8 abril, 2026

El Milenio

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Moneda Par, una herramienta para fortalecer el tejido social

Desde hace dos años, viene funcionando en Sierras Chicas una red colaborativa que permite intercambiar productos, servicios y saberes sin utilizar pesos. Así, se promueven formas de producción, intercambio y consumo, para el bienestar de todos sus integrantes.

Sociedad

Por: Mora Mariño, Paula Sammartino, Lola Amuchastegui y Catalina Spika 4° IMVA – Alejo Villarroel, Lautaro Gianola, Martina Cagliero, Martina Gómez y Pía Gallego 4° IENM.


Si bien la Moneda Par se inició en el 2017, en Córdoba comenzó a funcionar por primera vez a principios del 2022, a partir del trabajo de un grupo de profesionales y emprendedores de la economía social, que generaron un sistema de crédito mutuo. 

Según explica Liliana Del Giudice, una de las impulsoras en Sierras Chicas, la propuesta surgió en el marco de las mesas de trabajo del INAES (Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social) como una manera de paliar la crisis post pandemia, enfocada principalmente en quienes trabajan de manera independiente. 


A diferencia del trueque, este sistema propone el uso de una moneda digital que funciona mediante una aplicación, similar a otras billeteras virtuales. Sin embargo, aclara la entrevistada, su objetivo es netamente solidario ya que se busca promover el intercambio para que quienes integran la comunidad, puedan acceder a bienes y servicios de calidad y a bajo precio.

“El proyecto depende de la Mutual Par, la cual nos brinda el servicio de la aplicación, además de capacitaciones sobre economía social y cómo vincularnos con esta herramienta que nos beneficia a todos ya que es otra mirada de la economía”, resalta Del Giudice.

Comunidad de prosumidores



Luego de su lanzamiento, Río Ceballos se convirtió en uno de los primeros lugares de la provincia donde el sistema comenzó a ponerse en práctica y logró sostenerse en el tiempo. Allí, el sistema funciona mediante una feria presencial que se realiza todos los jueves (de 15 a 18 horas) en la Plaza de la Italiana y también mediante un grupo de WhatsApp con flujo constante.

Además, de a poco, han comenzado a replicarse en otras localidades del corredor, como es el caso de Unquillo, donde los interesados se acercan los sábados a Plaza Belgrano para participar.

“En torno a la moneda, se arman grupos denominados núcleos o nodos en los que se capacitan y acompañan a las personas que deseen sumarse, ya que es una lógica distinta a la economía tradicional”, comparte Christian Viale, quien junto con Liliana y otros vecinos forman parte del grupo promotor. 

Sobre la oferta, destaca Viale: “Se ofrece lo que tenemos, lo que podemos dar, lo que hacemos. Desde servicio de fletes y consultas odontológicas hasta panes integrales y críticos del patio de nuestras casas”. 

Así, el objetivo también es compartir y ser parte activamente, es decir, prosumir. Lo que significa que, además de ofrecer algo, también podemos adquirir lo que cada quien necesita, generando un ida y vuelta. 

“Salen oportunidades que no surgirían en otro contexto. Y eso depende justamente de las ideas y los talentos de quienes están en el grupo. Tu virtud, tu don puede ser lo necesita otro y a la vez, lo que vos buscás”, manifiestan convencidos.

A su vez, dice Del Giudice: “Intentamos que cada producto o servicio que se ofrece, logre generarse gracias al intercambio que se da en la feria, más allá de los precios rebajados que pueda haber en otro lado. Por ejemplo, para elaborar panes integrales como es mi caso, trato de hacerlo con harina que conseguí allí mismo”. 

Un cambio de paradigma


Respecto al valor de lo que se ofrece en la red, tanto en la presencialidad, como a través de las instancias virtuales, los entrevistados señalan que para no crear mayor confusión, es el mismo que se le pondría en pesos pero en pares, sin mediar ningún tipo de especulación financiera. 

“Venimos acostumbrados a funcionar bajo una lógica tan distinta, entonces cuando pasan personas por la plaza y ven algo que les gustaría comprar, les explicamos y en muchos casos le terminamos prestando nuestra propias billeteras para que puedan hacerlo”, comparte Viale, entendiendo que la confianza es otro de los pilares fundamentales bajo los que se construye este sistema. 

En este sentido, la comunidad Par crece de la mano de sus propios integrantes, que de boca en boca van incentivando e invitando a otros a ser parte. “Muchas veces, además de compartir en el espacio de la feria, nos juntamos a comer, a tomar mates y charlar porque creemos que eso nos ayuda a vivir en otra sintonía de un modo más solidario, dejando de lado el sentido de competencia que a veces también se da aunque no lo creamos”, revela Del Giudice.

Para quienes deseen sumarse, lo principal es llevar algo para prosumir y poder experimentar cómo funciona la metodología. Luego, también se los invita a una reunión y capacitación sobre los aspectos más importante del proyecto, ya que al tratarse de un crédito mutuo es fundamental la participación y compromiso de todos.

“Se busca que haya un equilibrio entre lo que ofrecemos y lo que consumimos”, añaden los entrevistados. Por ejemplo, si alguien necesita algo y no tiene crédito suficiente para conseguirlo, puede solicitar un préstamo, aunque luego es necesario estabilizar el monto nuevamente. Es que, según afirman, para que funcione deben respetarse tanto el mínimo (-10.0000 pares) como el máximo (100.000 pares) disponible para cada persona. 

Así, destacan la importancia de la comunicación permanente. Al respecto, amplían: “Tratamos siempre de regular cada cuestión de manera particular. A veces lo hablamos en ronda y otras no, dependiendo cada caso”.

En cuanto a su experiencia, Christian Viale cuenta: “En la moneda Par encontré la posibilidad de la reciprocidad, de compartir un mismo propósito con otras personas, del respeto al prójimo y a la naturaleza, ya que también es parte de la comunidad”, comparte el entrevistado. 

Por su parte, para Del Giudice, este sistema no solo le permite solventarse económicamente, sino que le brinda la posibilidad de vivir de lo que ama producir.  Y concluye: “Esto nos permite rearmar y fortalecer el tejido social, el valor que se le da a lo que hacemos es lo más valioso”.


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