Ambiente
- Por: Guadalupe Bustos y Catalina Guadalupe Gos (IENM) – Candelaria Staricco y Mia Tabares (IMVA)
Las Lechuzas Vizcacheras (Athene cunicularia) son parte de la maravillosa fauna que se puede encontrar en la región de Sierras Chicas. Si bien es más común observarlas en zonas pampeanas o de planicie, hace años que pueden encontrarse en localidades como Unquillo o Villa Allende, donde el avance urbanístico de los últimos diez años ha conseguido que aparezcan muy cerca de viviendas o instituciones educativas o deportivas.
En una corta, pero interesante entrevista con Guillermo Galliano, representante de la Fundación «Mil Aves», El Milenio pudo conocer algo más de estas fascinantes aves que casi sin proponérselo, se convirtieron en unas amigables vecinas de nuestro entorno serrano.
Un ave adaptada a la vida urbana

Las Lechuzas Vizcacheras se encuentran en áreas periurbanas, es decir que hasta hace poco tiempo eran monte nativo. Según Galliano, «son bastante adaptables a la presencia humana, por eso soportan que haya gente y demás, no son tan tímidas como otras especies de aves». Esta característica les permite sobrevivir en entornos modificados por el ser humano, aprovechando incluso la iluminación nocturna urbana que atrae insectos en horarios poco habituales, lo que les facilita la caza.
Hablando del tema, la dieta de estas lechuzas es notablemente amplia. «Pueden comer prácticamente de todo: insectos pequeños, roedores, serpientes pequeñas y también otras aves», explica Galliano. Esta diversidad en su alimentación contribuye a su capacidad de adaptación en distintos hábitats, desde zonas urbanas hasta rurales.
La distribución de esta especie es extensa. «En Sudamérica las encontramos en Brasil, Paraguay, Bolivia, Uruguay y Argentina, casi hasta la Patagonia», sostuvo Galliano.
A diferencia de muchas otras aves, la Lechuza Vizcachera se adapta a vivir en cuevas, aunque ellas no las construyen. «Son cuevas que ya estaban hechas por otro animal, como un zorro o un quirquincho. Ellos solamente las usurpan», detalló el experto. Como curiosidad, se puede comentar que dentro de estas cuevas, entre pasillos y túneles, crean cámaras donde ponen sus huevos y crían a sus pichones, quienes están completamente adaptados para la vida subterránea.
La Importancia de no alimentar a la Fauna Silvestre
Finalmente, Galliano agregó con total seriedad que es importante que las personas no las acostumbren a alimentarlas. «Es totalmente desaconsejable», enfatiza el entrevistado.
Este acto, aunque bien intencionado, puede tener consecuencias negativas. «Los mal acostumbran y quedan incapaces de buscar su propio alimento, sobre todo los pichones que, al aprender a comer lo que les dan los humanos, dejan de buscar su propia comida en el monte», advierte.
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