8 agosto, 2026

El Milenio

Noticias de Sierras Chicas

Mery Murúa: Composición del triunfo

Mery Murúa recibió uno de los premios Gardel por Baile Eterno, la canción que le dio el nombre a su último disco. El galardón significa no solo un reconocimiento a su mérito, sino al talento que yace en el interior del país y para celebrarlo, el próximo 28 de agosto presentará el álbum en el Teatro Libertador San Martín de Córdoba.

Cultura

Por: Francina Restelli, Guillermo Rodríguez y Sol Flores 4° IENM – Jeremías Suárez 4° IMVA.


“(…) Ha llegado la lluvia como un deseo

Fueron los arcanos los que encendieron

Esta llama que arde pa’ mis adentros (…)”

Así comienza la obra musical con la que Mery, Juan -su hijo- y el cantante cordobés Juan Iñaki fueron galardonados con el premio a la mejor canción folclórica de 2024. Se trata de uno de los mayores reconocimientos musicales de Argentina, que este año tuvo lugar en el Movistar Arena de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

“Este tiempo ha sido una locura. El contacto con tanta gente y cosas que no sucedían antes, como la posibilidad de hablar sobre mi trabajo en medios de comunicación en los que  nunca había tenido la posibilidad”, confiesa sorprendida la compositora independiente, oriunda de Cruz del Eje. 

Si bien su camino artístico comenzó en el norte cordobés, las Sierras Chicas se convirtieron en su hogar, donde además de componer, elige vivir junto a sus hijos. Con Baile Eterno, su último disco, Murúa suma en su haber seis álbumes. Sin embargo, este marca un antes y un después en su carrera ya que es el primero con canciones de su total autoría. 

“Cuenta con cuatro canciones que hablan de paisajes que me movilizaron y dictaron con su magia estas letras y estas músicas que hoy son un disco que amo, pues todo él es producto de mi modo de ver y sentir”, comparte la entrevistada quien asegura que cantar es su pasión, algo que considera de suma importancia en la vida de cualquier persona.

Entendiendo el arte como algo colectivo, la compositora contó con la participación y colaboración de reconocidos artistas y amigos, tales como: Paola Bernal, Nadia Larcher, Juan Iñaki y Raly Barrionuevo. 

“Creo que el trabajo cooperativo es mi forma de trabajar, nunca lo hago sola”, sostiene también, mientras explica que fue su hijo, con quien comparte su trabajo desde hace varios años, fue el que le hizo dar cuenta que la canción premiada era un bailecito y no una chacarera como ella creía, algo que considera fue clave. 

Al respecto, la vecina de Unquillo señala: “El bailecito es un ritmo musical norteño, parecido a la chacarera pero tiene otra forma. Y él como productor musical, fue quien terminó de decidir cómo tenía que grabarse y yo lo entendí”.

Juan Murúa, explica su madre, aportó su mirada desde el conocimiento, ya que con este trabajo le dio cierre a su formación académica en la Universidad de Villa María. “Él ordenó una idea y un concepto. Profesionalizó lo que estéticamente cree”, asevera.

Cantar para recordar



Nominada junto a otras composiciones de renombrados artistas como Soledad, Teresa Parodi y Jorge Rojas, Baile Eterno fue la que más forma folclórica tenía, reconoce su autora. “Eso quiere decir que, si lo escucha alguien que baile este género, -amplía- puede rápidamente reconocer su coreografía en cualquier parte del mundo”.

Respecto a su letra, Murúa cuenta que “al igual que las otras tres que componen el disco conceptual, Baile Eterno recoge el recuerdo de lugares que conoció y recorrió cantando por Argentina” -en este caso Cruz de Caña, una localidad ubicada en el Departamento Cruz del Eje-.

“Es una canción de amor, de amor por la tierra, por alguien y también por esto que amo hacer. Y habla de ser, transformarnos en agua como el paisaje donde la escribí”, agrega la artista.

Alejada de los grandes sellos y siguiendo el cauce de su auténtica creación, la cordobesa ha ido encontrando en cada etapa de su vida los espacios para producir, desde el corazón fiel a sus experiencias y formación. En tanto, sostiene: “Lo que me motiva a hacer canciones siempre es el impacto de un momento, de un lugar y un tiempo. Siento que tiene que quedar guardado en algún lugar hecho canción”.

Según cuenta a este medio, fue madre muy joven y algo que la aterró desde el primer momento era la idea de que su sueño de vivir de la música y estudiar, se derrumbara. Sin embargo, con el paso de los años, la vida le fue mostrando que además de dar a luz a Juan y más tarde a Violeta, parió un camino, su camino.  

“Miren cómo se transformó mi hijo, ese que en su momento parecía que me iba a cortar la carrera, es con el que vamos y ganamos el Gardel. Nada de lo que nos sucede es para cortarnos las alas, darme cuenta de eso es mi mayor evolución”, admite orgullosa la cantora. 

Un reconocimiento federal



Ante lo dificultoso del rubro para muchos y muchas, que trabajan desde el interior del país, este premio, como comparte Murúa, es también un “incentivo y una posibilidad de reflejarse a nivel nacional”. 

Por eso, el pasado 17 de junio, la compositora serrana decidió celebrarlo junto a una gran comunidad de artistas, vecinos y vecinas en La Minerita de Unquillo. Pero esta fiesta no termina. 

A un mes de recibir el galardón, la compositora fue invitada a presentar su disco, nada más ni nada menos que en el Teatro Libertador San Martín de Córdoba, lugar donde además, trabaja como cantante de la orquesta provincial de tango. Será el miércoles 28 de agosto y contará con la presencia de su círculo íntimo y reconocidos músicos.


“No es muy común que te ofrezcan el teatro como un espacio para presentar cuestiones personales, por lo que estoy muy feliz por la propuesta. Elegí que fuera un día de semana para que justamente todos mis amigos artistas puedan estar”, confirma Murúa. 

Pensando en lo que viene, la artista confiesa que en sintonía con sus 30 años de trayectoria y lo cosechado hasta aquí, desea continuar trabajando sin perder de vista que su deseo es poder acompañar la adolescencia de Violeta, su hija menor. Así, revela: “Estar para ella es mi único horizonte”. 

Por último, en su faceta docente, como lo hace con cada niño, niña y estudiante que acompaña, Mery invita a buscar lo que nos apasiona, lo que para ella significa la columna vertebral de la vida de cualquier persona.

“Después todo lo demás viene solo, cuando una/o encuentra algo que la/o apasiona es como que tenés el ochenta por ciento garantizado, es como el ordenador de una vida”, alienta la artista. Finalmente, cierra hablando de su caso particular: “Cantaré toda la vida, hasta que mi voz me lo permita”. 


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