Estirpe de campeón

Marcos Ligato lleva años dominando el rally argentino con total contundencia. En esta oportunidad, el piloto rioceballense dialogó con El Milenio. Pasado, presente y futuro de un campeón de pura cepa.

 Por Ignacio Parisi | ignacioparisi@elmilenio.info

Colaboradores: Carlota Arrieta y Jazmín Corvalan. 4°B IENM

Apenas 39 años tiene Marcos Ligato, y sin embargo es ya un veterano de mil batallas en el rally. Cercano a la edad en la que los antiguos pilotos se acercaban al retiro, el oriundo de Río Ceballos es como el buen vino, y cada año conduce mejor.

En la actualidad disfruta de su consolidación definitiva como el monarca del rally argentino, de la mano de su propio equipo, el “Tango Rally Team”. Con tres campeonatos de Rally Argentino consecutivos en su bolsillo, Marcos no piensa aflojar en este nuevo torneo que lo tiene como puntero tras cuatro fechas.

El Milenio: ¿Cómo fueron tus primeros pasos?  ¿Cómo te formaste como piloto?

Marcos Ligato: Bueno, yo empecé corriendo en moto, arranqué a los catorce años en motocross hasta los diecinueve. Luego me metí de lleno en el rally. Hubo una oportunidad en el año 1997 en el cual se realizó un rally en Río Ceballos, y que en un tramo pasaba por la puerta de una las granjas de la empresa de mi papá. Esa fue mi primera carrera, me despertó un interés enorme, conseguimos un auto para empezar, y de ahí no paramos.

EM: ¿Qué fue lo que te hizo cambiar el motocross por el rally?

ML: En realidad el rally no podés empezar a correrlo hasta que sos mayor de edad, y tenés licencia de conducir. Digamos que el motocross me permitió comenzar a una edad más temprana. Desde siempre apunté al rally, pero el motocross fue una gran escuela para mí.

EM: ¿Qué balance hacés de tus participaciones en el World Rally Car?

ML: Siempre hemos tratado, junto con mi equipo, de hacerlo lo mejor que se pudo. He tenido muy buenas carreras, otras no tanto, corrí muchas pruebas fuera del país desde el año 2001 hasta el 2006 inclusive. Hice todo el campeonato completo, y luego volvimos a hacer algunas carreras aisladas, además del Rally Mundial de Argentina. He corrido con distintos autos, y en distintas categorías, he tenido grandes experiencias. Una de las mejores fue el año pasado, a bordo de un Citröen con el que pude pelear varios tramos de las carreras que disputé en el World Rally Car, y fue muy lindo.

EM: ¿En qué rally del mundo en particular te gustaría correr y no corriste? Y de los que corriste, ¿Cuál es tu favorito?

ML: Por suerte no me quedó ninguno de los que más me gustan. Si tuviera que elegir el que más me apasionó me quedó con el de Nueva Zelanda, un rally que actualmente no se está corriendo, pero que en su momento tuve la oportunidad de participar y fue increíble.

EM: ¿Tenés como objetivo volver a competir en ese nivel?

ML: No, ya estoy en los últimos tiempos de mi carrera, los objetivos ya son otros. Hoy estamos concentrados con mi equipo en campeonatos argentinos. Le dediqué mucho tiempo en su momento al rally internacional, pero ahora, por motivos familiares, de trabajo y otras cuestiones, no está en mis prioridades.

EM: ¿Cuáles son los cambios más importantes que notás desde que arrancaste a correr con respecto a la actualidad?

ML: Principalmente los cambios influyeron en hacer el deporte un poco más profesional. Se fueron sumando distintos factores, para pulirlos y minimizar los riesgos, desde lo técnico a lo humano. Antes el entrenamiento de un piloto no estaba tan naturalizado. No existía la cultura de entrenamiento que hay en la actualidad. Se creía que la diferencia entre uno y otro pasaba sólo por las cualidades del auto, y las condiciones innatas de un conductor. En la actualidad se trabaja mucho en la preparación física y psicológica del corredor, para intentar llevar sus capacidades al cien por ciento.

EM: ¿Cómo se vive en el rally la rivalidad con otro piloto? En tu caso particular con el “Coyote” Villagra, tu mayor adversario deportivo en estos años.

ML: Es distinto a otras categorías o modalidades de competencia. En una pista hay contacto, hay roce y choque de autos, lo cual genera naturalmente mayor rivalidad. Acá, en el rally es por velocidad y tiempo, por lo cual en ese sentido es más sano, hay bastante cordialidad.

Con Villagra, que ha sido mi gran rival durante todos estos años, la verdad es que tengo una excelente relación. Los dos queremos ganar y por más de que nos saquemos los ojos cuando estamos corriendo, debajo del auto nos llevamos bien.

“Hoy mi equipo es un equipo con todas las letras”, ratificó el tricampeón del Rally Argentino.

EM: ¿Qué cambió en vos para poder ser el campeón que sos en la actualidad?

ML: Creo que tiene mucho que ver con el equipo con el que estoy corriendo actualmente. A este lo formamos hace diez años, y en los primeros me costó mucho lograr el mejor nivel. Pero hoy, ya hace tres años que venimos ganando el campeonato de manera consecutiva, con un auto sin problemas mecánicos, y eso es porque hoy mi equipo es un equipo con todas las letras.

EM: ¿Te animarías o te gustaría correr un Dakar?

ML: No me llama tanto la atención, la verdad que no. Hoy no es algo que me atraiga tanto, quizás el día de mañana, cuando deje de correr me pueda llegar a interesar más. Hasta ahora nunca tuve una experiencia en ese tipo de carreras, por lo tanto no puedo decir mucho.

EM: ¿Qué te dio y qué te sacó de la vida el rally?

ML: Muchísimas amistades y experiencias. La verdad es que maduré mucho gracias a las carreras, me dio una vida de profesionalismo y de orden. Pienso que cuando la competencia es sana y uno la aprovecha se aprenden valores para la vida que terminan siendo fundamentales.

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