30 mayo, 2026

El Milenio

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Mariano Saravia: Periodismo desde las bases

Mariano Saravia, periodista y escritor, ha pasado por todos los formatos de medios tradicionales y hoy continúa con su labor a través de diversas vías. Especialista en Política Internacional, Historia y DD.HH, también dicta cursos, buscando promover la mirada crítica en un escenario mediático cada vez más cambiante y complejo.

COMUNICADORES

  • Por: Alma Gigena, Victoria Allende y Leire Sella 5° IENM – Renata Negrelli, Sofía Escudero, Joaquín Méndez y Santiago Leisenfeld 5° IMVA.

Mariano Saravia transita, actualmente, los senderos de la escritura, los espectáculos, los cursos y las conferencias, definiéndose a sí mismo más como comunicador que periodista, trascendiendo los medios tradicionales.

Sus primeros pasos fueron en la gráfica, cubriendo sucesos policiales. La crónica roja, la sangre, los asesinatos, los accidentes y la verdad, que es horrible no me gusta, pero aprendí mucho de eso, de estar en la calle y ver el sufrimiento humano. Me ayudó a perder la vergüenza, el miedo”, rememoró. 

Más tarde, pasó por la radio y la televisión, aunque se define como “un periodista de prensa escrita. Al respecto, sostuvo: “Tuve la suerte de formar parte de muchos proyectos y todo ayuda a entender. En un diario, hay una democracia hasta cierto punto, se trabaja con gran presión y, al aire, por ejemplo adquirís un sentido de la responsabilidad distinto porque lo que decís, sale y listo”

En este marco, sus estudios siguen siendo un faro que ilumina su trabajo. “La verdad cuando salí del secundario, no sé si la tenía tan clara; incluso cuando estaba en la universidad, no sé si era tan consciente de lo mucho que iba a influir la formación académica”, reflexionó.

A pesar de las limitaciones de recursos que enfrentaba la educación en su época, donde la práctica escaseaba, destacó la riqueza del contenido teórico que allí adquirió. En este sentido, agregó: Yo veía que nosotros leíamos y estudiábamos materiales, que los y las compañeras de las universidades privadas no tenían y la verdad que con la distancia del tiempo lo valoro más”

Labor de terreno


Igualmente, reconoció los obstáculos que enfrentó al momento de ingresar a trabajar en una redacción. “Capaz que me pegué dos o tres veces contra la pared”, confesó. No obstante, continuó capacitándose y sumó a su haber una maestría en Relaciones Internacionales. Así, se consolidó como un referente en el periodismo de política internacional, histórico y de derechos humanos.

A través de la docencia como también mediante disertaciones, se propuso acercar al público temas complejos, de forma accesible. De esta manera, combina datos duros con relatos humanos, apostando por una narrativa que interpela y conmueve. Esa dinámica lo llevó a integrar diferentes lenguajes a su labor, explorando diversos formatos y hoy, con 56 años, tiene como objetivo compartir sus experiencias y reflexiones.

“Elegir una objetividad que no existe en el periodismo actual, es algo totalmente absurdo, viejo y fuera de lugar. Lo que puede haber es cierta imparcialidad”.

Los tiempos que corren

En la era de la desinformación y la omnipresencia de las redes sociales, Saravia se muestra cauto y crítico respecto a la credibilidad de las fuentes. Ante la avalancha de información, él recurre a medios tradicionales y reconocidos, tanto nacionales como internacionales, para contrastar y verificar.

Trato de ser muy cuidadoso con todo lo que va saliendo en internet. Me llegan cosas por Instagram, por TikTok, por X (ex Twitter) y el problema es que es tanto lo que circula que hay una sobreinformación, es como que te empachás y la gente consume noticias, sobre todo, por WhatsApp, señaló.

Por lo tanto, insistió en la necesidad de volver a los fundamentos: leer más y estudiar más, sin perder de vista el rol ético del comunicador basado en la honestidad. En esta línea, expresa sus ideales y pensamientos, asumiendo las adhesiones y los rechazos que esto pueda generar, entendiendo que ahora la búsqueda de una objetividad absoluta en el periodismo es ilusoria.

A esta altura del partido es totalmente absurdo, viejo y fuera de lugar. Lo que puede haber es cierta imparcialidad, cierta ecuanimidad, pero objetividad tal como tal, puede haber en un laboratorio de química o de física, no en el periodismo”, afirmó. A su vez, añadió que “todos traemos una mochila de ideología, entonces es mucho más sincero mostrarse como uno es

Mirada crítica


Sobre el rol de los comunicadores en el presente, lamentó que las tareas se limitan a relatar consecuencias de los hechos, más que en indagar las causas que llevan a las problemáticas. También sostuvo que la profesión no siempre está a la altura de la promoción de la conciencia histórica. 

“Quizás fue eso lo que llevó a perder la batalla contra las plataformas. Hace 10 o 15 años, los periodistas éramos esenciales y actualmente me pregunto si seguimos siendo tan importantes, ya que la población se informa de nuevas formas”, profundizó.

Por consiguiente, a la hora de enseñar, remarcó la importancia de fomentar el debate, incentivar la lectura y utilizar las herramientas digitales de manera formativa, combinando las posibilidades y cambios que supone el panorama mediático actual y sin renunciar a los principios del ejercicio.

Su trayectoria subraya la importancia de la experiencia en el terreno, sin abandonar los conceptos y, sobre todo, la necesidad de reinventarse en un sistema cada vez más complejo y desafiante.


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