8 abril, 2026

El Milenio

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Paula Granero: Danza viva que convoca

Paula Granero articula el movimiento desde una mirada integral: el cuerpo como herramienta de expresión, conocimiento y cuidado. Kinesióloga, docente y bailarina, se formó en danzas populares y, a lo largo de su carrera, apostó por una práctica artística crítica, colectiva y arraigada al territorio.

CULTURA

  • Por: Nazareth Teixidor y Renata Alfei 6°IMVA; Nazareno Bertero y Samuel Mozzoni  6° IENM.

“La danza es un medio de resistencia o de ‘re-insistencia’, porque insiste sobre la creación, sobre la construcción con otros”, estableció Paula. Además, destacó la importancia de gestar “cosas nuevas según los tiempos, la emergencia, la necesidad del colectivo y también de las individualidades, de las identidades”.

La bailarina comenzó en danza clásica, a los cinco años. No obstante, la exigencia del género la alejó de aquel camino. “Le dije a mi mamá: nunca más en mi vida voy a bailar”, rememoró. Sin embargo, la disciplina volvió por los actos escolares primero, las peñas y los encuentros populares después, que la conectaron con algo más profundo: el baile como expresión viva de una comunidad. Y desde allí continúa su camino.

Se formó como kinesióloga en la Universidad Nacional de Córdoba. Igualmente, el movimiento la acompañó siempre. Así, se desempeña también como docente de las carreras de música y de danza de la Universidad Provincial de Córdoba. A su vez, enseña en espacios informales, como tallerista de danzas populares y folklóricas argentinas, logrando amalgamar sus profesiones. De esta manera, entiende que “el cuerpo es el principal campo de conocimiento, para la expresión y para el cuidado”.

Asimismo, tras recorrer Latinoamérica, pudo conocer otras formas de las danzas. “Por eso hablo de la importancia de lo que está más allá de lo que uno pueda conocer en las escuelas. Yo aprendí a bailar en los lugares con la gente. Fue una faceta de investigadora porque iba al lugar y le preguntaba cosas a la gente y también a los referentes en Perú, Bolivia, y en lugares de Argentina como Jujuy y La Rioja. Fui armando mi mundo desde ahí”, contó.

“Para mí la danza es un medio de comunicación. A través de la danza podemos expresar y denunciar muchas cosas. Es un ámbito también donde se puede reflexionar”

El Milenio: En tu recorrido fuiste también directora de la obra colectiva Fuerza Telúrica, ¿Cómo fue la experiencia?

Paula Granero: He participado en muchas obras como bailarina o como co-directora o asistente, y fue la primera vez que dirigí junto a una colega. El grupo tuvo la particularidad de acompañar todo el proceso de la obra, fue una creación colectiva. Comenzamos teniendo de referencia los ritmos folklóricos, pero no respetando a rajatabla las formas tradicionales de bailar, sino reconociendo las problemáticas actuales, lo que nos sucedía a cada una con esa música.

A partir de eso fuimos componiendo coreografías que las llevamos a escena en la calle, en  manifestaciones, peñas, encuentros culturales. Después decidimos colectivamente amalgamar todas esas composiciones, darle una trama argumental para conformar una obra y llevarla a un escenario convencional, al teatro.

Una característica de la obra es que no hay protagónicos, estamos todas en escena, y otra cosa interesante que nos planteamos como grupo fue no pensar la danza escindida de las otras artes, ya que esta está en diálogo con el teatro, con la poesía, con la música y con el canto. Entonces la obra tenía todos esos elementos conectados. Compusimos nuestras coplas, lo que recitamos, lo que queríamos nombrar.

Y además, en la propuesta, tuvimos en cuenta la conexión con el territorio donde bailamos: las diez integrantes somos del corredor de Sierras Chicas, desde Villa Allende hasta Agua de Oro. La experiencia fue muy bonita y sumamente enriquecedora, porque como directora tomaba aportes de cada una de las integrantes del grupo y consensuabamos. Fue un hermoso aprendizaje que llevó muchísimo trabajo. Actualmente no dirijo el grupo sino que se hizo colectiva la dirección, y la nueva propuesta es llevar la obra a espacios no convencionales.

EM: ¿Cómo considerás que la danza ayuda a mantener vivas las culturas populares?

PG: Principalmente, reconociendo que el universo de la danza es diverso y muy amplio, que la danza vive, está presente por más que no todos la practiquemos, en los cuerpos, en los pueblos de todos los tiempos.

Más allá de los lugares que transitamos de formación, es importante reconocer que está, estuvo y estará siempre presente, que el acercarse a ella no pasa por un lugar del saber ligado a lo académico, sino que forma parte de los territorios, de la gente, de las fiestas, celebraciones, rituales.

Entonces, volver a habitarlos, reconocerlos, valorarlos, es importante para reavivarlos. Esto pasó con la danza folklórica que parecería que quedó en un lugar del pasado. Pero lo ritual, lo ceremonial y el encuentro, desborda el saber académico. Creo que hay otros espacios para transitar la danza y que sólo hay que abrir los ojos.


EM: ¿Cómo ves la danza en el contexto social de hoy en día y sobre todo en Sierras Chicas?

PG: La lectura que hago es que el contexto viene siendo muy hostil hace muchos años, dentro del arte y de la cultura en Argentina y en Córdoba particularmente. Nuestra provincia tiene mayor fortaleza en el arte independiente y autogestivo, cosa que no pasa habitualmente en otros espacios. Eso se debe a que el Estado no está muy presente para aportar y apostar a la cultura local; no hay subsidios, ni suficientes becas o reconocimientos, no se mira a toda la diversidad de las propuestas. Entonces, siempre lo autogestivo va ganando. Es muy dificultoso y complejo, depende mucho de la voluntad, de la motivación de los actores sociales y culturales para que eso se pueda llevar a cabo. 

EM: A partir de tu experiencia desde la kinesiología y la danza, ¿Qué le recomendás a quienes quieran bailar? 

PG: Todo va a depender de qué es lo que estén buscando, desde dónde se sienten convocados, y desde qué área de la danza. En Sierras Chicas hay muchísimas propuestas de todo tipo.

Con respecto a las edades, recomiendo lo lúdico, lo expresivo, para las primeras edades como lo más adecuado, es decir, desde el juego, cuando hay un deseo de aprender a bailar. Pero no la técnica directamente, porque se cae en lugares comunes de disciplinar desde muy pequeños, se va condicionando una alineación en las corporalidades que no es recomendable. Hay que darle más tiempo. Cada danza tiene una técnica específica y a veces, a la larga, trae dificultades cuando se fija en una sola.

Y por otro lado, siempre aconsejo darle valor al deseo de la infancia o de la persona que quiera hacer danza, es necesaria una escucha abierta a eso. 


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