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La fiesta que no para de nacer

Querusa Mancá continúa el recorrido que empezó en 2013 y festeja el retorno de la música en vivo de la mano de una propuesta que se renueva sin perder la identidad. En diálogo con El Milenio, la banda sierrachiquense defiende su impronta 100% bailable y reflexiona sobre sus procesos creativos, el streaming y la mirada de género en la música.

Colaboración: Micol Lokman y Micaela Flores (4to IMVA). Paloma Pen y Macarena Córdoba (4to IENM).


Si hay baile en Sierras Chicas, probablemente Querusa Mancá tenga algo que ver. Quizás por esa impronta lúdica que trasciende a cualquier género y se mantiene grabada en la música de la banda, o tal vez por la conexión tan particular que genera un grupo de artistas que busca compartir su energía con el público cada vez que se sube al escenario.

“Cuando se armó la banda ya había dos o tres cumbias y algún tema de otro género dando vueltas. Pero la idea era que el público se divirtiera escuchándonos en contextos de fiesta, porque así arrancamos, yendo a eventos a los que nos invitaban. Hacer que la gente se sume al baile siempre fue un impulso importante para nosotros”, afirma Maribel Planté, guitarrista de la banda desde sus comienzos, allá por 2013.

Los cambios en la formación del grupo son algo que sus miembros asumen como natural. Para ellos y ellas no se trata de un fin de ciclo, sino más bien una manera de transformarse constantemente. La trashumancia que caracteriza a la agrupación se refleja en el modo de articular vínculos y sumar nuevos músicos a la propuesta.

“Generalmente nos conocemos o tenemos alguien en común. Hace poco tiempo incorporamos un bajista a quien ya conocíamos de una feria de artesanos, sabíamos que era un buen músico y decidimos convocarlo”, explica Maribel Planté.



“Hacer que la gente se sume al baile siempre fue un impulso importante para nosotros”, afirman desde la banda. Foto gentileza Canal 10

Romina Gangi es otra de las últimas incorporaciones de la banda. La rioceballense entró justo antes de la pandemia, agradecida con “la posibilidad de empezar a compartir con estos músicos grosos”, en sus palabras. “Soy cantante y le hago un poco las semillas a las maracas, con perdón de todos los percusionistas”, confiesa Romina entre risas, a modo de presentación.

“Otra de las cuestiones que hace a la identidad de la banda es el tándem entre una voz femenina y una masculina. Nuestra cantante (Yamila) se había ido, así que sentíamos la necesidad de incorporar una voz femenina. Así apareció Romina, que es lo más groso que hay en Sierras Chicas”, agrega Manuel Planté, la otra parte del dúo vocal del grupo.

El Milenio: ¿Cómo es el proceso creativo de Querusa Mancá?

Maribel Planté: La mayoría de los temas propios de la banda fueron compuestos por Tata Diovisalvi, que era nuestro principal compositor. Desde que se fue, esa tarea la asumieron un poco Tito, nuestro bajista, y Romina, que también compone. Así que de a poco vamos armando nuevos temas con la formación actual.

Ellos nos traen las composiciones con una estructura armada y de ahí los demás vamos sumando a la composición. Cuando se trata de covers, cada uno tiene que traer bien escuchado y analizado el tema para que, al llegar a la instancia de ensayo, sólo quede la tarea de ver las armonías y ensamblar las partes.

Romina Gangi: Todo es muy cooperativo, uno compone y el resto se encarga de condimentar.

EM: ¿En algún momento se enfrentaron a problemas creativos importantes?

Manuel Planté: No, problemas creativos no. Sí nos cuestionamos algunas cosas. Por ahí la música en general (rock, cumbia, cuarteto, etc.) tiene un componente machista importante. Nosotros empezamos a reconocer eso hace un par de años. El cuarteto y la cumbia, por ejemplo, hablan mucho del amor romántico o del desamor desde una mirada muy machista.

Me refiero a qué estábamos cantando y de repente… ¿qué nos pasaba con cierto tipo de letra? No nos estábamos sintiendo identificados con eso, entonces decidimos empezar a ver qué estábamos diciendo y qué no. Por eso también comenzaron a surgir muchos de nuestros temas propios, al tiempo que indagamos en otras canciones, en otro tipo de relatos. 

Romina: Todo requiere una cierta armonía de ideales. Obviamente que en las bandas siempre existen diferencias, pero lo que yo veo en Querusa, es que eso se va resolviendo. Se buscan puntos de encuentro y el proyecto sigue fluyendo.


Con una formación diversa, Querusa Mancá se anima al rock, la cumbia, el cuarteto e incluso el reggaetón. Foto gentileza Canal 10.

EM: ¿Cómo ven la adaptación a nuevos formatos y al impulso de los artistas a través de las redes sociales y el streaming?

Manuel: Creo que ese es el camino a seguir, todo pasa por ahí en estos momentos. La tecnología es complicada, pero es una buena herramienta para hacerse ver y se puede convertir en una plataforma increíble.

En lo personal, me resultó un tanto extraño realizar los shows por streaming porque Querusa Mancá no es una banda para sentarse a mirar. Nosotros nos nutrimos de la complicidad con el público, hay mucho ida y vuelta, mucho juego, y no ver a la gente era muy complicado. Pero bueno, es el medio que encontramos para seguir estando cerca y continuar haciendo lo que nos gusta.

EM: Estos últimos tiempos han sido complicados para las presentaciones ante el público, pero si tuvieran que quedarse con un momento, ¿cuál sería?

Romina: Me quedo con el show en Montañita, cuando debuté. Y se me ocurren varios más, pero me gustaría destacar algún ensayo, porque hay ensayos que son especiales. Por ahí hay gente invitada y en algunos ponemos luces, van amigos a vernos, se arma un ambiente muy especial. Tocar en el Anfiteatro de Río Ceballos o tocar en festivales solidarios, también es una experiencia muy linda para recordar.

Maribel: Yo particularmente me quedo con la última tocada que tuvimos en el Anfiteatro, donde se generó un ambiente increíble y se pudo vivenciar esto de volver a tocar ante la gente, después de un año. El público aplaudía, gritaba y nosotros, que pasamos tanto tiempo sin tocar frente a ellos, nos emocionamos mucho. Fue una experiencia muy intensa, una sensación de retorno.

Manuel: Para mí tocar en Querusa siempre es una fiesta. Creo que todos podemos confirmarlo, hemos estado en otras bandas, pero esta es diferente, tiene una energía muy potente. Me quedo con la despedida de nuestro bajista en la plaza Humberto Francia de Río Ceballos. Yo me siento un privilegiado cada vez que toco allí.

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