- Redacción: Bárbara Muñoz.
La llegada de Ignacio Toranzo al hockey fue casual. “Una amiga de mi hermana me invitó a probar y al lunes siguiente ya estaba entrenando”, recuerda. Venía del fútbol, pero rápidamente encontró en el hockey un espacio donde se sintió cómodo. “Me gustó desde el primer día. El grupo era muy unido, me sentí parte desde el principio”, sostiene.
Juega como delantero y destaca su capacidad de movimiento en espacios reducidos, aunque reconoce que todavía debe mejorar su efectividad frente al arco. “De diez oportunidades, meto cuatro. Y en un delantero eso no alcanza”, dice con autocrítica.
Este año fue convocado al preseleccionado provincial masculino, una experiencia que valora pese a no haber quedado en la lista final. Al respecto, cuenta: “Te exige el doble, te preparas distinto, te ve gente nueva. Fue muy importante para mí”.

Nacho participa en partidos contra clubes que, según relata, cuentan con jugadores que pasaron o están en procesos con el seleccionado nacional. “La competencia es exigente y eso me obliga a dar lo mejor”, afirma. En su caso, alterna entre la sub-19 y el equipo de primera, lo cual considera un privilegio que le permite sumar experiencia y ritmo.
Además de su rol como jugador, Nacho comenzó a colaborar como entrenador en las categorías infantiles del club. Actualmente acompaña a los varones sub-10, en lo que considera una experiencia tan formativa como jugar.
“Me gusta enseñar lo que aprendí. Ver cómo progresan, cómo se entusiasman con un deporte que a veces no es tan conocido, es muy gratificante”, reflexiona. Incluso señala que algunos lo ven como referente: “Me han dicho que soy su jugador favorito. Algo muy lindo”.

En relación con el desarrollo del hockey masculino, Nacho observa que aún falta visibilidad y participación. “En el club, el femenino tiene más público -explica-. En los varones todavía hay menos difusión, pero está creciendo. Cada vez se suman más chicos, y eso es bueno”.
Sobre las diferencias entre el hockey masculino y femenino, menciona el ritmo de juego como una de las principales: “Nosotros jugamos con más velocidad y más fuerza, por una cuestión física. Pero las chicas tienen un nivel muy alto, y entrenan con la misma intensidad”.

Su rutina deportiva es exigente. Entrena de lunes a sábado, combinando trabajo físico y técnico, tanto con su categoría como con el plantel superior. A eso le suma su rol como entrenador y los partidos del fin de semana.
Aunque aún no definió si seguirá una carrera profesional vinculada al deporte, sí tiene claro que quiere seguir creciendo en el hockey. “Mi sueño es jugar en un equipo europeo, pero para eso tengo que seguir mejorando. No hay secretos: entrenar, dar lo mejor y aprovechar cada oportunidad”, cierra.
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