9 mayo, 2026

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La Casa de la Cultura de Villa Allende: un espacio de encuentro que late al ritmo de la comunidad

Ubicada en una histórica casona del siglo XIX, la institución busca democratizar el acceso a las artes y fortalecer el vínculo con los barrios a través de talleres, ferias y su emblemática biblioteca.

Este episodio del programa radial Mapa Cultural explora la historia y el propósito de la Casa de la Cultura de Villa Allende. Situada en Figueroa Alcorta 426, se erige como un pilar fundamental del patrimonio local en una casona de finales del siglo XIX. Aunque la institución tuvo sus orígenes por solicitud de los vecinos en 1929 y fue creada formalmente en 1938, su sede actual se consolidó entre los años 2010 y 2011 tras un largo proceso de recuperación arquitectónica.

Según relata su director, Mariano Villa, el inmueble tuvo diversos usos antes de su función actual, pues «fue una casa familiar, después fue un banco y luego quedó abandonado hasta que el municipio lo recupera». Este rescate permitió transformar un espacio en desuso en un centro neurálgico para la expresión artística de la comunidad.

Con un extenso horario que va de las 7 de la mañana a las 10 de la noche, el centro ofrece hoy una variada gama de opciones formativas que incluyen talleres de música, teatro, danzas, artes plásticas, escritura e idiomas. El objetivo de la institución trasciende la mera enseñanza técnica, buscando ser un punto de encuentro ciudadano que fomente la identidad y la cohesión social a través de ferias, espectáculos y muestras permanentes. Villa destaca que la meta principal fue siempre «generar un lugar donde la cultura tenga un espacio propio y accesible para todos los vecinos, un lugar donde la gente puede expresarse, aprender y encontrarse». La participación es abierta a todas las edades, desde niños hasta adultos mayores, facilitando un acceso cotidiano a las propuestas artísticas.

Uno de los mayores logros de la gestión ha sido la descentralización de las actividades, llevando la oferta cultural fuera del edificio central y hacia los distintos barrios en colaboración con escuelas, clubes y centros vecinales. En este sentido, la biblioteca municipal «Libro Abierto» cumple un rol esencial no solo como repositorio de textos, sino como un motor educativo que genera encuentros y promueve la lectura en todo el territorio. Para su director, el mayor aporte de este espacio ha sido «haber democratizado el acceso haciendo que la cultura no sea algo exclusivo, sino algo cotidiano». De cara al futuro, los desafíos se centran en profundizar este trabajo territorial y fortalecer el apoyo a los emprendedores culturales que encuentran en la Casa una fuente de trabajo y crecimiento.


Por: Camila Sartorelli, Isabella Piccone (IENM); Camila Cagnolo, Antonio Armando y Ana Stark (IMVA).

Dirección:  Clara Angeletti, Lorena Pigini, Mabel Tula, Nicolás Negri  y  Milagros Alcántaro.


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