10 junio, 2026

El Milenio

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Ileana Robolón: Teclas que cuentan historias

La concertista Ileana Robolón relata su trayectoria, un viaje a través de las emociones y los desafíos que ha enfrentado a lo largo de los años, compartiendo anécdotas, reflexiones y experiencias arriba del escenario. Qué la inspiró a comenzar y su motivación para seguir adelante diariamente.

Por: Malena Bertocco, Felipe Campana, Alfonsina Gatti y Alonso Audisio 4º IENM – Antonella Briñón, Catalina Santini 4° IMVA.

Redacción: Mabel Tula.


La pianista villallendense de 36 años demostró un talento excepcional que la llevó a conquistar escenarios internacionales. Su trayectoria está marcada por una dedicación incansable y el reconocimiento de su virtuosismo.

Sin embargo, a pesar de sus logros, enfrenta el reto constante de la falta de espacios adecuados para los concertistas, un desafío que subraya la necesidad de apoyar y promover la música clásica en todos los ámbitos. 


El Milenio: ¿Cuál es tu formación musical y quiénes son tus mayores referentes?

IR: Empecé a los cinco años en el Conservatorio Mozart de Villa Allende. Hice todo el cursado hasta los 18, paralelo a la escuela, con altibajos por supuesto.Ingresé a la Facultad de Artes de la Universidad Nacional de Córdoba, donde estudié cinco años. Después me fui al Conservatorio Provincial e hice la Tecnicatura en Piano y me recibí. 

Y mis mayores referentes son todos los que sean de la rama de la música clásica, por ejemplo, Marta Argerich, que es argentina, la mejor pianista del mundo hoy en día.

EM: ¿Qué te inspiró a ser pianista? y ¿Cómo definirías tu relación con los teclados?

IR: Era chiquita, no sé de dónde surgió  ese gusto, yo empecé queriendo estudiar guitarra, llegué con el instrumento al concierto, y la directora nos hizo un recorrido por el lugar y cuando vi el piano fue como, ¡Ay, qué lindo!. Y en realidad nunca toqué la guitarra, después con el tiempo me fueron comprando un teclado, y recién a los 15  me regalaron el piano, el acústico.

EM: ¿Cuáles son las particularidades de la carrera de una concertista y qué diferencias hay con la de una pianista? 

IR: Como concertista, tenés un trabajo más exhaustivo de preparar todo lo escénico, marketing, entrevistas en radio, publicitar, armar videos, gráficas e ideas. Fui concertista desde 2010 hasta 2021, hoy en día soy pianista.

EM: ¿Le das valor al conocimiento que tenés o ya se volvió algo muy habitual?

IR: Imagínense que hace 31 años que estudio el piano. Le doy muchísimo valor, pero estamos en un contexto que además económicamente es muy difícil.  Si tuviera que poner un valor a lo que yo sé y lo que hago, quizás estaría muy fuera de los números que hay hoy  en Argentina. Es complicado ponerle un valor simbólicamente. Así que estoy como en esta nueva etapa de encontrarme con el piano, puertas adentro. Quizás en 2025 o 2026 retome con algún proyecto para tocar.


EM: ¿Cuál pensás que es el mayor desafío que tuviste a lo largo de tu carrera?

IR:  La constancia y la motivación es lo más difícil y que depende un 99% de uno, el desafío de los instrumentistas es mantenerte motivado a estudiar. 

También siendo mujeres en un ambiente muy competitivo y muy masculino,hay desafíos en cuanto al género, muchas veces son hombres quienes están a cargo de las salas, que te respeten y te digan «bueno sí, te mereces este lugar acá para tocar», por ejemplo, es difícil. Siendo mujer tenés un peso más todavía para llevar adelante la carrera de concertista. 

E.M: ¿Nos podrías dar una reflexión sobre la relevancia del arte en la vida de las personas?

IR: El arte siempre va a ser importante en la vida de las personas. Lo vimos en pandemia, estábamos todos encerrados y ¿qué hacíamos?, ver videos de gente que cantaba, que tocaba. Yo de hecho hice también conciertos online en pandemia, y eso nos salvó de volvernos locos. Nunca hay que dejar de darle valor al arte en general,  hablo de la música  como de los pintores, del teatro, son las más golpeadas y los que siempre vamos a ser considerados  hippies y los que la remamos por amor al arte, cuando  obviamente no es así. Si tienen amigos artistas,  hay que apoyarlos, darle compartir a la publicación, ayudar a difundir, mandar a tus contactos en WhatsApp, cosas así aportan siempre a que los artistas crezcan y se puedan mantener.


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