8 agosto, 2026

El Milenio

Noticias de Sierras Chicas

Maligno Torres: Gloria sobre ruedas

Tras hacer historia al consagrarse campeón olímpico en BMX Freestyle, José "Maligno" Torres entrena, a diario, para sostener su lugar entre los mejores del mundo. A la vez, recientemente dio comienzo a su escuela de BMX, un espacio que además de trabajar en la técnica, busca formar estratégicamente a los nuevos atletas que lo acompañarán en su próxima cita olímpica.

DEPORTES

  • Por: Lourdes Rossi y Álvaro Acuña 4° IMVA; Francisco Bonino, Mattia Mozzoni y Gennaro Ligato 4° IENM.

Ni el oro, ni la fama, ni la exposición que llega luego de coronarse campeón olímpico en BMX Freestyle, lograron alterar la humildad y las ganas de superarse de José “Maligno” Torres. 

Desde su victoria, puso el foco sobre este deporte que recién en 2020 fue incluido en los Juegos Olímpicos, y asumió, casi sin quererlo, un nuevo rol: el de referente nacional. No solo entrena como atleta de élite, también se involucra en la formación de nuevas generaciones, gestiona espacios y arma equipos con una estrategia clara.

La enseñanza no es algo nuevo para él. Cuando entrenaba en el parque, ya se encargaba de acompañar a quienes se animaban a dar el salto a los trucos más complejos. Hoy, esa vocación se formalizó: recientemente, comenzó la escuela de BMX para chicos y chicas que ya tienen cierta experiencia y quieren perfeccionarse. 

Entrenan en la pista del parque Kempes, pero también —bajo supervisión— en la pista que usan los profesionales, donde los obstáculos son más exigentes y el entrenamiento más realista. “Yo de niño quería aprender en la mejor pista, acostumbrarme a la rampa más grande”, detalló.

Con un cupo limitado a unos 20 participantes, la escuelita funciona entre semana y los sábados, cuando Maligno intenta estar presente pese a su propia rutina de entrenamiento. Entre reuniones con sponsors, gimnasio, parque y gestión deportiva, sus días son intensos. Aun así, se da tiempo para mirar hacia atrás, recordar las frustraciones de Tokio 2020, y valorar el trabajo que lo llevó hasta el oro en París. En este sentido, admitió: “Me preparo como si fuera el peor. Esa es mi forma de mantenerme fuerte”.

 “Hoy en día, todavía me cuesta creer que soy el mejor del mundo”, admitió Maligno. 

El Milenio: ¿Cómo influyó en tu vida y carrera ganar la medalla de oro en los Juegos Olímpicos?

José “Maligno” Torres: Para bien, por toda la inversión en el deporte. Obviamente se van a hacer muchos parques, ya estuve hablando con diferentes provincias que van a efectuar algunos y que van a ser importantes. Nos hacen falta más espacios para poder adaptarnos más rápido a una pista a la hora de una competencia. Además, creció el apoyo de patrocinadores, lo cual es muy importante. Entonces, por ese lado yo me quedo mucho más contento y por supuesto que aparezcan muchas más personas o muchos más niños que quieran también practicar nuestro deporte o que simplemente se suban a una bicicleta a pedalear, para nosotros ya es un objetivo cumplido. 

EM:¿Cómo te preparás física y psicológicamente para las competencias? ¿Qué importancia le das al apoyo emocional y a la contención de la salud mental en el deporte?

JMT: La salud mental es muy importante. A veces uno lo esquiva o lo subestima y  creo que es fundamental ya que muchas deportistas están sufriendo de manera muy importante y lo ocultan. Creo que darle más visibilidad es genial, hay que tratar de entender que es normal. Hay personas que quizás se acercan a un profesional, otros que quizás se acercan a la familia o a la pareja. Creo que cada deportista, cada persona responde diferente. Yo he intentado ir al psicólogo deportivo como dos, tres veces, pero no funcioné, no conecté, creo que yo también me cerré, que es más culpa mía que del profesional. 

Trato de ser muy fuerte mentalmente y en la parte física, trato de trabajar como si yo fuera el peor. Me siento como el peor, entonces, trato de entrenar todo el tiempo porque sé que en otro lugar están entrenando igual y  siento como que me están sacando ventaja.

Ahora tengo mucha más presión en los resultados, tengo que entrenar como casi el doble y al mismo tiempo te frenan muchas cosas porque tenés que dar charlas, tenés que hacer show, te llaman para ir al comité y ya voy perdiendo días. Al mismo tiempo, entre las lesiones y las operaciones también es menos el tiempo disponible y se te acercan las competencias. Me cuesta poder entender a mi cuerpo y saber cuándo descansar para no lesionarme.

EM: ¿Para las olimpiadas de Los Ángeles 2028, cómo te venís preparando?

JMT: Para la parte olímpica no cambió absolutamente nada, sigo siendo el mismo y voy a seguir entrenando igual o más, pero tengo la presión de mantenerme.
Además necesitamos que vaya otro atleta más de viaje con nosotros porque ahora va a ser mucho más difícil y es importante que sumen puntos para el país. Requerimos resultados y tengo que competir bien, no lesionarme, la presión es gigante.

Ya estoy trabajando con otros candidatos para ir a las Olimpiadas. Hay uno que está en Neuquén que estuvo entrenando con nosotros, que lo llevamos para el lado de Costa Rica y le fue muy bien. Entonces hay que ir buscándolos, hay muchos talentos, pero hay que ir probando con uno, con el otro para ver cómo se desenvuelven afuera también. 

La estrategia está siempre, en ver cómo hacer para llegar de la mejor forma, cuándo entrenar más fuerte, cuándo menos,  ver qué atleta es el que va a funcionar más a la hora de la competencia. También pasa que hay muchos que en los entrenamientos son increíbles y a la hora de la competencia decaen y se inmolan directamente. La parte competitiva es totalmente diferente a lo que es un entrenamiento. 

Maligno explicó que, la  idea de su escuela es que los chicos puedan elegir si le gusta el deporte y que aprendan a competir, siempre y cuando no dejen de divertirse.

EM :¿Sentís que estás solo con la bici cuando estás compitiendo? 

JMT: Estoy solo porque me toca a mí tomar la decisión de qué ronda voy a hacer y hasta qué punto voy a arriesgar. Por más que uno hable con el equipo de qué hacer, qué no hacer; el que va a terminar tomando la decisión, la mejor o la peor, soy yo y el que se va a terminar lesionando en el caso que tome la peor decisión, entonces siento que ahí arriba estoy solo, aunque sí, después me acompañan y contienen.

Nosotros hacemos dentro de todo un equipo que vamos a buscar resultados. Yo sé que literalmente nos ha ido mal, no clasificamos quizás a finales, por detalles estúpidos, no porque no tenemos nivel.

EM: Recientemente iniciaste un proyecto para enseñar a jóvenes esta disciplina ¿Qué te motivó a hacerlo y en qué consiste exactamente la propuesta de la escuela? 

JMT: Creo que lo que más me motivó fue incentivar e invitar a las personas a que se sumen, a poder practicar. Yo creo que hay muchas cosas que van a poder aprender. Por otro lado, algo que me interesaba mucho era que aprendan a competir, porque hoy en día nos están faltando deportistas que tengan la aspiración de competir, de representar un país. He visto las demás escuelas y les enseñan a andar en bicicleta pero no a pasarle los valores que uno entiende como valores de competencia, o cómo armar estrategias para competencia.

Es una iniciativa en conjunto con mi hermano, que es clave en mi carrera deportiva. Yo sabía que no iba a poder estar siempre, porque el tema de la competencia y el entrenamiento no me dejan tiempo.

Quizás no pueda estar en las clases, pueda estar una o dos veces al mes, pero sé que él tiene la misma mentalidad que yo o mejor quizás a la hora de enseñar a competir. Entonces, sabía que iba a ser el indicado para un profesor más avanzado. Después tenemos otro profe, que es para iniciantes y demás. Mi idea es que estén ellos y yo aportar en lo que pueda. Después quiero tratar de hacer una mini competencia, para ver cómo viene su desarrollo, con diferentes premios de los patrocinadores. Asimismo,  para poder abrir la escuela tuvimos que hablar con la Agencia Córdoba Deportes, para que nos den el aval y no sea simplemente una escuela común que está puesta en el Kempes. 

 “Hay gente que cree que yo sacrifico muchas cosas, como fiestas, tomar alcohol y fumar; pero eso es algo que yo de manera normal lo hago, confesó el campeón olímpico.

EM: ¿Cuántas olimpiadas quedan por delante?

JMT: Yo creo que como mucho la que viene. Va a depender totalmente de mí, pero ya sé que fui de los atletas que más se han lesionado. Es lo que me tocó a mí al estar en un país como Argentina, que no tiene tanta infraestructura para buenos entrenamientos como el Foam Pit (una piscina de goma espuma en la que los ciclistas pueden practicar trucos sin riesgos de lesiones). 

Nosotros aprendimos directamente en el cemento, no estaba el parque de madera, no había nada, entonces o te salía bien o te ibas directamente a la ambulancia, y muchas veces me pasó eso, lo aprendí de manera directa. Por un lado me sirvió, porque me dio mucha más seguridad, que es muy importante, pero por otro lado, por más que hoy no me molesta nada en la parte física, sé que en algún  momento me va a pasar  factura.

También sé que voy a aspirar a la próxima Olimpiada, que voy a querer seguir compitiendo, seguir andando en bici, pero también quizás, debo darle la oportunidad al que sigue. En breve yo me bajo y que vaya el siguiente.

EM: ¿Todavía te da miedo hacer trucos?

JMT: Por supuesto que sí. Creo que es parte también de lo que me hace lograr avanzar. Si no tuviera miedo creo que no tendría sentido. Trato de no pensar en qué me puede suceder porque ahí sí, quizás no me conviene practicar el deporte, pero miedo tengo, eso es lo que me da la adrenalina para poder hacer el truco también. Por eso tengo objetivos todos los días, a corto plazo que son los juegos panamericanos del 2027 y después vienen las Olimpiadas. Este año están los «Juegos Argentinos de Alto Rendimiento” (JADAR), que yo no los conocía y es la primera vez que se hacen acá Rosario y son muy importantes. Hay varios objetivos, pero lo que más me interesa es mantener el nivel.


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