13 junio, 2026

El Milenio

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Juana Dominguez: Sanar con caballos  

Tras desempeñarse como jinete y paciente, hoy Juana Dominguez está a cargo de las clases de Equitación Inicial y Terapéutica en el Club San Alfonso del Talar. Allí, combina profesión con pasión, que quedan a la entrega de quienes asisten, encontrando en el espacio una forma diferente de acercarse a los equinos y tratar problemáticas en el proceso.

DEPORTES

  • Por: Isabella De Resa y Augusto Citto 4º IENM. Redacción: Mabel Tula.

Juana Dominguez es una vecina de Mendiolaza que se dedica a la equinoterapia y al acompañamiento terapéutico en el Club San Alfonso del Talar. Así, ayuda a niños, adolescentes o adultos mediante el vínculo con los animales, tratando condiciones como ansiedad, estrés, depresión y autismo, entre otras.

De esta manera, en el lugar, brindan clases de Equitación Inicial y Terapéutica, a su cargo. Dentro de la última, se encuentran modalidades como las Terapias Asistidas con Caballos (TAC); Equinoterapia; Hipoterapia y Monta Recreativa. “De acuerdo a la necesidad de la persona que llega al club, se adapta la modalidad de intervención” -aclaró Dominguez-.

En tanto, de acuerdo al Instituto Internacional de Ciencias Deportivas, a partir del movimiento de los caballos se pueden lograr mejoras en los pacientes. Es que, cuando este avanza, los movimientos de la persona que va montada en él son prácticamente iguales a cuando caminamos, es decir, rítmicos, lo que transmite a la persona montada hasta 120 impulsos, que le estimulan neurológica y físicamente el cuerpo. 

Además, entre el jinete y el equino se suele establecer una comunicación primaria, estimulando así la confianza del paciente. A partir de esta relación, las personas se conectan con la naturaleza y la terapia se vuelve más integral. 

Al respecto, Dominguez aseguró que, si tuviera que describir su trabajo en tres palabras, estas serían amor, entrega y voluntad.  “Sé que lo que estoy brindando es bienestar para el otro y sobre todo trabajando con personas con discapacidad, con niños que les da muchos beneficios a nivel físico y emocional”, expresó.


El Milenio: ¿Cómo fue tu primer acercamiento a la equinoterapia y qué te motivó a dedicarte a esta disciplina?

Juana Dominguez: Hace años me surgió la necesidad de poder compartir esto que amo y ofrecerlo como algo que seguro resultaría muy positivo en la vida de alguien. Estuve en todos los lugares, en el de alumna, en el de paciente y hoy en el de Profesora y Terapeuta. En este rol, trato de dejar un legado de amor por ellos y como terapeuta ofrecer un espacio que ayude a las personas a sanar en todas sus formas. Los beneficios de interactuar con caballos son muchos y variados: mejora la autoestima, la confianza, el equilibrio, la comunicación, las habilidades sociales, reduce el estrés, la ansiedad y después, montar es disfrute y diversión asegurada, ya sea de manera deportiva, terapéutica o recreativa.

EM: ¿Qué cambios notás en tus pacientes?

JD: De la interacción con los caballos podemos lograr  mejorar y rehabilitar habilidades físicas, emocionales y cognitivas. Siempre la modalidad va de la mano de la necesidad sí o sí y en base a eso armamos el tipo de encuentro y actividades que va a realizar cada paciente. Sus avances se pueden ver y disfrutar; a veces son rápidos y muy notorios a la vista de profes y familia y otras debe conocerse más profundamente a la persona y su caso particular para poder verlos.

EM: ¿Cuál es la estructura del equipo y cómo colaboran?

JD: Yo estoy a la cabeza de la escuela, encargada y responsable absoluta de todo lo que suceda. Después tengo dos profes y un ayudante con los caballos, así que somos cuatro en el equipo. Trabajamos a la par, siempre digo que no hay escalones, para mí son compañeros de trabajo, no son mis empleados ni son menos que yo nunca. De hecho, si falta alguno es como que le falta una pata a la mesa; siempre tenemos que estar todos para que funcione.


EM: ¿Cuál es el mayor desafío que supone esta tarea?

JD: Lograr confianza entre el caballo y el paciente/jinete; adaptar las actividades a las necesidades individuales; manejar emociones y comportamientos; garantizar seguridad; y coordinar el trabajo en equipo (terapeuta,caballo,paciente). 

EM: ¿Cómo te asegurás de que los caballos estén preparados para poder brindar su mejor energía en las terapias?

JD: Nos ocupamos responsablemente tanto de su salud como de su alimentación y de las condiciones del lugar donde viven. Los elegimos para trabajar por su edad, su temperamento, su físico y luego trabajamos su socialización y desensibilización a estímulos, para así saber que son animales seguros y confiables. 

EM: ¿Qué proyectos tenés en marcha para la escuela?

JD: Un gran proyecto, para mí, es tener un centro de equinoterapia y poder dedicarme más a lo que me gusta, que es trabajar en discapacidad. Aparte soy acompañante terapéutica, entonces poder mixear el acompañamiento con los caballos y trabajar en discapacidad es un gran sueño. De todos modos, la escuela en sí ya su fuerte existe, su estructura está, y eso no se movería, sino que seguiríamos sumando, porque es una escuela de monta y así como tal ya tiene una entidad y trayectoria.


EM: ¿Cómo ves el futuro de la equinoterapia en la región y qué crees que podría mejorarse a nivel institucional o social?

JD: Creo que la equinoterapia está creciendo mucho, se pueden encontrar más lugares que la ofrecen y están a cargo personas capacitadas y con animales adecuados para la actividad. Se podrían reforzar a nivel social muchas cosas para que crezca la actividad, como por ejemplo capacitaciones con certificaciones, eventos de demostración de la actividad, investigación sobre la eficacia y beneficios, y aprobación de la Ley de Equinoterapia para que más personas tengan acceso.

EM: ¿Hay algún programa o iniciativa local que apoye el crecimiento y el desarrollo de la escuelita?

JD: No, por ahora no. Me encantaría que sí, seguramente vendría muy bien pero por lo pronto marcha sola. Diría que la única intervención o conexión con la municipalidad y el club es que ellos hacen sus fiestas patronales dentro de nuestro predio, pero no es un apoyo a la actividad ni a la escuelita.


EM: ¿Qué habilidades crees que se necesitan para tener éxito en este ámbito?

JD: Creo que para que esto funcione tenés que ponerle mucho corazón, mucho amor y poder transmitir lo que vos sabés a alguien, dejar ese legado, eso es lo importante, ser una persona que puede transmitir. Podés ser muy buen jinete pero, un buen jinete puede no ser un buen docente y quizás no podría trasladar esto a los demás.

Foto: Los días de Dominguez consisten en llegar al club, revisar que los caballos estén bien y preparar mates para acompañar al equipo en cada turno. 


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