Capacidad para el deporte

El deporte es un medio de integración social, y un canal de participación. Sergio Murillo trabaja con personas con capacidades especiales promoviendo el desarrollo de actividades deportivas adaptadas a sus necesidades.

“Tenemos muchas cosas para aprender de estos chicos”, afirmó Murillo.
“Tenemos muchas cosas para aprender de estos chicos”, afirmó Murillo.

Redacción El Milenio 

Sergio Murillo es profesor de educación física especializado en el trabajo con personas con capacidades especiales. En este ámbito, se relaciona con niños y jóvenes diagnosticados de autismo, síndrome de down y bipolaridad. Junto a un grupo de profesionales conformado por psicólogos, fonoaudiólogos, nutricionistas y enfermeros llevan a cabo un programa de integración social mediante la práctica de actividades deportivas.

“Nuestro proyecto fue crear un espacio de contención y asistencia para las personas que poseen estas particularidades y apoyarlos en la integración social mediante el desarrollo de sus capacidades”, contó Murillo en diálogo con El Milenio.

El programa que lleva a cabo el profesor se desarrolla en Villa Allende y en diferentes barrios carenciados de la ciudad de Córdoba. El propósito del mismo es abarcar gran cantidad de sectores. Para ello, descentralizan la práctica y acercan el deporte a lugares donde las personas lo requieren.

“Con esta propuesta, llevamos la actividad deportiva a los barrios, buscando abarcar la mayor cantidad de personas posibles, sin que tengan que movilizarse hacia un centro para poder integrarse, porque en un principio es mas fácil trabajar con los chicos en un lugar que les sea familiar”, dijo Murillo.

La ejecución del proyecto esta a cargo de un grupo de profesionales. Si bien el principal estimulador es la práctica deportiva, también se requiere la compañía de profesionales de la salud para estimular a los jóvenes.

Enseñar a personas con capacidades diferentes.

Desde su lugar de profesor, Sergio comentó que el trabajo con personas de capacidades diferentes requiere de gran capacidad de concentración, paciencia y vocación para la enseñanza.

“Cada chico presenta una particularidad diferente y requiere toda nuestra atención, lleva todo un proceso lograr que un chico pueda desenvolverse en este ambiente”, declaró Murillo. Y agregó que “los chicos con autismo, bipolaridad y síndrome de down son personas que pueden cambiar su actitud y estado de ánimo de un momento a otro, para lograr que ellos desarrollen la actividad deportiva se debe crear un clima de confianza, un ambiente calmo que acompaña al chico a desenvolverse. Es muy importante que ellos se familiaricen con los profesionales que los ayudan para sentirse seguros en todo momento”.

En relación a la dinámica de trabajo, Murillo explicó que se trabaja con los chicos en diferentes aspectos, se estimula la expresión oral y corporal mediante diferentes juegos participativos. “Empezamos con espacios de conversación donde los chicos se sueltan contando anécdotas suyas de la vida diaria, y después, de forma paulatina vamos enfocándonos hacia el deporte, mostrando las características del mismo y enseñando la forma de practicarlo”, expresó Murillo.

“Para que un chico con autismo llegue a practicar basquet tenemos desarrollado un plan en el que él empieza por familiarizarse con la pelota, luego a estimular el movimiento de brazos y en un grado mas avanzado a jugar en equipo”, añadió el profesor.

“El juego en equipo es la finalidad del proyecto, lograr que por medio del deporte los chicos se integren socialmente, que se relacionen entre ellos y también con personas que no padecen estos problemas de salud”, finalizó el educador.

El rol de los padres.

Desde el grupo de profesionales recomiendan que los padres conozcan el proyecto y participen dentro las circunstancias que se les propone, ya que ellos son el mayor vínculo de confianza y referencia que tienen los chicos, y uno de los objetivos del proyecto es que puedan desenvolverse de manera independiente.

“Invitamos a los padres a que participen en las primeras clases, para que conozcan la propuesta, que vean la forma de trabajar, y acompañen a los chicos en su primeros pasos. Después de eso es importante que se separen los ámbitos entre la casa y la escuela”, argumento Murillo.

A su vez, el profesor comentó que para lograr que los chicos desarrollen las actividades se requiere lograr un ambiente de confianza donde el joven ponga toda su atención y dedicación. “El punto de referencia en este ambiente deben ser los profesores y no los padres. El echo de que los padres no estén presentes en los entrenamientos ayuda a que los jóvenes se focalicen en lo que les transmitimos”, explicó Murillo. “Igualmente se programan de manera periódica actividades con los padres, porque también ellos deben acompañar la evolución de sus hijos”, completó el profesor.

El deporte como integrador social.

La finalidad del proyecto local supera la práctica deportiva. Este sólo se constituye como un medio de integración social, promoviendo la interrelación con las personas y el desarrollo de capacidades para aplicarlos en diferentes ámbitos culturales y sociales.

Murillo detalló que la idea primordial es estimular a los jóvenes que tienen capacidades especiales a que se desenvuelvan abiertamente, lo que requiere además que también toda la sociedad conozca sus capacidades y necesidades.

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