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Reforma educativa, secundarios más exigentes

La reforma educativa, presentada hace un par de semanas, traerá cambios significativos para el nivel secundario de los colegios de Córdoba. Si bien en este 2018 sólo se hará prueba piloto en 60 establecimientos educativos, en el 2019 ya regirá para todos, dando prioridad a los colegios estatales.


Por Redacción El Milenio | periodico@elmilenio.info


La transformación educativa se enmarca en la propuesta Secundario 2030 que consensuaron todos los ministros de Educación del país reunidos en el Consejo Federal y que obliga a todas las jurisdicciones a elaborar un Plan Estratégico para el nivel secundario entre 2018 y 2025.

Con esta nueva disposición, los alumnos aprobarán las materias con 7 (siete), actualmente es con 6 (seis), el promedio será anual, y el ciclo lectivo se dividirá en semestres, y no en trimestres como hasta el momento.

Es decir, la aprobación de las materias deberá darse con el 70 por ciento o más de los aprendizajes considerados prioritarios en el año, ya que el promedio se efectuará anualmente.

Los alumnos que no lleguen al 70 por ciento deberán rendir un coloquio en diciembre, y si tampoco logran acreditar el conocimiento tendrán una segunda oportunidad en febrero, sólo con el profesor a cargo de la cátedra y no con un tribunal, como lo es actualmente.

Con esta nueva reforma aparece la figura del recuperatorio de manera formal, en la cual el alumno tendrá dos instancias de recuperación (de examen o trabajo práctico evaluado), y la nota válida será la de la evaluación que demuestre que sabe la materia, es decir, no se promedia con las otras notas anteriores.

Las calificaciones seguirán siendo del 1 al 10. Las valoraciones parciales se consignarán en números enteros y el promedio final se expresará en número entero o en 50 centésimos. Si los centésimos son menores a 50 se redondeará en 50, si fuera mayor a 50 se redondeará al número entero superior.

Las calificaciones por motivos disciplinarios o conductas inadecuadas no serán válidas. Desaparece la figura de la nota concepto.

En el caso de la repitencia, será una situación “límite”, puesto que se llegará a ello después de tener numerosas oportunidades de adquirir los conocimientos. Es decir, se intentará que los niños no repitan.

Asimismo, se mantendrán los mismos planes de estudios actuales – materias y orientaciones-, pero se hará hincapié en el trabajo interdisciplinario y el seguimiento de la trayectoria del niño.

A su vez, se hará un control más estricto de las inasistencias y no se podrá pedir ampliación de la cantidad de faltas, salvo por alguna excepción.

Para mantener la condición de regular, el estudiante no debe superar las 25 inasistencias anuales. Se realizará un seguimiento de quienes acrediten tres faltas injustificadas, en primer lugar; y, después, a las 5. Lo mismo ocurrirá a las 10 faltas, justificadas o no, y a las 20 se citará a un adulto responsable.

No se computará inasistencia a las alumnas embarazadas y se diseñará un acompañamiento escolar virtual. En el caso de los varones que sean padres, no se le computarán tres faltas. Para ello debe acreditar el vínculo con el acta de nacimiento.

Además, desaparecerá la figura de “alumno libre” por ausencias o por problemas de conducta y pasará a ser un “estudiante en trayectoria escolar asistida”.


A la hora de aplicar


Alejandra Gait, licenciada en Ciencias de la Educación y Gestión Educativa.

Consultada por este medio, Alejandra Gait, licenciada en Ciencias de la Educación y Gestión Educativa, expuso su visión acerca de la aplicación de la reforma en el aula.

“En primer término, falta claridad en la profundización de los cambios y el modo de atravesar esta ¿reforma? ¿innovación? ¿mejora? La política curricular pretende mejorar este nivel educativo secundario, que como tal no funciona solo, sino en dependencia con el anterior y el posterior”.

Todas las reformas realizadas en diferentes países de Latinoamérica muestran que el cambio realmente sucede cuando las reformas se operan de adentro hacia afuera, apoyando las políticas educativas la descentralización autonomía de cada escuela, que no significa una delegación de responsabilidades. Acontecemos a cambios permanentes dirigidos desde fuera, por lo que la escuela no se siente parte. Ahora, los lineamientos dicen que cada escuela elaborará un proyecto específico de mejora, esto permitiría mayor pertinencia al respecto. Sin embargo, si queremos tener mejores escuelas, donde el foco debe ser el incremento de los aprendizajes de todos los alumnos, vaya el aporte de dos especialistas en el tema Fuhrman y Odden quienes dicen es necesario las siguientes directrices:


-Debemos contar con metas claras y ambiciosas, juntamente con indicadores de resultados coherentes con estándares educativos y medida de logro de los estudiantes.


Para ello considero que será necesario revisar los contextos y realidades de cada institución educativa, establecer los mínimos a alcanzar, y si trabajamos desde la diversidad y la integración será necesario revisar que las pruebas de los estándares no pueden ser igual para todos los alumnos, como lo fue el “Aprender 2016-2017”.


-Cuando esas metas pretendan incrementar los niveles de realización, la práctica docente debe cambiar drásticamente.


Este es el punto álgido, un cambio didáctico verdadero debe operar en las aulas, sino no hay mejora posible, acompañado de cambios organizativos. Los docentes seguimos parados desde nuestro lugar de seguridad y creemos que son los alumnos los que deben cambiar y el adulto resistente al cambio, es el que debe comprender que el misterio de mejora está en sus manos. Mientras esto no suceda, la reforma sigue siendo desde afuera.


-La mejora de la enseñanza requiere esfuerzos extensivos en formación permanente, en buenos materiales curriculares y en un liderazgo del sistema d la escuela y del docente.


No basta con lo recibido en los claustros terciarios o universitarios, hay campos didácticos por conocer, saberes espontáneos que enseñar, contextos por conocer, estándares por lograr y sólo se alcanza con estudio y con relación con otros colegas. La reforma incita a trabajos interdisciplinarios, está ayudará a este logro, siempre que la gestión de la escuela habilite espacios para ello.


“El rendimiento de cuentas debe ser parte de estas estrategias, no una reforma en sí misma”.


Ahora bien, “menos materias tradicionales y más contenidos específicos”, dice la reforma, esto vaticino será verdaderamente problemático porque muchos alumnos siguen pensando en estudios superiores y en la universidad no acontece reforma alguna, que contemple ni seguimientos, ni trayectorias, ni extraiga contenidos que resultan significativo para su ingreso. Ahora me pregunto ¿prepararemos alumnos para que no ingresen a la Universidad? O las Políticas educativas hoy podrán visualizar que el secundario está en el medio de dos niveles educativos que también merecen ser muy mirados.

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