“Primero somos amigos, después socios y luego integrantes”

Américo Héctor Albornoz, integrante del famoso grupo de folklore “Los Cuatro de Córdoba” detalló la historia de sus comienzos en la música y su relación con Sierras Chicas. 46 años de música describen a un hombre internacionalmente singular.

“Los Cuatro de Córdoba somos una gran familia de amigos”, contó Albornoz.
“Los Cuatro de Córdoba somos una gran familia de amigos”, contó Albornoz.

Por Redacción El milenio. Colaboración: Agustín Delfino, Tomás Ferri, Giuliano Persegani y Facundo Reyna. 4° IENM.

El Milenio: ¿Hace cuánto que integra Los 4 de Córdoba?

Américo Albornoz: Los Cuatro de Córdoba empezaron en 1969 y tenemos 46 años ya. Soy parte desde el inicio; tuvimos un muchacho que se nos enfermó y falleció el año pasado. Y ahora está el hijo de uno de nosotros. Continuamos con la misma familia; seguimos siendo cuatro, nosotros decimos que somos una familia de amigos. Aprendimos de errores de otro, que es algo que nos marcó. Primero, tenemos que ser amigos, después socios y luego integrantes; eso es parte de Los Cuatro de Córdoba.

EM: ¿Cómo se formó el grupo?

AA: Se disuelve un conjunto que se llamaba “Los de Córdoba” y se van tres muchachos, me piden que me integre y armamos “Los Cuatro de Córdoba”. Al año, el que me había buscado a mí era el que se va porque quería terminar la carrera universitaria, y entra Lalo Márquez. Pacheco de Deán Funes y Víctor Hugo Godoy de La Pampa. A “Lalito” Márquez falleció el año pasado en Cosquín. Fue un dolor muy grande que tuvimos hasta hoy, con Lalo nos conocíamos desde los 6 años. Hoy está Leonel, hijo del “Choya” Pacheco.

EM: ¿Cuáles fueron sus mayores logros?

AA: En esto es lo que uno piensa o siente. Creo que el disco que más pegó fue “El canto al inmigrante”; una obra que nosotros hicimos para homenajear a los abuelos. Les cantamos a ellos, pero al abuelo alemán, español, árabe. Empezamos a trabajar en eso y  en vez de poner Canto a los abuelos decidimos que sería mejor Canto al Inmigrante porque nuestro país tiene mucha inmigración. De ahí salió nuestro disco por el cual Los Cuatro de Córdoba tuvieron otro peso en Argentina.

EM: ¿Cuál es su relación con las Sierras Chicas y porque vino a vivir acá?

AA: Por culpa de mi primer nieto. Porque el médico de cabecera vivía en Villa Allende y ahí nacieron mis hijos. Y él, luego atendía en Río Ceballos. Yo dije que los chicos siempre vienen en el peor horario, y nosotros vivíamos en Villa Rivera Indarte y cuando venga un nieto, vamos a estar lejos, y tiene que nacer en Río Ceballos. Entonces empecé a caminar y le pregunte a mi hija mayor, si le gustaba. Me dijo que era muy lindo. Después le pregunte al mayor, me dijo que era muy lindo y bueno para andar en bicicleta, la busque a la otra hija y así me fui llevando a todos hasta que le dije a mi señora que nos íbamos a vivir a Río Ceballos.

Creo y siempre lo digo que encontré el lugar perfecto para vivir.

EM: ¿Cómo le influye vivir en Sierras Chicas en tu música?

AA: En mi caso, me hace muy bien. Tengo una canción dedicada a mi mujer que cuenta de nuestra vida de pareja, de tener los hijos y nietos. Y eso lo tengo en Río Ceballos, o sea las Sierras Chicas me hacen bien.

EM: Usted estuvo en Estados Unidos, Europa, Bolivia, Buenos Aires, pero se quedó acá…

AA: Yo conozco todo pero a esto no lo cambio por nada. Córdoba no lo cambio por ningún lugar que haya conocido. Tiene todo lo que me hace feliz aparte de mi familia. Tiene el paisaje, la gente, que a pesar que estar mal humorado somos alegres. Me hace muy feliz vivir en Río Ceballos.

EM: ¿Es una característica de Los Cuatro de Córdoba estar vestidos de gauchos?

AA: Si, es una forma de continuar con lo autóctono; no perder el respeto al gaucho porque ha sido gaucho. Nosotros siempre decimos que estamos vestidos de gauchos y no disfrazados. Siempre llevamos el atuendo con mucho orgullo porque muchos nos dicen que nos ven “disfrazados” de gauchos.

La ropa de gaucho nos gusta más, nos identifica y cantamos más cómodos.

EM: ¿Tiene algún referente musical?

AA: Sí, nosotros tuvimos muchos referentes musicales, pero en mi caso fueron Los Fronterizos. Después me hice muy amigo de Gerardo López, entonces él fue nuestro gran referente.

Recuerdo que a Gerardo, igual que al Dúo Coplanacu, también le gustaba mucho las Sierras Chicas. Hay muchos artistas que andan por estos lugares, como Rally Barrionuevo.

EM: Si no hubieras sido cantante ¿qué te hubiera gustado ser?

AA: Fútbol, sin dudas. Yo hubiera sido futbolista y buen jugador. Tenía algunas fallas, pero era de los zurdos habilidosos y flaquito de pique corto. Pero bueno, me gustó más la guitarra.

EM: ¿Tiene algún familiar relacionado con la música?

AA: Desgraciadamente no, a excepción de mi esposa. Ninguno de mis hijos ni nietos aprendió a cantar ni tocar nada, nunca supe por qué. Posiblemente no soy de los que obligan, siempre los he dejado ser lo que quieran. Y puede haber sido un error o no, no lo sé.

EM: ¿Siente que tiene materias pendientes en el ámbito de la música?

AA: En esto siempre te quedan cosas. Mi esposa sabe música; lee música como si leyera el diario. Yo nunca pude aprender, no tuve la capacidad o paciencia para aprender música y sentarme a estudiar; me volvía loco.

Mi oído me supera a mí para estudiar. Si me pongo a escribir una canción, yo sé dónde tienen que ir los acentos, dónde el golpe de la música, pero no sé de música, y eso ha sido una materia pendiente.

Por eso siempre le digo a los chicos, “estudien música porque les va a resultar mucho más fácil. Lo que a mí me cuesta hacerlo en 5 días, ustedes lo hacen en 10  minutos”.

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