Derechos y obligaciones que nos involucran

Por Natalia Boffelli (Lic en Psicopedagogía, MP 13-1567)

Conocedores somos de que los derechos del niño son indiscutibles, que requieren ser respetados y llevados a cabo en todo el mundo. Para recalcarlos los mencionamos y nos hacemos eco de su necesidad:

  • El derecho a la igualdad sin excepción alguna, ni distinción o discriminación por motivos de raza, color, sexo, idioma, religión, opiniones políticas o de otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento u otra condición, ya sea del propio niño o de su familia.
  • A la protección especial para su desarrollo físico, material y social.
  • A un nombre y nacionalidad desde su nacimiento.
  • A alimentación, vivienda y atenciones al niño y a la madre. Seguridad social, atención prenatal, postnatal y servicios médicos.
  • Derechos a educación y cuidados especiales en caso de discapacidad, entendido por tratamiento y educación particulares, según el caso.
  • Comprensión y amor de padres y sociedad para su desarrollo saludable y pleno. Creciendo en el afecto, seguridad moral y material. El estado tendrá la obligación de cuidar especialmente a los niños sin familia o que carezcan de medios adecuados de subsistencia.
  • Recibir educación gratuita- obligatoria y recreación en etapas elementales de su desarrollo. Que implica obligaciones de los padres a hacer cumplir; la sociedad y las autoridades públicas se esforzarán por promover el goce de este derecho.
  • A ser asistido como prioridad en caso de desastre.
  • A ser protegido contra el abandono y la explotación del trabajo.
  • A formarse en espíritu de solidaridad, comprensión, tolerancia, amistad, justicia y paz entre los pueblos, con plena conciencia de que debe estar al servicio de sus semejantes.
Pero de los deberes del niño poco hablamos y de ellos depende la postura y conciencia de los adultos, los  educadores y padres a fin de  promoverlos desde pequeños.

El respeto a sus semejantes sin distinción, por los padres, pares y maestros; respetar opiniones y costumbres de otros; respetar leyes sociales y de convivencia escolar, generando una conducta adecuada. Aprender a respetar su cuerpo, pensamiento y sentimientos y hacer que se respeten de manera comprensible y adecuada. Hablar con la verdad ante todo y cumplir promesas hechas. Hacerse responsables del respeto hacia el l medio ambiente y su cuidado.

Para ello, requerimos de adultos que se responsabilicen de educar  a futuros seres para que sean buenos ciudadanos y personas, comprendiendo que imitan nuestro accionar, formas de hablar y de gesticular, que somos espejos para ellos de donde aprenden cómo se hacen las cosas y cómo se vive, cómo se lucha y de qué manera. Si respetamos nuestros derechos y obligaciones como adultos estaremos educando a nuestros hijos en lo suyo. Ellos nos miran, nos admiran, escuchan, comparan y actúan, demos buenos ejemplos.

El saludo, los buenos días y buenas noches, el abrazo, un beso sentido, un te quiero o te amo, la palabra previa a la acción o la acción cuando es necesaria, el manejo responsable, el compromiso como peatón, las buenas costumbres en solidaridad y respeto a los demás aún en desacuerdo, protegiendo derechos, sin olvidar el respeto a los demás y hasta la patria. Cumplir con lo dicho, por pequeño que sea o sin evitar la promesa, dar pero hacer valer las cosas, que nada se regala, que  siempre hay un sacrificio atrás de lo que se recibe es importante, para que sepa valorar y disfrutar de lo alcanzado.

EL MILENIO

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