“Hoy mi juego tiene más variantes”

“Hoy mi juego tiene más variantes”

Colaboración: Francesca Bancalari y Samir Carrera (4to IENM). Joaquín Hadad, Facundo Uriarte y Jeremías Martinet (4to IMVA).


Jeremías no termina de decidir si tiene cábalas que lo ayuden a la hora de entrar a la cancha. De hecho, se pregunta si sus costumbres son en realidad cábalas o simplemente son parte de su personalidad metódica y detallista. 

Desde hace un tiempo sabe que, antes de los partidos, le sirve escuchar música. Lo hace en cada ocasión, desde que descubrió que lejos de desconcentrarlo, las canciones lo relajan y al mismo tiempo lo motivan y sitúan en clima competitivo.

Azaña lleva un ritmo frenético, en la cancha y en su vida. Por eso, otro de sus leitmotiv es ejecutar su saque más rápido que la mayoría. En el squash, cada jugador tiene 15 segundos para sacar, entre punto y punto. Pero Jeremías solo cuenta hasta tres en su cabeza y tira. 

Al terminar un tanto sopla sus manos, estén o no transpiradas, y siempre usa medias blancas y grises. No tiene un porqué, pero lleva adelante cada gesto como si se tratase de un pequeño ritual que termina acompañando su rendimiento.

Admite que siempre usa muñequeras e intenta combinar muy bien la ropa. “Vale aclarar que esa costumbre de fijarme en los detalles de la vestimenta la tengo solo en los partidos, durante los entrenamientos me pongo cualquier prenda deportiva”, reconoce Azaña, con una sonrisa.

Su padre inauguró un club de squash en 2011 y junto a su tío, incentivaron a Jeremías a sumarse a la aventura y dar los primeros pasos en el deporte. Diez años más tarde, el vecino de Salsipuedes ya posee un palmarés envidiable. 

Al principio, su juego estaba fuertemente basado en su resistencia y capacidad atlética. Sin embargo, con el correr del tiempo entendió que, para dar el salto y convertirse en un jugador sólido y regular, era necesario tomar un mayor protagonismo y no apostar tanto a desgastar a su rival. 

Hoy, Azaña es capaz de dictaminar el ritmo de juego, aprovechando una paleta de recursos digna de un jugador con muchos más años en el circuito. No obstante, no para de pensar en crecer y elevar su techo deportivo a lo más alto posible.

A sus cortos 21 años, es el número tres del ranking de squash nacional masculino, fue campeón sudamericano y nacional en la categoría junior y fue subcampeón de un certamen de la Professional Squash Association (equivalente a las máximas competencias ATP en tenis) en Estambul, Turquía. Además, Jeremías se coronó en la categoría sub 19 del Niagara Falls.

Hoy viene de clasificar con una notable actuación a los Juegos Panamericanos, que se disputarán entre el 7 y el 13 de noviembre en Guatemala. El atleta se ganó su lugar en la competencia tras conseguir dos medallas en el Sudamericano Sub 23 de Colombia, en agosto. En el formato individual terminó tercero, pero también se destacó por su tarea en el doble mixto junto a la squashista argentina Valeria Portieri.


El Milenio: Tu objetivo más próximo son los Panamericanos, ¿cómo te sentís de cara a ese torneo?

Jeremías Azaña: La verdad es que me siento bien, preparado. Me tomé unos días después de la etapa de clasificación, donde me dediqué a pasar tiempo tranquilo, en familia, y ahora ya volví a entrenar a tope. 

Además, he decidido irme a Estados Unidos, lo cual representa un gran desafío. Siempre apunté a vivir en otro lado, de hecho, estuve viviendo dos o tres meses en México y luego me fui a España. Fui y vine varias veces y en este último tiempo estuve analizando junto a mi familia la posibilidad de instalarme en Estados Unidos, hasta que tomé la decisión.

EM: ¿A qué viene la apuesta puntual por el país norteamericano?

JA: En parte tiene que ver con un amigo de Buenos Aires que me habló de un club en Estados Unidos genial para desarrollarse en squash, junto a Wael El Hindi, un formador de talentos fantástico. Es un país potencia en este deporte y lo cierto es que no para de crecer en cuanto a cantidad de clubes, jugadores, torneos, por lo tanto, el nivel competitivo es excelente.

En la actualidad hay muchos jugadores egipcios, pakistaníes y de algunas otras naciones en las que el squash es tremendamente fuerte. Si ellos van a Estados Unidos a seguir potenciando su desarrollo, entonces pienso que no es casualidad, se trata de un buen lugar para progresar en el deporte.

Mi amigo me comentó sobre un entrenador muy bueno que podía ayudarme en mi preparación y ahí me puse a analizar los mil factores que tenía que poner en la balanza. No fue fácil decir que sí, pero estoy contento con mi decisión.

EM: ¿Existe la posibilidad de competir profesionalmente representando a un club en Estados Unidos?

JA: Sí, existen muchas posibilidades y veremos qué sucede en ese sentido. Mi idea es ir a formarme, seguir aprendiendo y subir mi nivel deportivo, pero también quiero intentar trabajar allá. Siempre voy a contar con el apoyo de mis padres, pero me interesa ganarme las cosas con mi propio esfuerzo.

EM: ¿Cómo financiás la participación en las competencias? ¿Hay algún sponsor o ayuda de parte del Estado?

JA: El apoyo me lo brindan mis padres casi siempre. Después cuento con alguna ayuda de la Federación Argentina de Squash, que me cubre el viaje en una cierta cantidad de torneos (sobre todo los más importantes, como mundiales, sudamericanos y panamericanos). Lamentablemente hoy no cuento con un sponsor oficial.

EM: ¿Tenés algún referente principal en el deporte?

JA: No sé si un referente, pero me encanta cómo juega el egipcio Mohamed El Shorbagy. Tiene una trayectoria tremenda y es un jugador muy inteligente, con una mentalidad ganadora tremenda. Pero no tengo ídolos en el deporte, creo mucho en Dios y él es mi ídolo.

EM: ¿Qué tipo de raqueta utilizás?

JA: Prefiero las raquetas pesadas porque despiden mayor potencia. A muchos les atraen las más livianas por un tema de control, pero en mi caso me interesa que la cabeza de la raqueta tenga un peso interesante, porque me hace sentir más cómodo.

Según mi experiencia, el control lo voy a tener sí o sí, por eso priorizo la potencia. También depende de la tensión que uno les pone a las cuerdas. Creo que cada jugador tiene que buscar un equilibrio y sobre todo una raqueta que amalgame bien con su estilo.

“Valoro más el apoyo de mi familia que cualquier logro. Me considero un privilegiado, no muchos cuentan con la ayuda que recibo yo y la verdad que el sacrificio de ellos en pos de mi sueño es enorme”

Jeremías Azaña

EM: ¿Cómo analizás la evolución de tu juego en los últimos años y qué fue lo que te ayudó a dar un salto mayor en cuanto a calidad?

JA: Creo que tengo un montón de aspectos para mejorar en el deporte y soy muy autocrítico. Según mi análisis, la exigencia que me impongo me ha llevado a mejorar mi agresividad en la cancha. Antes no le pegaba tan fuerte a la pelota ni tenía esa urgencia por dominar el partido, tomar decisiones antes que el rival, cambiar el juego cuando fuera necesario y llevarlo a un ritmo mucho más rápido. 

Soy un jugador muy resistente y llego a pelotas difíciles, entonces durante mucho tiempo aposté a ganar a través de ese desgaste, sin asumir el control del partido. Me di cuenta de que no siempre se puede ganar corriendo, hay que buscar llevar las riendas del juego y que el desgaste, al menos en ocasiones, lo haga el otro. De otro modo te volvés muy previsible.

La resistencia es una herramienta, pero tenés que tener muchas más. La estrategia debe mermar de a poco al rival, uno tiene que saber a dónde tirar la pelota cada vez y para eso hay que responder muy rápido mentalmente. Hoy mi juego tiene más variantes y eso me ayudó a obtener muy buenos resultados.

EM: ¿Qué es lo que más valorás de tu trayecto en el deporte hasta el momento?

JA: Valoro más el apoyo de mi familia que cualquier logro. Me considero un privilegiado en ese sentido, no muchos tienen la posibilidad de contar con la ayuda que recibo yo y la verdad que el sacrificio de ellos en pos de mi sueño es enorme. Soy un deportista en busca de objetivos que quizás se dan y quizás no, pero en el medio ellos me enseñaron a valorar el intento.

Ignacio Parisi

Periodista y docente en Periódico El Milenio. Jefe de Pasantías Radio El Milenio en la Fundación Josefina Valli de Risso.

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