Un ciclón de talento

Un músico que crece año tras año, ese es Gabriel Engelland. El unquillense que experimenta con instrumentos de viento, comparte su origen y consagración como músico que deja guiarse por las raíces autóctonas.

El artista originario de Unquillo, es uno de los músicos con mayor circulación en los escenarios de las Sierras Chicas.
El artista originario de Unquillo, es uno de los músicos con mayor circulación en los escenarios de las Sierras Chicas.

Redacción El Milenio 

Largo camino recorrió Gabriel Engelland como artista. Pisa fuerte el escenario como los grandes pero con la esencia de las jóvenes promesas.

Escuchar su música eriza la piel, no sólo por lo bien que suena sino porque hay talento en cada melodía. El músico Unquillense logra que quien lo escucha sea transportado en un viaje que a través de todo los sentidos.

De acá al lado.

Gabriel es de Unquillo, nació, se crio y eligió seguir viviendo en esta ciudad de las Sierras Chicas. En su casa tiene montado un estudio donde procesa y graba en vivo con instrumentos autóctonos, con los que genera mixturas con características particulares que transforman a su música en algo muy personal.

Cuando era chico no le fue fácil elegir ser un artista. La única opción de formarse era viajando a la ciudad de Córdoba. “Hace 15 o 20 años atrás, acá no había nada para hacer. Yo quería estudiar saxo por ejemplo, y no había saxo. Uno lo iba haciendo, más que nada, cuando me juntaba con amigos o simplemente aprendiendo de oído”, comentó a El Milenio.

Pero Engelland, desde muy pequeño tenía muy en claro hacia donde quería llegar con la música. Fue así que a los 10 años comenzó a estudiar flauta dulce; esto a raíz que una maestra del colegio enseñaba en su casa.

En esta línea, su periodo de aprendizaje recién estaba comenzando a tomar vuelo, ya que otra docente de su escuela comenzó a dar clases de órgano: “era lo que había y a medida que me iba enterando que tal profesor enseñaba tal cosa, iba y lo hacía”, agregó.

Transcurrido el tiempo, para desarrollarse en saxo, comenzó a viajar hacia el conservatorio provincial de música Félix T. Garzón de la docta: “Lo que aprendí en dicho lugar forma parte de lo que soy hoy”, reconoció.

Pero aclara, que en un momento necesitó volver a sentirse autentico con lo que estaba haciendo, necesitó volver al comienzo pero sin hacer borrón y cuenta nueva; era necesario para el artista comenzar a canalizar la experiencia adquirida, y pararse desde ese lado para seguir buscando: “todas las artes son una carrera muy particular”, confesó el músico.

A la par del viento.

Engelland 3

Engelland se dedicó por un largo tiempo a crear música contemporánea. Además, compuso y tocó con un cuarteto de saxo, lo que le brindó la posibilidad de viajar por muchos lugares del país y Latinoamérica.

Después de un tiempo, sintió la necesidad de volver a esos instrumentos que “lo habían llamado y encantado durante su infancia”, porque desde joven comenzó haciendo música andina, con instrumentos de ese territorio, sobre todo de viento como la quena, el sikus y picuyos, es decir, instrumentos de caña.

“Volví con muchos saberes y una cabeza que no era la misma que cuando tenía 15 años. Fue ahí que comencé a componer para esos instrumentos. Se trataba de una música muy personal, de la cual ya llevo grabado dos discos”, confió a este medio.

Con respecto a esto, Gabriel considera que su perfil ya ha ganado una identidad, cosa que antes no le pasaba, y fue recién cuando retomó con sus raíces que se dio cuenta que lo que venía haciendo hasta ese entonces no era algo de lo que estaba convencido completamente.

En este sentido, si bien reconocía que le iba bien, ya que tenía un trabajo, tocaba, viajaba, pero necesitaba volver a lo que lo introdujo en la música, es decir, a sus raíces.

Recuperar las raíces andinas.

Engelland 1

Gabriel Engelland recalca que en la actualidad nota un mayor interés por parte de los más chicos en cuando se trata de aprender a tocar los instrumentos de caña.

En este contexto, y en este último tiempo, inclusive en Córdoba, hay toda una movida referido a esto. Por ejemplo, existe un organismo que se llama Aerófonos Andinos Córdoba que es un grupo muy grande de gente que inclusive tocó en el Teatro Libertador. “Hacen cosas muy similares a lo que se hace en el norte y que en las sierras cordobesas estaban medio olvidadas”, explicó.

Quizás lo que llevó a que crezca la popularidad con respecto a lo autóctonos es que los instrumentos de caña se socializaron, logrando aumentar el interés. Y eso que se fue generando en Córdoba, también se fue extendió, en este sentido, hoy funciona en Villa María, y se está armando algo parecido en Unquillo.

“Por ahí esto que hago de usar los aerófonos andinos – instrumentos de viento – dentro de otra música que no es necesariamente la andina o el folclore, en Argentina se hizo poco. Pero en lugares donde está más popularizada la quena, por ejemplo en Bolivia o en Perú, algunos quenistas ya comenzaron a realizar otras fusiones, por ejemplo tocan jazz”.

Por último, el músico destaca que en el altiplano esos instrumentos crecen, viven y forman parte de su vida: “Son pueblos que para los carnavales, y distintas fiestas, salen, tocan y se juntan todos juntos. Y acá estamos lejos de eso, pero hay todo un movimiento que está creciendo”.


Música libre.

Gabriel libera año tras años sus creaciones musicales para que el público de las Sierras Chicas descargue sus canciones y videos. A continuación, los links para poder disfrutar de la música autóctona argentina hecha en el cordón serrano: Soundcloud: https://soundcloud.com/gabriel-engelland

EL MILENIO

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