9 abril, 2026

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Velen Beluatti: Domar los dos mundos

Velen Beluatti se dedica a la equitación y el salto ecuestre, federada en la Federación Ecuestre Argentina. Compite en la segunda categoría y sueña con llegar a la primera, aunque valora más la conexión con los caballos que las alturas alcanzadas. Se define como facilitadora ecuestre, ayudando a que personas y caballos se comprendan mutuamente.

Deportes

Por: Jazmín Penfold y Augusto Morello 4° IENM – Tomás Yvanoff y Jairo Balduzzi 4° IMVA.


Velen Beluatti ha construido un espacio donde los caballos y las personas comparten una conexión especial. Desde muy pequeña, quien hoy está detrás de ‘Equisapiens’ sintió una atracción hacia los equinos. A pesar de que sus padres no compartían esta afición, el contacto temprano con el campo y con estos animales fue suficiente para despertar en ella una pasión que la acompañaría toda su vida.

«Cuando uno es pequeño, ves al caballo y parece un gigante, un pegaso, un unicornio. Quería estar todo el tiempo cerca de ellos, tocarlos, verlos”, comentó. Y agregó: “Es un símbolo de belleza, libertad, movimiento y fuerza. Es raro que a alguien no le gusten”.

Actualmente, Velen se desempeña principalmente en la rama del salto ecuestre y está federada como instructora de la Federación Ecuestre Argentina en esta disciplina. De esta manera, compite en la segunda categoría, saltando alturas de 1.20m y 1.30m, y aspira a alcanzar la primera. Sin embargo, reconoce que este es un objetivo desafiante, comparable a competir en la Fórmula 1, donde se necesita tener «una súper nave» para llegar a los niveles más altos.

«Con el tiempo, mi enfoque ha cambiado y me doy cuenta de que es hermoso practicar este deporte en cualquier altura. No necesariamente en 1.40m o 1.50m, que son de altísima exigencia», reflexiona la entrevistada.

Así, su rol trasciende las etiquetas tradicionales en el mundo ecuestre. Ella se considera una facilitadora, alguien que ayuda a forjar una mejor comprensión y comunicación entre las personas y los caballos. «Quiero ser reconocida como una facilitadora ecuestre. Ayudar a que las personas entiendan más a los caballos y que los caballos entiendan más a las personas, en ambos sentidos», aseguró.

Mirando hacia el futuro, Velen espera seguir creciendo y ayudando a más personas a descubrir y disfrutar este universo. Ya sea a través de la enseñanza o la competición, su objetivo es claro: seguir siendo una figura inspiradora y una embajadora de la armonía entre estos dos mundos.


El Milenio: ¿Qué aspectos consideras más importantes para tener éxito en el salto ecuestre? ¿Qué cualidades crees que te ayudaron a destacarte como deportista en esta disciplina?

Velen Belautti: A un jinete de salto ecuestre primero que todo le tienen que encantar los caballos, tiene que acercarse al deporte por un genuino amor por el animal. Porque si se acerca al deporte con otras cosas en mente, como éxito o el ego o ser mejor que otros, el amor por el caballo tiene que ser lo primordial. Si falta eso no se puede construir. 

Tiene que tener paciencia, empatía, porque hay que entender a un animal de 500 kg y entrenarse uno y entrenarlo a él. Hay que estar permanentemente en comunicación con un ser no humano que te dice cosas pero en un lenguaje que no es el nuestro, entonces hay que estar muy abierto a escucharlo, tratar de ponerlo siempre en primer lugar a él que es el que está también poniendo su fuerza para que hagamos el deporte, velar por su salud.

Hay que cuidar mucho a ese otro ser que es nuestro socio en el deporte y tenerle cierta paciencia, porque como en muchas otras cosas, hace falta tiempo, práctica y hoy en día, sobre todo la juventud, está muy acostumbrada al éxito inmediato con Instagram y con las redes sociales, a la satisfacción sin esfuerzo. 

EM: ¿A qué desafíos te tuviste que enfrentar como deportista? ¿Cómo los superaste y qué impacto tuvieron en tu desarrollo profesional?

VB: Mil desafíos. Por un lado, cuestiones económicas. Yo veía que compañeras mías que tenían otro pasar mejor e iban evolucionando más rápido porque compraban animales que ya sabían saltar, en cambio yo siempre tenía que estar enseñándoles a mis caballos a saltar y haciéndolos desde cero y teniendo paciencia. Igualmente, estuvo bueno, porque aprendí a valorar lo que lograba de otra forma. 

Otro desafío fue que el caballo gane confianza, mientras salta bajito está muy cómodo, pero mientras vas aumentando la altura de los palos, es más difícil que tenga confianza en sí mismo, y en vos. La precisión es otra cuando empezás a saltar más alto, el margen de error se achica y es necesario desarrollar ciertas cualidades. Requiere mucha práctica, insistir, tener horas de monta, mejorar tu propio físico. Mientras mejor esté uno físicamente más va a poder rendir y acompañar al animal.

Pasé también por lesiones, no mías sino de los animales, lesiones de tendones y ligamentos, que llevan mucho tiempo de rehabilitación y a la vez frustración. Por lo tanto, el amor al deporte y al caballo tiene que ser tan grande, porque en cualquier otro deporte ante la mínima frustración abandonas, lo dejas. Acá no podes. Si es algo que te gusta de verdad lo tenés que seguir porque vas a estar constantemente con alguna piedrita en el camino, pero esas piedras a la vez hacen que cuando logras los objetivos te sientas tan gratificado, tan feliz.


EM: ¿Cuáles son tus planes a futuro en el ámbito del salto ecuestre?

VB: Mi plan a futuro sería seguir capacitándome en el exterior también. Hay países, hay lugares, hay institutos que están muy avanzados y uno sigue aprendiendo permanentemente y no quiero abandonar nunca eso. 

Y, sobre todo, seguir volcando todo lo que uno va aprendiendo a los alumnos que tengo. Hacer crecer la escuela ecuestre Santo Domingo para poder llegar a más personas y se acerquen al deporte. 

Me encantaría que en Córdoba el nivel de la equitación crezca, que haya más competencias, que haya mayor cultura. Me gustaría que no sea algo tan de élite y algo tan alejado de la gente y que la gente se acerque, porque es algo tan bello, pero me parece que todavía en Córdoba le falta. 

EM: Si tuvieras que darle un consejo a una persona que recién se está iniciando en este mundo ¿qué le dirías?

VB: Le diría que si se están acercando a este deporte, que se acerquen desde un lugar de mucho respeto y de mucho amor al caballo, de humildad, que estén dispuestos a aprender, a caerse, a frustrarse y a levantarse. Que se acerquen con amor y con paciencia, a lo mejor no vas a estar compitiendo a los tres meses de haberte subido a un caballo, como es en otros deportes que rápidamente puedes ver resultados. 

A veces pasa eso, a lo mejor se acercan y creen que de entrada ya van a estar compitiendo en el alto nivel y no es así, tiene que haber un proceso y disfrutar de todo ese proceso. No importa si compites o no compites, lo importante es disfrutar y conocer.


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