimen para perder peso.

Las nueces y el apio son afrodisíacos: No está científicamente comprobado, aunque muchas culturas creían que el deseo sexual aumentaba debido a consumir frutos, plantas o raíces determinadas. Lo que sí se sabe en la actualidad, es que la vitamina E está presente en los frutos secos y se relaciona a la fecundidad.

El pan tostado tiene menos calorías que el normal: Podría considerarse un mito, porque tostar una rebanada de pan no tiene grandes efectos en su contenido nutricional ni calórico. Sí suceden cambios químicos, se pierde un poco de humedad y, por lo tanto, se puede sentir más ligero, pero las calorías son las mismas. Lo que hace es generar mayor sensación de saciedad.

Comer pequeñas comidas repetidas durante el día acelera el metabolismo: Esto es verdad. Consumir varias porciones durante el día ayuda a que nuestro metabolismo trabaje constantemente y a quemar un poco más de calorías. Hacer refrigerios entre comidas puede ayudar a controlar nuestro apetito y a regular los niveles de azúcar en sangre o glucosa, logrando así tener menos antojos. Esto solo es cierto si tenemos control en las porciones.

Las calorías consumidas por la noche engordan más que las del día: Absoluto mito. Las calorías son calorías y no importa la hora en las que las consumimos. Lo importante es mantener una alimentación balanceada y tener una ingesta calórica apropiada de acuerdo a nuestra constitución y condición física. 

Todos los productos orgánicos siempre son saludables: Los productos que dicen “orgánico” en su empaque (es decir, fueron cultivados y producidos sin uso de OGM, pesticidas o suplementos alimenticios), muchas veces no son muy diferentes de otros productos. Pero su precio es notablemente superior.

Las frutas y verduras pierden sus propiedades al ser congelados: Las tecnologías modernas del congelado permiten mantener prácticamente todos los elementos saludables.

Los vegetales crudos son mejores que los cocidos: Esto no es necesariamente cierto. Los tomates, espinacas, zanahorias y espárragos, por ejemplo, son mejor digeridos si están cocidos. Muchos de los nutrientes que se encuentran en las plantas se absorben menos en el intestino, en comparación con los alimentos derivados de productos de origen animal.

El helado es digestivo: Desde tiempos remotos se sabe que los cítricos, y en especial el limón, son colesistokinéticos (es decir, que ayudan a una mejor función vesicular). Así, un helado de limón después de las comidas ayuda a que la vesícula trabaje mejor. Pero los otros helados no aportan ningún beneficio digestivo y, en algunos casos, incluso, pueden perturbarlo.

Se debe comer primero y esperar media hora para consumir líquidos: Eso depende de la condición de salud particular. Si se trata de una persona inapetente o con algún problema particular de salud como el reflujo gastroesofágico, es mejor no ocupar volumen gástrico con bebidas antes de la comida; pero en personas sin patologías, la ingesta simultánea de sólidos y líquidos no genera ningún tipo de problema. El agua no engorda aunque se tome antes, durante o después de las comidas. Si se bebe líquido antes de comer puede provocar sensación de saciedad y así se puede controlar el consumo de otros alimentos. 

La sal engorda: La sal no engorda, porque, al igual que las vitaminas y los minerales, no aporta calorías. Pero sí favorece la retención de líquidos, por lo que es mejor consumirla con moderación.

Después de un atracón de comida, hay que hacer un día de ayuno: No es conveniente, es mejor hacer por lo menos cuatro comidas, pero más ligeras. El cuerpo recibirá así dosis equilibradas de carbohidratos, proteínas, grasas, minerales y vitaminas. Esa es también la mejor forma de no sentir hambre y evitar las tentaciones.

Sudar excesivamente ayuda a perder grasa: Transpirar en exceso lo único que hace es deshidratarte y hacer que tu cuerpo libere toxinas. Lo positivo del ejercicio que hace transpirar es la pérdida de calorías que supone, pero no la de líquido.

 

Anuncios

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: