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El milenio

10 años conectando Sierras Chicas

Enmarcaciones, gofrados y más

Son pocos los artistas dedicados al grabado, sin embargo, Carolina Britos es una de las pocas que se encuentra en Sierras Chicas y comparte su historia con El Milenio.


Por Amira López Giménez | amiralopez@elmilenio.info

Colaboradores: Marianela Méndez, Lucía Echegaray y Micaela Salzano. IMVA.

Lucía Ferreyra y Ludmila Ferreyra. IENM


Carolina Britos es artista, grabadora para ser precisos. Hace 25 años que vive en el tradicional barrio Valle del Sol en Mendiolaza, lugar que a veces inspira su creatividad: “Por una cuestión creativa está muy bueno, pero por otro lado te separa de esa cosa social que hay que hacer en el arte”, comenzó explicando la artista.

Tras vender su piano, regalo de sus padres que ilusionados con la música y su futuro le inculcaron el gusto por las buenas melodías, y tras un largo viaje, que la trajo de vuelta a Sierras Chicas, Carolina Britos decidió estudiar en la Escuela de Arte. Una vez allí, la rama de la plástica fue su templo ideal para la expresión y para la vida.

Aunque siempre estuvo vinculada al arte desde pequeña, incluso el secundario fue otro de sus momentos propicios de expresión reflejado en los murales de la época, Carolina considera humildemente que le falta “mérito” para enseñar. “Cuando he dado clases fue por cuestiones teóricas o históricas, dentro de mi taller alguna vez lo habré hecho, pero generalmente lo evito porque uno para enseñar tiene que tener mérito. Y yo no lo tengo”.

Actualmente, Carolina se encuentra inspeccionando una técnica de grabado conocida entre los especialistas como gofrado. Es un método que se realiza en relieve o en superficies huecas, en tintada o en seco, y sirve para enriquecer, completar o sustituir la impresión propiamente dicha.

Ella es una artista neta, que pasa la mayor parte de su vida en el taller de su casa, realiza enmarcaciones para museos y hasta el día de hoy sigue buscando la perfección. “Este año estoy estudiando de nuevo en lo que es la conservación y la preservación del papel y de los libros”.

También fue elegida por Eduardo Medich, artista plástico muy reconocido, junto al cual trabaja en una clínica, donde además realiza un seguimiento continuo a sus creaciones.

Hoy día, sus obras pueden ser vistas en el Golf de Villa Allende, donde expone junto a un grupo de mujeres de Sierras Chicas que están apuntando a presentarse en el Paseo del Buen Pastor para el siguiente año. Obviamente no es la primera vez que esta artista expone sus trabajos. Anteriormente fue la ganadora del concurso de murales sobre la inundación de la ciudad de Mendiolaza, también fue seleccionada por la localidad de Tandil para formar parte del salón de los pequeños formatos. Buenos Aires y Córdoba han visto su esplendor y siempre han buscado reunir a las artistas de Sierras Chicas para estas giras nacionales de arte y grabado.

“Cada vez que digo: ya está, no hago más, siempre se me ocurre algo distinto. Y así, cada vez que termino una muestra, de repente, en el lugar menos indicado, se me ocurre otra idea distinta. No lo puedo evitar”, concluyó la grabadora profesional de Mendiolaza.

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