27 septiembre, 2022

El Milenio

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Filtros de cerámica: una opción saludable

Martu Valetti es una ceramista de Unquillo con casi 30 años de experiencia, hoy reconocida en la zona por fabricar filtros de agua de este singular material. En una charla con El Milenio, la vecina explicó las bondades de este sistema que, a través del caolín, reduce significativamente los elementos perjudiciales para la salud que pueden encontrarse en el agua.

Al finalizar la carrera de Psicología, Martu se encontró con un presente laboral inseguro. Esta situación, sumada a su propio espíritu curioso e inquieto, la llevó a introducirse en el mundo de la cerámica y, más tarde, en la fitoterapia.

Gracias a esta última disciplina y a su interés por el cuidado de la naturaleza, Martu conoció los filtros de agua hechos con cerámica. Tras varios intentos fallidos, la idea terminó convirtiéndose en un emprendimiento innovador, donde se combinan la autonomía y la ecología.

“Un estudio de la UNC y la UPC señaló que estos filtros de cerámica reducen un 80% los metales pesados del agua. Por lo que sé, es la mejor calidad que se puede conseguir en el filtrado”

Martina Valetti

El Milenio: ¿Cómo fueron tus inicios en el mundo de la cerámica?

Martu Valetti: Yo empecé en 1993 haciendo vajilla para casas de artesanías. Andaba con una carpetita de fotos analógicas, caminando y mostrando mi trabajo. Después vino la web y hoy directamente tengo una página de Facebook (@tenca.ceramica).

También he participado de ferias. En general no me gusta mucho estar fuera del taller, en la venta, pero sí hice un par de veces Feriar y eso me contactó, después de la crisis de 2001, con muchos restaurantes. Así empecé a trabajar para estos espacios haciendo vajilla, algo que actualmente sigo haciendo para el corredor Sierras Chicas y principalmente para el circuito gastronómico de Villa Allende.

Finalmente llegué a los filtros de agua, hará ocho o nueve años, por mi profesora de fitoterapia (disciplina que tiene que ver con el uso de las plantas autóctonas para la medicina y la alimentación). En el curso nos recomendaban usar este tipo de filtros cerámicos y me pidió si podía empezar a fabricarlos. Así decidí ir por este camino, orientando mi trabajo más hacia la salud.

EM: ¿Cómo aprendiste a realizar estos filtros?

MV: Esta profesora me prestó el manual “Filtro Cerámico, Sistema Condorhuasi”, de Jorge Fernández Chiti. Es un ceramista de Buenos Aires que investigó este sistema y desarrolló una fórmula química para hacerlos. 

Yo empecé a estudiarlo a ensayo y error, porque demanda mucha práctica más allá de que en el manual se explique todo el procedimiento. Los primeros 20 filtros se me rompieron, pero con el paso del tiempo fui encontrándole la vuelta. Hoy tengo más de 400 filtros hechos. Es algo que gratifica porque aparte es un servicio para la salud.

EM: ¿Cuál es la diferencia con respecto a los filtros tradicionales?

MV: La marca que más se conoce es la de carbón activado. Reduce un poco los metales pesados, pero no tiene la capacidad de absorción que tiene el caolín, que es el principio activo de los filtros de cerámica. El caolín es un mineral maravilloso para la salud que incluso se puede consumir.

Esto está estudiado por la Universidad Nacional de Córdoba, que en conjunto con la Escuela Superior de Cerámica Fernando Arranz (UPC), analizó estos filtros y señaló que reducen un 80% los metales pesados del agua. Por lo que tengo entendido, es la mejor calidad que se puede conseguir en el filtrado.

El proceso es lento, porque básicamente se trata de un cuenco poroso que va transpirando y dejando caer el agua gota a gota. Esa porosidad se la da un aserrín zarandeado que le agrego a la pasta, el cual se quema en el horno y deja microporos. En ese proceso tan lento, además, se va volatilizando el cloro que suele tener el agua de red y que no es bueno para nuestro organismo. 


EM: ¿Cómo describirías a tu clientela?

MV: Yo siento que mis clientes son aliados, porque son personas que comparten mis intereses y búsquedas. La gente que toma la decisión de usar este tipo de filtros, que por ahí requieren un poco más de tiempo que el de abrir una canilla con un filtro comercial o comprar un bidón (que nunca sabemos bien de dónde viene), es gente que también está comprometida con su alimentación, y  con el cuidado de lo que consumimos.

Muchas personas que vienen de hacer cursos de fitoterapia pasan por acá a comprar un filtro y me transmiten información. Entonces se genera una vinculación que va más allá de lo comercial, porque aunque yo vivo de esto (por lo cual estoy muy agradecida), también hay un intercambio de saberes y experiencias que apuntan al hacer en comunidad una vida más saludable.

EM: En ese sentido, ¿sentís que contás con apoyo de tu comunidad?

MV: Sí, totalmente. Así como empecé andando en la calle, en los negocios y después en las redes, ahora casi no publico porque me alcanza con el boca en boca. De hecho, siento que la comunidad es la que más me está acompañando en esto, la gente que tiene el filtro, lo usa y lo recomienda. Porque me conocen, saben cómo trabajo y la seriedad y el amor que le pongo a mi labor.

EM: ¿Tenés pensado expandirte y vender en otras provincias?

MV: Ya vendo en otras provincias, hasta he mandado filtros a Brasil. Como acá en Córdoba hay maestros de fitoterapia, muy reconocidos, me llegan muchas personas que hacen estos talleres, principalmente de Rosario y de Mendoza. En una época venía gente de Brasil a estudiar, así que pasaban por acá y se llevaban un par. 

No busco expandirme tanto en lo laboral, porque mi camino en la vida no pasa por tener mucho trabajo y mucho dinero, sino más bien por tener más tiempo para disfrutar, por ejemplo, el lugar donde vivo.

Actualmente integro la Asamblea del Monte de Unquillo (AMU), desde donde buscamos defender el bosque nativo, que a su vez tiene que ver con la fitoterapia, ya que el monte es nuestro reservorio de agua y allí encontramos las plantas medicinales. Siento que eso también le da una coherencia a mi trabajo. 

También se trata de ver qué está pasando con nuestras aguas. Si tuviéramos los ríos sanos, tal vez no haría falta que yo haga filtros. Esto es algo que trato de compartir mucho con los jóvenes, por ahí no busco tanto expandirme comercialmente, sino más bien humanamente.