Cultura

Trocando lo sucio en oro

Toco con Poco es un taller de construcción y utilización de instrumentos a partir de elementos reciclados. Vito Rochetti y Miguel Ángel Luques contaron a El Milenio de qué se trata esta propuesta que enseña a los chicos a vincularse desde un nuevo lugar con la música.

Toco con Poco es un taller de construcción y utilización de instrumentos a partir de elementos reciclados. Vito Rochetti y Miguel Ángel Luques contaron a El Milenio de qué se trata esta propuesta que enseña a los chicos a vincularse desde un nuevo lugar con la música.
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Por Ignacio Parisi

ignacioparisi@elmilenio.info

Colaboradores: Valentina Sastre. 4to IENM.


La posibilidad de construir o diseñar instrumentos musicales de manera industrial en los últimos siglos ha generado algunos avances técnicos extraordinarios, con piezas acústicas o electrónicas capaces de reproducir prácticamente cualquier sonido. Sin embargo, en el último tiempo el hombre ha perdido su milenaria capacidad de crear música a partir de los que tenga a su alcance.

Este último es según sus integrantes el camino que de alguna manera retoma Toco con Poco, indagando no sólo en los elementos externos sino fundamentalmente en la musicalidad “que cada uno lleva dentro”, apostando a cada sonido incorporado desde la gestación hasta el cotidiano en la calle. A través de sus talleres y capacitaciones, Toco con Poco lleva ya miles de kilómetros recorridos, enseñando como convertir la ‘basura’ en música.

El Milenio: ¿Cómo surge esta idea de relacionarse con la música, y sus instrumentos de manera tan distinta quizás a lo que estamos acostumbrados?

Toco un Poco: Surge en cierta manera en una escuela especial donde trabajábamos. Tomamos una dinámica que utilizamos durante ocho años, primero orientada a la construcción musical y luego con los instrumentos en sí. La idea básica de esto está en la música que tenemos dentro, nosotros creemos en eso, en trabajar con la esencia. Todos tenemos un registro musical ya desde la gestación, el sonido del corazón, la voz de la madre o el padre, las cosas que escuchamos de la naturaleza. Nosotros decimos que todo eso que incorporamos también es música, y la llevamos adentro registrada.

EM: ¿Cómo se terminan conformando sus propuestas?

TCP: Las propuestas son varias. Por un lado la producción de instrumentos para venta directa y ferias, por otra parte hacemos capacitaciones a través de talleres y publicaciones, a veces escribimos artículos en revistas, y tenemos un libro.  La tercera pata de esto es un ensamble, para hacer música con instrumentos, con elementos que vamos reciclando.

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Hacemos un taller de construcción de instrumentos musicales, uno de los talleres es el “cosófono”, el cual es pensado para los más chicos sobre todo por el tipo de instrumento que generamos. Después hay otro taller más pensado para jóvenes y adultos que es básicamente para tocar los instrumentos, en ese formato llevamos todo un set de instrumentos y hacemos una exploración musical. Ponemos los instrumentos a disposición y generalmente cuando se trata de grupos numerosos y los instrumentos no alcanzan para todos también jugamos con una dinámica de señas. Es una forma más tranquila de vincularnos, sin levantar la voz, sin gritar.

 

EM: ¿De qué manera definirían hoy por hoy a Toco con Poco?

TCP: Es una forma de reciclarnos. Tenemos un ojo especial para la basura, nos dimos cuenta que lo que tira el otro a uno le sirve, y pensamos todo el tiempo, ‘qué puedo hacer con esta banqueta, o con este elástico de cama’. La gente tira las cosas porque ya no las usa, y nosotros reciclamos y generamos instrumentos a partir de eso. Estamos viendo de producir algo escrito acerca de lo que observamos en distintos lugares marginados. Enseñar como a partir de la basura, o de lo que se considera ‘basura’ se puede crear algo hermoso y salir adelante. Cuando los niños hacen esto su autoestima sube, se sienten útiles.

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EM: ¿Han solicitado apoyo de alguna entidad gubernamental?

TCP:Por ahora no. Sí trabajamos con gente vinculada, y estamos armando un proyecto para el año que viene con algunos lutieres de mantenimiento, reparación y construcción de instrumentos con materiales reciclados o de materiales autóctonos.

EM: ¿Cómo imaginan este proyecto de acá a diez años? ¿En qué dirección buscarían que crezca?

TCP: Tenemos el deseo de que esto, aunque no sea de la mano nuestra, se siga haciendo y los niños que quieran y puedan realizar su propio instrumento. También sería un sueño para nosotros algún día armar una tribu, juntarnos todos los locos que hacemos instrumentos reciclados y tocar en un encuentro tribal, que tenga un impacto social.

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EM: ¿Existen ya experiencias de este tipo que hayan tenido ese alcance?

TCP: Sí. Hay un documental, “El milagro de Candeal”, en el que se puede ver un movimiento social en las favelas de Salvador de Bahía, Brasil, en el cual por lo menos 300 chicos de sectores muy carenciados tocan con instrumentos reciclados.

Después hay otra movida en Colombia, que se llama de The Baldes Boys, formado por cuatro chicos y una chica, egresados de conservatorios que trabajan con chicos en situación de calle que limpian vidrios. Ellos hacen instrumentos y unos ensambles preciosos con por lo menos 50 niños. Son tan grosos que han grabado con artistas de la talla de Calle 13 y Manu Chao.

EM: En definitiva es muy importante esta cuestión colectiva, tan inherente a la música y más a los grupos de percusión, que es a lo que apuntan muchos de los instrumentos reciclados.

TCP: Si, está bueno que uno tenga un instrumento, pero en realidad es cuando uno lo pone en juego con otro en donde el instrumento y la música cobran más fuerza y sentido. Le damos mucha importancia a la ronda, esta cuestión tribal para vernos y escucharnos entre todos es una apuesta del grupo.

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