En una medida clave para el rumbo económico del país, el Gobierno argentino anunció el levantamiento del cepo cambiario, acompañado de un nuevo sistema de bandas cambiarias y una serie de reformas que buscan atraer inversiones, estabilizar el dólar y cumplir con metas acordadas con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
¿Qué implica el levantamiento del cepo?
A partir del lunes 14 de abril, tanto personas como empresas podrán acceder libremente al mercado de cambios sin las restricciones impuestas por el cepo. Esto significa que los individuos ya no tendrán un límite mensual de compra de dólares, y las empresas podrán girar utilidades al exterior —aunque en este caso, sólo las generadas a partir de 2025.
Además, se elimina el sistema del “dólar blend”, una cotización especial que combinaba dólar oficial y dólar financiero para exportadores.
Se implementa un sistema de bandas cambiarias
El Banco Central permitirá que el dólar se mueva dentro de una franja de precios: el tipo de cambio podrá fluctuar entre un piso de $1.000 y un techo de $1.400 por dólar. Si la cotización se acerca a estos límites, la autoridad monetaria podrá intervenir para contenerla.
Este nuevo esquema busca darle previsibilidad al mercado y evitar saltos bruscos que afecten los precios internos.
Acuerdo con el FMI y respaldo financiero
El levantamiento del cepo llega de la mano de un nuevo acuerdo con el FMI, que otorgará un financiamiento de 20.000 millones de dólares a la Argentina. De ese monto, 15.000 millones estarán disponibles de forma inmediata para fortalecer las reservas del Banco Central y respaldar la transición al nuevo sistema cambiario.
¿Qué pasa con los consumos en el exterior?
Aunque se libera la compra de dólares, los consumos con tarjeta en el exterior seguirán alcanzados por impuestos adicionales, tales como el 30% del Impuesto PAIS, 30% de percepción a cuenta de Ganancias, y 5% a cuenta de Bienes Personales, en los casos que corresponda.
Esto significa que, para los usuarios de tarjetas argentinas, los gastos en el extranjero seguirán teniendo un recargo impositivo, al menos por el momento.
Medidas adicionales
- Se flexibilizan los pagos de importaciones y exportaciones.
- Se mantiene un control estricto sobre la emisión monetaria: el Banco Central no podrá financiar al Tesoro ni emitir sin respaldo.
- Se apuesta a la estabilización económica y una baja progresiva de la inflación.
¿Qué se espera?
El Gobierno confía en que estas medidas atraerán inversiones y mejorarán el clima económico. No obstante, economistas advierten que podría haber efectos colaterales en el corto plazo, como una aceleración de la inflación o cierta volatilidad financiera.

Cruces por el fin del cepo
La decisión del presidente Javier Milei de eliminar el cepo cambiario generó fuertes reacciones tanto dentro del arco político como en el ámbito económico. Mientras el oficialismo lo presenta como un paso hacia la libertad económica y la estabilización, la oposición advierte sobre los riesgos sociales y financieros de las nuevas medidas.
El respaldo del oficialismo: «Es el fin de las cadenas al crecimiento»
Desde el Gobierno, Javier Milei celebró la medida como un hito en su plan de transformación económica. “Este es el fin del último eslabón de una cadena que mantenía a nuestra economía atada al piso”, expresó. El mandatario también destacó que por primera vez el Fondo Monetario Internacional respalda un programa que ya mostró resultados antes del acuerdo.
Federico Sturzenegger, ministro de Desregulación y Transformación del Estado, también defendió la decisión y afirmó que la inflación «no tiene que ver con el dólar, sino con la emisión monetaria». En esa línea, remarcó que el control fiscal y monetario será clave para evitar impactos negativos.
Por su parte, el director del Banco Central, Federico Furiase, negó que esta sea una devaluación y explicó que el dólar oficial ya estaba planchado desde diciembre. “Lo que se aplica ahora es una flotación controlada dentro de bandas, no una liberación total del tipo de cambio”, indicó.
Críticas de la oposición: «Un nuevo endeudamiento con riesgos sociales»
Del otro lado, figuras del peronismo y economistas opositores manifestaron su rechazo. El gobernador bonaerense Axel Kicillof cuestionó el nuevo acuerdo con el FMI por 20.000 millones de dólares, calificándolo como «una confesión de fracaso» y advirtió que volver a endeudarse implica hipotecar el futuro.
Cristina Fernández de Kirchner, expresidenta y figura central del kirchnerismo, no tardó en reaccionar: «Se vienen tiempos difíciles hasta 2027», lanzó en un mensaje cargado de preocupación por el posible impacto social de los ajustes y liberalizaciones.
Martín Guzmán, exministro de Economía, ironizó con que «a la bicicleta de Caputo se le salió la cadena», haciendo referencia al manejo financiero del ministro Luis Caputo, al que acusó de basar su política en instrumentos especulativos.
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