13 junio, 2026

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Stella Maris Romero: El reino de los hongos, un universo por descubrir

Siendo investigadora del Conicet desde hace más de 10 años, Stella Maris Romero ha centrado su investigación en estos organismos. Durante su carrera ha encontrado especies nuevas y ha estudiado la diversidad de algunos alimentos. Sin embargo, esta científica resaltó que el reino fungi se encuentra en gran parte inexplorado, por lo que es mucho el trabajo que resta por hacer.

SOCIEDAD

  • Por: Mora Mariño y Catalina Spika 4° IMVA – Alejo Villarroel y Pía Gallego 4°IENM.

El reino de los hongos es uno de los que menos se habla. Aunque están en muchas partes de nuestra vida cotidiana, sólo conocemos un 6% del mismo, tal como comentó la investigadora del Conicet y bióloga, Stella Maris Romero. 

Los podemos encontrar en antibióticos como la penicilina, alimentos como el pan y bebidas como la cerveza. Así, gran parte de la vida como la conocemos, no sería posible sin estos organismos.

Asimismo, también presentan peligros: producen muchas enfermedades, algunas sistémicas, otras más leves como micosis en uñas, cándidas en la boca de los bebés, hasta pérdidas millonarias cuando se contaminan cultivos de alimentos. 

Con todo lo bueno y malo, los hongos son uno de los pilares de investigación que más han fascinado a Romero a lo largo de su carrera como científica. Desde su juventud, supo que su vocación estaba en la investigación, por lo que estudió Biología en la Universidad Nacional de Córdoba, a la par que realizó la tecnicatura en Bromatología en el Colegio Nacional Monserrat. 

Romero explicó que por un tema de fondos a veces los trabajos en hongos no son considerados de importancia y se priorizan otros con mayor incidencia económica o médica.

Más tarde, continuó su tesina en Buenos Aires y luego de obtener su título de la UNC, comenzó una maestría en Bromatología y Tecnología de la Industrialización de los Alimentos. Desde allí, obtuvo un cargo docente en Microbiología de Alimentos, hasta conseguir el Doctorado en Ciencias Biológicas. 

En tanto, en 2013 comenzó a investigar en el Conicet, y aunque al principio se enfocó en la microbiología de alimentos, luego se inclinó hacia la taxonomía, que es la descripción de especies nuevas de hongos. “Me gusta mucho la parte del trabajo en microscopio y la micología (que es la rama de la biología que se dedica al estudio de los hongos) ya que te da una variedad infinita de morfologías, colores y texturas”, detalló la vecina de Río Ceballos. 

En este marco, a través del Conicet, Romero ha realizado asesoramientos a empresas del alimento o de la biotecnología con problemas de contaminación. Así, desde un rol de peritaje, puede discernir el peligro para la salud. Al respecto agregó: “A veces se complica porque no te pueden dar todos los datos por un tema de confidencialidad, entonces en general solo llego hasta distinguir la especie del hongo y sus características”. 


El Milenio: ¿Cuáles son los métodos utilizados para identificar diferentes especies de hongos? 

Stella Romero: Yo vengo de la escuela más clásica, que es la identificación morfológica y de la cual somos especies en extinción, porque las nuevas generaciones van directamente al estudio molecular. En general, los hongos con los que trabajo requieren de un cultivo, entonces hay que prepararlo, ponerlo en cajas estériles, sembrarlo, esperar que crezca, lo miras al microscopio, a la lupa y después al microscopio óptico. Depende de la estructura de lo que vos quieras ver, utilizás las herramientas que tenés. Eso requiere de mucha manualidad y de mucho conocimiento en la observación. Además, hay un montón de libros según los grupos y si vos ya tenés experiencia, sabés a cuáles consultar. Igual, es importante  buscar siempre lo último que hay en bibliografía, porque está cambiando permanentemente en cuanto a la taxonomía, así que tenés que descargar artículos en inglés y leer un montón. Esa es la parte más clásica. 

Por otro lado, hay gente que va directamente a lo molecular, que implica hacer una extracción de ADN del cultivo y amplificar algún gen y con eso entrás a bases de datos generales y comparás. De ahí se pueden hacer distintos estudios filogenéticos para ver la relación de ese hongo con los más cercanos y de esa forma también se identifican. Para mí, eso es complementario y lo utilizo porque es parte de las técnicas modernas para garantizar la identificación y la publicación del trabajo. 

Sin embargo, he visto a muchos de los chicos más jóvenes que en general agarran, hacen toda la parte molecular y se acabó ahí, y quizás nunca vieron el cultivo en el microscopio. Eso a mí me parece grave, es una de las falencias que vemos actualmente. Obviamente que las técnicas moleculares son maravillosas y nos dan muchísima información pero hay que seguir complementando. A veces también utilizamos algunos métodos de tipo fisiológico, como velocidades de crecimiento del cultivo. La verdad que las herramientas son muchas y uno las va utilizando de acuerdo al presupuesto que tenés en ese momento.


EM: ¿Cuál es la importancia de diferenciarlos, sobre todo bajando esto a nuestra cotidianidad?

SR: Depende del área en que estés. Si estás en el área médica, por ejemplo, es crítico saber qué hongo es, porque aunque sean muy parecidos o sean del mismo género, al ser de distintas especies, pueden tener distinto perfil de reacción ante un antifúngico y si vos te equivocaste en la identificación de la especie o es una especie muy cercana a otra que tiene distinta reacción, la persona no va a mejorar y se va a seguir extendiendo el hongo. Entonces, ahí es importante saber qué hongo tenés porque a veces algunos hongos son muy invasivos y no te dan tiempo. Si vos presentás una micosis cerebral o una micosis sistémica y estás aplicando mal el tratamiento terapéutico, el tratamiento antifúngico, esa persona se puede morir.

A scientist analyzing a microscope slide sitting in the laboratory.

EM: ¿En qué investigaciones estás trabajando o trabajaste recientemente? ¿Intervienen otros investigadores?

SR:-Tengo varias líneas de trabajo y este último año me incorporé al trabajo con trufas. Estoy incluida en un proyecto con investigadores de Argentina, Chile, España, Italia, Francia, Marruecos y Serbia. Es un proyecto europeo bastante grande. Yo nunca trabajé con este grupo, pero estoy más interesada en la parte de los microorganismos que están asociados a las trufas, y ahí sí, aparecen los hongos con los que yo trabajo. 

En general uno nunca trabaja solo, siempre existe la colaboración de colegas, ya sea porque el colega te aporta una parte que uno, por ahí, no conoce o que la persona maneja más, como por ejemplo, los programas de vida informática. 

También estuve trabajando hasta el año pasado con el archivo histórico de Córdoba y fue muy interesante la colaboración de esa área y con biólogos. Incluso tuve una tesista de grado que se recibió de Licenciada en Archivología y que aprendió todas las técnicas biológicas. Fue todo un desafío enseñarles, estudiar los hongos que aparecían en tomos históricos, ver los hongos ambientales y los que constituyen un riesgo para el resto del archivo o si eran peligrosos para la salud del personal. Por eso, dependiendo de los temas que uno aborda, a veces te invitan a participar y siempre terminás trabajando en colaboración con otros investigadores, ya sean biólogos o de otras áreas.  


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