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El milenio

10 años conectando Sierras Chicas

¿Un final para la basura?

Vuelve a la mesa del debate el tema basura y su tratamiento a través dela conformación del  “Ente de Cooperación Recíproca de Sierras Chicas”.


Por Amira López Giménez | amiralopez@elmilenio.info

Cuando la Municipalidad de Córdoba y la empresa de tratamiento de residuos Crece dejaron sin efecto el predio de rellenos sanitarios conocido como Piedras Blancas, a muchas localidades de la región, más de 20 para ser precisos, se les presentó un grave problema. No sólo se puso bajo la lupa los modos que cada municipio utiliza para tratar la basura, en muchos casos inexistentes, sino que además se requieren de fondos económicos, por el momento también inexistentes.

Mientras tanto, el tiempo ha pasado y el período estipulado por el Tribunal Superior de Justicia para utilizar el predio Piedras Blancas llega a su fin. Ya se había anunciado que el relleno sanitario estaba operando al límite de su capacidad. Santa Ana que era otro de los lugares posibles a ser utilizados no se ha considerado tras la protesta de los vecinos negados a que su medio ambiente se convierta en un basural.

Si bien los recolectores se ocupan de cargar cada residuo que encuentran en la vía pública, resulta imperiosa la colaboración de los vecinos en relación a la división de la basura para su posterior reciclado.

Por su parte, desde hace unos días se dió a conocer que un grupo de nueve municipios constituyeron el llamado “Ente de Cooperación Recíproca de Sierras Chicas”. Este nuevo grupo asesorado por el INTI (Instituto Nacional de Tecnología Industrial), busca alternativas viables para tratar la basura en el corredor serrano. El objetivo es emprender de manera conjunta un plan de gestión integral de residuos sólidos urbanos de todo el corredor regional. Para ello, se conformará una mesa coordinadora intermunicipal que interactuará con el INTI.

Según trascendió, el ente estaría conformado por el momento por los municipios La Granja, Agua de Oro, Villa Cerro Azul, El Manzano, Salsipuedes, Río Ceballos, Mendiolaza y Villa Allende, en su mayoría estas localidades forman parte de la sociedad Cormecor. Quedaron en el tintero localidades como La Calera, Saldán y Unquillo, ciudad que ya cuenta con su propia planta de tratamiento y no estaría involucrado en la encrucijada del destino de la basura.
Sin embargo, muchas de las localidades nombradas todavía cuentan con basurales a cielo abierto en sus propios territorios y demás está decir que tampoco existe un plan de manejo de residuos adecuado a los tiempos venideros.  Asimismo, ante la indeterminación de los proyectos los mandatarios locales procuran avanzar en un proyecto regional propio que mitigue los efectos de la disposición de los residuos sólidos urbanos.

El mayor dilema es el costo de inversión y la ausencia del mismo.

Desde los archivos

Cuando se dió a conocer los vaivenes de la basura para el interior cordobés se afirmaba que las localidades afectadas aportaban sólo el 7% de basura al predio, mientras que el restante (93%) esa generado por la capital cordobesa. Aun así, el suceso obligó a los mandatarios locales a diseñar planes alternativos para el manejo de los residuos urbanos frente a la ausencia de un plan B para el interior provincial.

Asimismo,  la provincia había determinado que los municipios debían hacerse cargo de sus propios residuos, anunciando que tampoco iban a permitir la gestación de basurales a cielo abierto, los cuales serían multados por Policía Ambiental.

“Lo que pasa hoy por hoy es que tenemos que pensar en los veinte municipios, porque sinó, cada uno debería solucionarlo individualmente, pero estamos buscando una solución en conjunto no sólo para el corredor sino para toda el área metropolitana. Acá hay que buscar una solución para todos. El obstáculo, más que dinero disponible, es el espacio porque en la zona a nadie le gustaría que le pongan una planta al lado. Hay lugares fuera de las áreas urbanas pero empiezan a aparecer fundamentalistas antes que ambientalistas. Una lástima, porque todos generamos basura y es una responsabilidad de todos”, sostenía Daniel Salibi intendente de Mendiolaza en diálogo con El Milenio apenas empezado el conflicto.

Mendiolaza fue una de las pocas localidades que llevó adelante un estudio de residuos tras la firma de los acuerdos con la Universidad Blas Pascal y una diferenciación en origen. Villa Allende cuenta con puntos verdes pero según los vecinos debería extenderse la actividad ecológica a los barrios. Otras localidades, como Salsipuedes, se encontraban dando los primeros pasos en materia ambiental, donde recientemente se había creado la oficina de ambiente.

Otro de los temas que habían tomado trascendencia en el corredor serrano era la existencia de basurales a cielo abierto, como el caso de Salsipuedes, La Granja, Agua de Oro y El Manzano. A pesar que no son socios de Cormecor, por ende el cierre de Piedras Blancas no los afectaba, deseaban sumarse a la búsqueda de soluciones para acabar con el anticuado manejo de residuos y resolver en conjunto la inminente crisis.

“Desde que asumí, hemos trabajado fuertemente en la conformación de un ente con el corredor de Sierras Chicas y uno de los principales objetivos era conseguir fondos para la instalación de una planta de residuos urbanos, donde el excedente de basura sería llevado a Córdoba”, afirmaba Marcelo Bustos, intendente de Salsipuedes. “Nosotros, como las otras localidades, tenemos basural a cielo abierto, pero las tratativas con Nación estarían muy avanzadas y podríamos conseguir un apoyo de 17 millones de pesos para hacer la planta pero, el conflicto con Cormecor y la intervención de la justicia han complicado la situación y han hecho un impase hasta que esto se resuelva”, comentaba en aquel entonces el mandatario.

Sobre la perla de las sierras

En el caso de Río Ceballos, la búsqueda de soluciones pasó por la puesta en marcha del proyecto para el reciclaje de la basura y su separación en origen, que según los vecinos jamás se llevó a cabo. Por aquel entonces se preveía el trabajo en conjunto con una cooperativa dedicada al reciclaje en la ciudad lo que era una gran ayuda para encarar la conciencia y la acción ambiental.

“Ese proyecto lo veníamos armando desde el año pasado. Como Cormecor está con problemas lo hemos adelantado, no es lo óptimo pero tuvimos que salir al ruedo antes de tiempo. Vamos a trabajar con una fundación que tiene una cooperativa que está trabajando todo este tema y tiene todos los contactos para entregar lo que se recicle. Estaría comenzando en la primera quincena de agosto”, fueron los dichos de Omar Albanese sobre las nuevas improntas a aplicar en la ciudad, y  que ayudarán a disminuir los volúmenes de los residuos pero, que según el mandatario no permitirá cumplir con “el paradigma de que se puede llegar a basura cero, es imposible”.

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