17 abril, 2026

El Milenio

Noticias de Sierras Chicas

Con optimismo…

La columna de educación de la semana por la Lic. Adriana Belén, psicopedagoga.

papa e hijo


Por Lic. Adriana Belén. Psicopedagoga. MP 14-1387 | periodico@elmilenio.info 

Sabemos que estos tiempos que transitamos no son tan sencillos y menos en un mundo tan complicado y complejo como en el que vivimos… El mundo de la paradoja, de las contradicciones, donde podemos obtener placer fácilmente y consumir más, con un desarrollo científico y tecnológico que nos deslumbran y una comunicación cada vez más avanzada, rápida, abarcando todo momento y lugar… pero casi escandalosamente aparecen con mayor intensidad el individualismo, la insatisfacción, la crueldad, la lucha descarnada por el éxito y el poder, la soledad… dolorosamente muchas personas no cubren siquiera las necesidades básicas de alimentación, vivienda, salud y educación, lo indispensable, lo ineludible… ¿Es posible que reflexionemos y revisemos cómo estamos viviendo, a qué estamos apostando a diario, hacia dónde caminamos…?

Y entonces, sin más preludios, justo aquí y ahora es donde asoma la esperanza… nuestro motor, la que nos impulsa a soñar, a proyectar, a caminar.

Un pensador llamado Luis Rojas Marcos afirma que desde los comienzos de la humanidad los seres humanos hemos sido impulsados por el optimismo a resistir a la adversidad, y a tender hacia el progreso y el bien común… el optimismo es un atributo natural muy valioso.

Y como ejemplo de esto quiero compartir un relato corto pero de un contenido muy profundo…

Resulta que un papá estaba muy ocupado trabajando en su casa en la computadora, terminando unos informes que tenía que presentar en su trabajo y su hijito, de unos seis años, lo interrumpía constantemente con preguntas o mostrándole cosas y juguetes, por eso en un momento se dijo: “Ya sé, le daré este rompecabezas que tiene las distintas partes del mundo para que las arme y como es bastante complicado demorará un rato y podré terminar de trabajar tranquilo”.

Así fue que buscó ese rompecabezas que había encontrado en una revista y se lo dio a su hijito, quien muy contento se fue a realizarlo. Al cabo de pocos minutos vuelve el niño exaltado y feliz y le dice a su papá que ya lo había terminado. “No puede ser”, dice el padre, “era muy difícil de armar ¿Cómo hiciste?”. Y el niño le responde: “¡Fue muy fácil, detrás del mundo había una figura de un hombre, fui armándolo y cuando lo acabé lo di vuelta y estaba el mundo completo!”. Armando el hombre reconstruyó al mundo…

Hermosa invitación para todos… construir al hombre, cambiar yo, para que cambie el mundo.

Desde lo sencillo y cotidiano, desde el cumplimiento de las responsabilidades diarias, dando y tomando en una danza continua entre uno-s y otra-s, construyendo, aceptando-nos cómo somos, hermosamente diversos, sincerando-nos, dando y recibiendo ayuda, respetando-nos, amando-nos, haciendo el bien…

Este mundo paradójico está repleto de cosas bellas y buenas. Así también las personas con quienes nos relacionamos son capaces y poseen innumerables características positivas.

Si nosotros consiguiésemos transformar-nos re-descubriéndo-nos y proyectando hechos positivos desde una sana con-vivencia, estaríamos contribuyendo para un mundo mejor y la Vida… se encargará de continuar sorprendiéndonos.


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