CULTURA
Por: Gerónimo Ghisolfi y Luka Kulczyck 5º IMVA; Joaquín Aguirres 5º IENM; Tomás Nou y Juan Cruz Martín 6º IMVA; Mía Juana Maidana 6º IENM.
“Empezamos en una habitación con una guitarra criolla y una batería, haciendo covers. Hoy ya contamos con nuestro estudio, con equipos y una lista de temas propios que pronto van a salir”, narró Tomás Barrera sobre los primeros pasos del grupo.
Junto a Federico Ghisolfi tocaron por primera vez hace ocho años en la fiesta de una amiga y, en ese entonces, se los conocía como “Andes”. “Ya habíamos tocado en recreos y actos del colegio, pero cuando llegamos nos sorprendimos con todo el equipo de sonido profesional. Fue la primera vez que hicimos una prueba de sonido y, aunque al principio no entendíamos mucho, nos dejó una muy buena sensación”, rememoró por su parte Ghisolfi.
“Después se sumó el Colorado (Felipe) y su llegada cambió todo, en todos los sentidos”, recordaron. Así, la primera presentación oficial de “Bidimensionales» fue en un bar de Villa Allende, la cual el músico describió como “una noche mágica, llena de rock y de una energía indescriptible”.
De esta manera, comenzó la banda compuesta por los cinco integrantes que hasta el día de hoy siguen creciendo: Tomás en la voz y Federico en la batería, en la guitarra Felipe Bergagna, Facundo Ferruci en la segunda guitarra y Jerónimo Ghisolfi en el bajo.
En tiempos donde el reggaetón, el trap y el pop urbano priman en los gustos de la juventud, el rock nacional parece haber pasado a un segundo plano. Sin embargo, los chicos manifiestan que es un género que los hace sentir identificados, como “una forma de expresar rebeldía y vivir sin importar el qué dirán” –en sus palabras-.
Aunque en un principio tocaban “por amor al arte”, el apoyo de la familia, amigos y los primeros seguidores que cosecharon los motivaron a proyectarse más allá del garaje en el que ensayaban. Hoy en día su objetivo como grupo es lanzar un primer álbum con composiciones inéditas. “Queremos tocar en todo el país y contagiar al mundo con nuestra esencia. Que sientan en sus venas el espíritu bidimensional”, declararon.


El Milenio: ¿Cuál fue la “chispa” que los unió para formar la banda?
Tomás Barrera: La chispa surgió cuando descubrimos que ambos tocábamos instrumentos, yo la guitarra y Fede el piano, y decidimos juntarnos para crear música. Nos conocíamos del colegio, compartíamos los mismos gustos musicales y decidimos armar algo, llevó su tiempo organizarlo pero un día nos juntamos, grabamos y nos gustó. Inicialmente, era un hobby impulsado por el amor a la música y el deseo de transmitir algo a través de las canciones. Con el tiempo, la banda creció gracias a las oportunidades que se nos presentaron y a las puertas que abrimos para recibir las oportunidades justas, y todo fue un aprendizaje en el camino. Hace ocho años que estamos, cada día crecemos un poco más y todo es por el sentimiento a la música.
EM: ¿Qué significa el nombre de la banda y cómo lo eligieron?
Federico Ghisolfi: El nombre «Bidimensionales» surgió de una idea propuesta por un amigo en común cuando estábamos buscando un nombre, teníamos muchas opciones en el aire pero nada concreto. Nos gustó la idea y le fuimos dando una vuelta. En ese momento la banda estaba compuesta por nosotros dos, y «bidimensionales» hacía referencia a dos dimensiones. Además, el nombre nos permitía expresar el deseo de no limitarse a un solo género musical en particular, sino de experimentar y explorar más allá de las ramas tradicionales. También nos pareció estético y acorde con nuestra propuesta.
EM: ¿Quiénes fueron sus mayores influencias musicales?
TB y FG: La mayoría del rock argentino: Las Pastillas del Abuelo, Soda Stereo y El Indio Solari como artistas que nos marcaron desde los inicios en el rock y que seguimos escuchando constantemente. También Cerati y Charly García, que como íconos generaron un gran impacto en la sociedad.
EM: ¿Cómo es el proceso creativo de “Bidimensionales” al componer canciones?
TB: El proceso creativo es bastante frustrante al principio, ya que muchas veces tenemos la mente en blanco, y entre ese blanco tenemos que buscar lo que queremos hacer. Pero resulta una búsqueda interesante. Buscamos palabras, formas y conceptos hasta encontrar sentidos. Una canción por ejemplo la hice a partir de un libro que leí y me gustó la historia. También vamos tomando cosas de la vida cotidiana, objetos cotidianos, como un árbol. Hice una canción, que todavía no salió, sobre un árbol y que al escucharla no se sabe a qué hace referencia. Aunque la canción pueda tener una inspiración específica, cada persona puede interpretarla a su manera, y eso es perfectamente válido.
EM: ¿Qué tema propio representa más a la banda y por qué?
TB: De la lista que tenemos, «Amor musical» es una de las canciones que más me representa. Aunque al principio tenía otro sentido, la composición nos llevó a crear un homenaje a la música y quedó muy buena. Esta canción expresa muy específicamente lo que siento y lo que me apasiona por la música. Fue una de las primeras composiciones y la consideramos un gran tributo a lo que nos encanta hacer.
EM: ¿Cuál fue el show que más los marcó en su carrera musical?
TB: Tengo dos shows que me marcaron. Uno fue en el Museo de la Mona, por la calidad del sonido y el profesionalismo del lugar. Pero el que más nos impactó fue una presentación en Adelia María, un pueblo al sur de Córdoba. Fue una experiencia como de «salida de gira», viajando con todos los instrumentos para tocar frente a unas 1500 personas. La gente del pueblo nos ovacionó, abrazó y nos pidió que volviéramos al año siguiente. Nos unió mucho como banda y significó el comienzo de algo espectacular. Nos dejó marcados para siempre.
EM: ¿Qué mensaje les gustaría que la gente se lleve después de escucharlos?
FG: Nos gustaría que la gente se lleve el mensaje de que la vida, aunque complicada, tiene millones de formas de ser vivida, y que siempre hay que vivirla bien. Nos gustaría que al vernos, la gente se vaya contenta, disfrutando y sintiéndose viva, despertando la energía que tienen guardada y sintiendo serotonina en el cuerpo. También deseamos transmitir el mismo sentimiento que nosotros experimentamos al componer la canción, que la gente conecte con la música y la banda, y que se sientan identificados con los mensajes. Nuestro objetivo es que la gente realmente nos quiera y aprecie nuestra música

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