CULTURA
- Por: Rocio Bartolini y Alexis Actis Piazza 4° B IENM.
- Redacción: Mabel Tula.
A mediados del siglo pasado, en Argentina comenzó a gestarse el método de danzaterapia de la mano de Maria Fux. La bailarina, coreógrafa y danzaterapeuta, nacida en 1922, creó un método inclusivo que permite que personas con diversas limitaciones corporales -como falta de audición o visión- puedan expresarse corporalmente.
De esta forma, comenzó a trabajar con niños y adultos con síndrome de down y personas con discapacidades mentales y físicas, una población que en ese momento era muy discriminada.
De acuerdo a un artículo de Déborah Maia de Lima, que busca comprender los fundamentos de la pedagogía de Fux, “la práctica de la enseñanza del movimiento de María Fux se basa en el potencial creativo y positivo que todo ser humano lleva dentro, independientemente del grado de diferencias físicas, cognitivas o intelectuales”.
Así, el método ganó paulatinamente popularidad, llegando a países de América y Europa, con centros creativos en Buenos Aires, Italia y España. Asimismo, la clave ha sido la formación de danzaterapeutas, que de esta forma continúan su legado. Entre ellos, María Pía Miceli, vecina de Río Ceballos, es una bailarina y profesora que trabajó, por una década, con la propulsora; aunque su formación comenzó en espacios como el Taller Ballet de la Universidad de Córdoba, Baile Contemporáneo en Buenos Aires y la escuela de danzas María Ruanova.

Cuando descubrió la danzaterapia, se enamoró de esta pedagogía, a la cual hoy se dedica de lleno. “Lo que me inquietó, en realidad, fue que había algo más en relación al cuerpo que me llamaba la atención, y que no sólo era la técnica para movernos”, expresó. Aspectos como la historia, las emociones y todo aquello que se aloja en el cuerpo, la hicieron conectar con la danzaterapia, llevándola incluso a estudiar psicomotricidad.
Para Miceli, la danzaterapia tiene infinitos beneficios. Por ejemplo, señaló que “cuando uno comienza a mover el cuerpo desde el lugar que tiene que ver con el placer; conecta con ese bienestar en su propia vida, entonces, empieza a transformarse, no sólo el cuerpo sino también la manera de ser y estar en el mundo”.
Según sus palabras, uno se encuentra con un autoconocimiento “mucho más amoroso que no tiene que ver con la exigencia de la técnica, sino simplemente con lo que somos”.

El Milenio: ¿Qué impacto tuvo tu formación con Maria Fux en tu vida profesional y personal?
María Pia Miceli: Yo era bailarina contemporánea, en ese momento estaba trabajando en una obra de danza en Córdoba. Fui a una librería y me encontré con un libro de ella y leerla ya me impactó. Me produjo curiosidad, inquietud y fue así como empecé con su formación, viajando de Córdoba a Buenos Aires. Después ya me instalé en Buenos Aires y estuve más de 10 años en formación directa con ella.
El cambio fue rotundo, desde la manera en la que yo comencé a bailar, pudiendo transformar esa técnica en un profundo sentir para expresar al público lo que verdaderamente estaba sintiendo, que quizás antes estaba limitada por la técnica.
Claramente cambió el rumbo de mi ser profesional, porque comencé a dedicarme puramente a la danzaterapia y esto me abrió una puerta hacia la formación como psicomotricista también, así que a María le debo una transformación en mi ser como persona y como mujer, porque me fue abriendo puertas que en lo personal me contactaron con la infinidad de posibilidades que tiene mi cuerpo y mi ser de expresarse y estar en este mundo.
EM: ¿Cómo adaptás la danzaterapia a las necesidades de las personas?
MPM: Al ser la danzaterapia un método amoroso, flexible, artístico, que trabaja con música y elementos, adantándose de manera súper orgánica a las personas con limitaciones. Entonces, más allá de la discapacidad cognitiva, física o motora, la danzaterapia trabaja con las posibilidades de cada persona. María Fux habla mucho de trabajar con el ‘sí puedo’. De esta manera, las posibilidades son infinitas, trabajando con ese ser que se presenta a la clase. Claro que tiene que ver con un trabajo profundo de observación del danzaterapeuta o la danzaterapeuta.
EM: ¿Qué ejercicios y posturas trabajas?
MPM: No hay ejercicios ni posturas, hay una sugerencia por dónde va el movimiento. Después cada uno va encontrándose con la música, que le llega a través de la palabra y estímulos, de una determinada manera de moverse que le es propia. No hay ejercicios específicos porque es un método, entonces vamos sugiriendo por dónde ir con el movimiento para apropiarse de la música, apropiarse de ese elemento y descubrir esa calidad de movimiento. Yo no planteo concretamente “hoy vamos a trabajar una calidad de movimiento cortada, ligada, sincopada”; simplemente los voy llevando desde la palabra, desde lo lúdico y la poesía.

EM: ¿Qué cambios notas en tus alumnos?
MPM: La danza tiene un proceso que es a largo plazo, no es que yo de acá a 15 días vea una diferencia. Algunas cambian al otro día de tomar una clase, otras pasan muchos años y otras semanas. Tengo una alumna, hace un año, que tiene 81 años y le costaba mucho ir de arriba a abajo orgánicamente y hoy lo puede hacer. Antes necesitaba mucho sostén del piso para volver arriba y por ejemplo ahora tiene muchísima más flexibilidad. En otras alumnas se nota en sus rostros, terminan expresando la corporalidad a través de su mirada, de una sonrisa, es muy gratificante ver el cambio y la transformación en los alumnos y alumnas. Hay una frase muy bella que yo la tomé y la hice propia que es “cuando uno conecta con la danza, la danza te transforma y esa transformación es para siempre”.
EM: ¿Qué desafíos enfrentaste al incorporar la danzaterapia en Sierras Chicas? ¿Cómo fue la recepción de la comunidad?
MPM: Es una disciplina que es relativamente nueva en Córdoba, somos muy pocas personas las que nos dedicamos a la danzaterapia con el método de María Fux. La recepción en los grupos donde he estado trabajando fue maravillosa porque vuelvo a repetir, conectarte con las posibilidades y con el ‘sí puedo’ que tiene tu ser, genera mucha satisfacción y en consecuencia mucho cambio, no sólo en la manera de bailar sino en la manera de estar en la vida cotidiana.

Descubre más desde El Milenio
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

MÁS NOTICIAS
Fundación Sierra Dorada necesita donaciones para reparar su único medio de transporte
Salsipuedes: vecinos piden ayuda para que una madre pueda terminar su hogar
Agua de Oro: la localidad se unió a la red Proyecto Aire Limpio
Mónik Barrera invita a explorar lo oculto en su nueva exposición “El Guardián del Misterio”
“Área Joven»: una nueva oportunidad para emprendedores de Villa Allende
Villa Allende: este miércoles habrá una convocatoria en contra del estacionamiento medido
Unquillo: Las “Escaleras de Luli” regresan al cine municipal con nuevas funciones
Solsticio de invierno en Unquillo: una jornada cultural con música en vivo y arte
Mendiolaza: Joaquin Triandafilide dará una charla sobre la neurociencia en Sawa Café Natural