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De merendero a centro cultural

En barrio El Perchel funciona desde el año pasado el merendero El Niño, que asiste semanalmente a casi 70 chicos. Además de brindarles una porción de comida, también proponen actividades educativas y recreativas para los más pequeños. Ahora el espacio busca ampliar sus instalaciones y transformarse en un centro cultural para llegar con su labor a toda la comunidad.
  • Por Alejandra Boldo. periodico@elmilenio.info
  • Colaboración: Martina Trossero, Ámbar Meoniniz y Bautista Juárez (4to IMVA). Manuela García, Valentín Guibert y Lautaro Cravero (4to IENM).

Desde abril de 2021, un matrimonio de la localidad de Mendiolaza, junto a un grupo de vecinos, viene realizando una tarea solidaria que busca generar un impacto en la sociedad más allá de un fin en particular. 

Fermín Rodríguez y Lilian Mayora dispusieron un lugar en el patio de su propia casa para establecer un merendero, en pleno barrio El Perchel, uno de los sectores más vulnerables de la ciudad. Desde entonces, alrededor de 70 chicos asisten semanalmente al espacio, que hoy busca crecer y ampliar sus actividades más allá de la asistencia alimentaria.

Así, con el dinero de una donación que recibió recientemente, el merendero El Niño se prepara para concretar la construcción del salón que se usa para realizar las actividades con los chicos y servirles la merienda. 

Con ese objetivo cumplido, la idea es trasformar el espacio en un centro cultural integral para asistir no sólo a los más pequeños, sino también recibir a adultos mayores, hacer talleres y dictar cursos. “Las voluntades las tenemos, pasa que muchas veces se demoran en concretarse porque lamentablemente no contamos con el suficiente espacio”, apuntaron los encargados.

Más allá de la merienda

El merendero nació gracias a la inquietud de varios vecinos y la voluntad de un matrimonio que dispuso una porción de su patio para un fin solidario. En el barrio siempre se organizaban fiestas, chocolatadas, eventos para celebrar el Día del Niño o se juntaban donaciones para ayudar en casos puntuales. 

Esos vecinos, los promotores de esas reuniones y colaboraciones, finalmente decidieron crear un espacio físico para brindar asistencia alimentaria gratuita a personas en situación de vulnerabilidad social.

Por su parte, Fermín y Lilian son vecinos de El Perchel, tienen cuatros hijos y desde hace años tienen como proyecto llevar adelante un espacio de integración. Finalmente lograron el objetivo con dedicación y mucho amor. Hoy, su vivienda funciona como merendero, un lugar de encuentro y aprendizaje para todos los niños, niñas y adolescentes del barrio.

Mechy Farías es una de las cuatro voluntarias que hoy asiste en el merendero. Es directora de un jardín de infantes y en su tiempo libre se encarga de coordinar algunas actividades, desde lo educativo, para que se desarrollen en el lugar. 

Con orgullo, contó que están realizando acciones en conjunto con la flamante Universidad Popular de Mendiolaza para que los chicos del merendero asistan al curso de robótica que se dicta en esa institución educativa. Mientras tanto, otro grupo toma clases de baile. 

Cristian Heredia, otro de los colaboradores que trabaja desinteresadamente en el merendero, destacó que la labor que se realiza en el lugar tiene una marcada impronta social. En ese sentido apuntó que, una vez finalizada la ampliación del espacio, se podrá trabajar con el resto de la comunidad, impartiendo actividades de interés general y ayudando en todo lo necesario, no sólo a los habitantes de Mendiolaza, sino también de localidades vecinas.

La suma de todas las solidaridades

El merendero El Niño nació en plena pandemia por coronavirus, como tantos otros espacios que surgieron en aquel contexto de incertidumbre y necesidad. Pese a las restricciones, y gracias a la ayuda de empresas, comercios y vecinos que colaboran a diario, nunca dejaron de atender a los niños y realizar actividades. Incluso cuando llueve o está frío y no se puede usar el espacio, porque aún está al aire libre, los voluntarios arman las viandas para los chicos y mantienen contacto con ellos. 

Este centro fue declarado de interés municipal por el Concejo Deliberante de Mendiolaza el 26 de mayo de 2021, en virtud de su carácter solidario y el trabajo de contención que realiza con los pequeños, más allá de la asistencia alimentaria.

Un millón para los chicos

A principios de este mes, el merendero El Niño recibió la donación de un millón de pesos por parte de la empresa Forest SRL, del empresario Alejandro Beretta y su familia. 

“Quisimos ayudar, devolver un poco de lo que la vida nos da. Nosotros somos de Mendiolaza y se nos ocurrió ir a la Municipalidad. El intendente Daniel Salibi nos propuso hacerlo en el merendero y decidimos donar este dinero”, explicó Beretta en diálogo con Cadena 3.

Los fondos se utilizarán para cerrar el espacio, ampliar el comedor, arreglar el techo, comprar las aberturas, hacer el piso y construir un baño que permita separar la casa familiar del merendero. 

Cómo ayudar

El merendero abre sus puertas los miércoles y sábados. Los miércoles, después de las 18:00, cuando los chicos salen de la escuela, pasan por el merendero y retiran su merienda. Y los sábados, a las 15:00, aparte de comer, realizan actividades pedagógicas y lúdicas. El resto de la semana, los voluntarios permanecen en contacto con los niños y sus familias.

El centro funciona en una porción del patio de la vivienda de Fermín y Lilian, pero para preparar la comida se usa el comedor y la cocina del matrimonio. Lo mismo sucede con el baño. Por eso están aunando esfuerzos y pidiendo colaboración para poder cerrar ese lugar y construir un espacio independiente del hogar de sus fundadores. 

El merendero también asiste a los niños con bolsones de mercadería, zapatillas y ropa producto de donaciones. Y con las mamás de los chicos que asisten al merendero se trabaja en talleres de cocina para preparar comida saludable.

Una vez realizado el cerramiento del lugar, el merendero tramitará la personería jurídica. Actualmente, se reciben donaciones de alimentos no perecederos, ropa, calzado, libros y revistas. Cualquier vecino puede acercarse a Pedro Diez Nro. 24 y colaborar, o comunicarse al 351 818-6934.