Cultura
- Por: Abril Marrama y Martina Trossero 6° IMVA.
Nacer en el seno de una familia cordobesa de artistas le permitió que el arte “le entrara por los poros”. Así, Silvia Vilta conectó con la danza desde muchos lugares y tiene en su haber 36 años de compromiso con la docencia y pasión por la danza contemporánea.
Estudió el profesorado en Educación Física porque en ese momento era lo más cercano para comprender el movimiento del cuerpo. “El haber pasado por esa formación me aportó la parte metodológica y los conocimientos en la fisiología, el poder analizar el movimiento de forma anatómica”, comentó.
Pero esto no limitó su búsqueda en la disciplina, ya que pudo seguir profundizando y desarrollando una gran labor en muchos espacios de la ciudad de Córdoba, para llegar a ser una precursora de la técnica Graham. Asimismo, fue parte de la gestación del profesorado de danza en la Universidad de Provincial de Córdoba en 2015 y elaboró las bases curriculares de la carrera.
“Soy docente en danza por vocación, concibo la docencia como un verdadero sentido vital en mi vida. Entonces me pregunto: ¿Qué clase de dar, es dar clase? ¿Qué doy en mis clases, qué circula? Doy lo que soy, dar clases es un acto de amor puro”, sostuvo.
De esta forma, su rol de educadora comenzó con clases de danza desde muy joven en distintos ámbitos del circuito independiente, así como también formó elencos de bailarines como “Andanzas” que cumplió 30 años, y fue coreógrafa de una prolífica lista de obras. A su vez, fue parte del ballet de danza de la Universidad Nacional de Córdoba y de la compañía de danza contemporánea de la provincia de Córdoba.

El Milenio: ¿Qué te inspiró a dedicar tu vida a la danza en diferentes facetas?
Silvia Vilta: Nací en una familia de artistas, o sea que de todos los rincones me venían estímulos. Mi papá tocaba la guitarra, mi mamá cantaba tangos todo el tiempo, a mis dos hermanas se les construyó un saloncito para que dieran clases, una de danza y la otra de canto. Y fue en ese lugar donde comencé mis clases también. Todo eso entró por mis poros desde siempre, desde que nací.
En cuanto a la faceta como bailarina, bailo todo el tiempo, hasta cuando hablo. Como coreógrafa y directora tengo un elenco que se llama “Andanzas”, que este año cumplió 30 años de vida en el medio independiente local e hicimos diez obras en este largo camino. Como docente es lo que actualmente soy, estoy ejerciendo muchísimo en mi vida cotidiana. Así es que he vivido en todas estas cuestiones de la danza, pero que todas van a un mismo lugar. Yo amo lo que hago realmente, me estimula y me proyecta.
EM: ¿En qué consiste la técnica Graham en la cual te especializás?
SV: Me especializo en esa técnica que es un lenguaje muy particular de la danza moderna y que es lo que promuevo desde siempre en Córdoba, ya que nunca se difundió mucho y recién ahora se está empezando a conocer.
La técnica se basa en lo que creó Marta Graham, una bailarina norteamericana que rompió varios hitos en su época, ya que empezó a bailar siendo grande y no tenía el cuerpo “adecuado” de bailarina. Sin embargo, era muy expresiva y gestó un lenguaje propio a partir del centro-pelvis, como concepto de inicio. A partir de esos dos elementos es que crea un diseño que tiene que ver con una organicidad de la respiración puesta en el cuerpo, y tiene un desarrollo que comienza en el piso y después va elevando hasta estar de pie y trascender el espacio con las particularidades de la técnica.
Es por eso que una vez al mes dicto una clase intensiva de forma paralela a todo lo que hago. Este mes lo realizo en la casa de mi hermana que fue el primer lugar donde trabajé mi danza, por eso vuelvo a lo de la familia: empecé ahí y ahora vuelvo para esto.

EM: ¿Cómo surgió el elenco de danza de Salsipuedes?
SV: Durante mucho tiempo dirigí “Metamorfosis” que fue un ciclo de gran apertura con gente que es muy creativa. Empecé en Salsipuedes dando clases de técnica de danza contemporánea, después gesté un seminario de composición coreográfica para que sea un espacio creativo y ahí empleé la idea de incidir en la naturaleza que tenemos, y esa fue la esencia del grupo. Ensayábamos en una zona de Salsipuedes donde hay vegetación, ríos, territorio de árboles, entonces todas nuestras puestas eran en ese ámbito tan profundo. Fue una cuestión muy única, fue como la metamorfosis misma. Dejé la dirección hace un año en este espacio para que continúe y, en definitiva, lo que importa es lo que se gestó, que fue incidir en el espacio natural.
EM: ¿Qué sentiste al recibir el reconocimiento de la Municipalidad?
SV: Fue muy grato porque sentí realmente el reconocimiento a la trayectoria. Trabajé siempre tanto en la danza y lo sigo haciendo tan fuertemente que fue una sorpresa hermosa. Tiene que ver con toda una vida, con miles de facetas dedicadas a la danza, y por haber estado tanto tiempo en Salsipuedes, por lo que creo me convocaron. En principio desde la Municipalidad me ofrecieron compartir el Día Internacional de la Danza el 29 de abril y acepté para ayudar, pero cuando me dijeron que me entregarían un reconocimiento fue muy grato porque no lo esperaba. Me encontré con quienes eran parte de “Metamorfosis”, que ahora tienen otro nombre, estuvieron danzando en la presentación y una de ellas me entregó el reconocimiento. Siento que ese símbolo fue lo vivido en Salsipuedes y que sin duda algo generó.
EM: ¿Qué es lo que más disfrutas de compartir la danza con otras personas?
SV: Me da mucho gusto cuando veo que la gente entiende con el cuerpo lo que una promueve todo el tiempo con la palabra. Me da mucho placer ver el rostro de las personas cuando bailan, más que ver el cuerpo, porque realmente el gesto del rostro define muchísimas cosas en cada uno. Cuando veo conexión con lo que están entendiendo de su cuerpo lo percibo energéticamente. Cuando hay desconexión, se percibe, porque los cuerpos hablan cuando se mueven y también cuando se quedan quietos, entonces no es necesaria la palabra. Es abrir la percepción y darse cuenta del momento de logro.
EM: ¿Qué le recomendarías a alguien que se quiere dedicar a la danza?
SV: Cualquier persona que quiere hacer danza puede hacerlo porque todo el mundo danza en su cotidiano y me parece que eso no se puede coartar. Solo hay que encontrar el momento, el lugar y las personas. Para quien quiere dedicarse a la danza, le sugiero que siga su pasión y que sean muy disciplinadas en el amplio sentido de la palabra, sobre todo con una misma, porque si no, no se progresa. Puedo crear mucho conocimiento, puedo tener mucha formación pero si no me comprometo con la acción y pongo un foco realmente de estudio y profundidad interno que me pueda dar un crecimiento profesional, no pasa nada, queda epitelial, en la superficie.

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