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Cultura Edición impresa

Josefina Sperat: “No es un objeto más, sino un problema menos”

Con esta consigna, Nazca Objetos reutiliza bolsas de plástico para convertirlas en accesorios duraderos, livianos y de alta calidad, cada uno de los cuales cuenta con un diseño exclusivo. En su reciente llegada a Mendiolaza, Josefina Sperat habla de la expansión del consumo consciente y comprometido con la preservación del ambiente.

Colaboración:

  • Martín Valino, Simón Hack, Tomás Martoglio y Pedro Fontana.
  • Instituto Educativo Nuevo Milenio.

Josefina Sperat es arquitecta y hace cuatro años encabeza el proyecto Nazca Objetos, una apuesta al diseño y la reutilización de residuos que recientemente echó raíces en la ciudad de Mendiolaza. Su propuesta recupera un elemento poco habitual en las artes del reciclaje cuyo impacto en el ambiente es sumamente preocupante: las bolsas de plástico descartables.

Sperat es egresada de la Universidad Católica de Córdoba, donde descubrió las posibilidades de las bolsas plásticas y la termofusión. Foto gentileza Municipalidad de Córdoba.

Transformadas en objetos de diseño único, combinando texturas y colores mediante termofusión, las bolsas dan lugar a la creación de carteras, bolsos, billeteras, estuches para lentes, accesorios y hasta cuadernos. “La basura es un concepto que nos metimos en la cabeza, aunque en realidad no es más que algo que decidimos marginar ¿porque no sirve más?”, indaga Nazca en su sitio web, “¿O porque no sabemos qué hacer con los desechos?”.

Así, en una invitación a reaprender el significado de la llamada “basura”, Nazca propone transformar lo descartado en un recurso de infinitas posibilidades productivas, explorando nuevos materiales y aportando una respuesta, desde el diseño, a problemáticas ambientales y sociales.

“Hoy en Córdoba no hay una política pública para el tratamiento de bolsas plásticas, como sí ocurre con el PET y otros plásticos más duros que se separan y se reciclan. Las bolsas terminan en enterramientos sanitarios, volando por cualquier parte o en el agua”, comentó Sperat a El Milenio.

Desde su aplicación masiva en la década del 70, las bolsas de polietileno, policloruro de vinilideno y policloruro de vinilo, representan una de las mayores amenazas para los ecosistemas y, en particular, para los acuáticos. Según las estimaciones de la ONU, cada minuto se compran un millón de botellas de plástico y, al año, se usan 500.000 millones de bolsas. El mundo marino recibe 200 kilos de desechos plásticos por segundo, los cuales provocan la muerte de miles de animales.

“Queremos que la gente se anime a probar nuevos materiales y otros modos de consumir, más responsables. De a poco nos vamos acercando a un cambio de paradigma”

Nueva mirada


Para fabricar una billetera, Nazca utiliza 70 bolsas de plástico que tardarían más de medio siglo en descomponerse.


Impulsado por Josefina y Paola Cervio (ex socia y cofundadora de la propuesta), Nazca fue incubado en 2017 por Fundar Argentina y al año siguiente recibió la acreditación del sello oficial otorgado por la Secretaría de Cultura de la Municipalidad de Córdoba. Además, el proyecto obtuvo el Sello Diseño Cordobés (2018 y 2019), ganó el Fondo Semilla de la Nación (2018) y fue semifinalista como “Emprendedor del Año” (2019) en un concurso organizado por el Ministerio de Producción y Trabajo de la Nación en conjunto con Reinventate.org.

En todas las oportunidades, la propuesta se distinguió por su carácter innovador y su impacto positivo a nivel social y ambiental, puesto que reutiliza un material contaminante, agregándole valor para convertirlo en productos de uso cotidiano, con identidad propia, que apuntan a promover prácticas de consumo más responsables.

Los orígenes de Nazca vienen de la mano de Proyecto Fábrica, un espacio dependiente de la Universidad Católica de Córdoba donde, con el objetivo de diseñar una biblioteca ambulante para el barrio Bella Vista, Sperat y Cervio tomaron contacto por primera vez con la técnica de termofusión y el material que permite generar.

En ese entonces, la meta final de la marca recién empezaba a vislumbrarse, pero hoy
Sperat resume el eslogan de la propuesta en una palabra: conciencia. “No es un objeto más que uno va a tener, sino un problema menos a nivel ambiental. Queremos que la gente se anime a probar nuevos materiales y otros modos de consumir. Hoy, cualquier producto que tengamos en la mano se hace a partir de materias primas no renovables o tiene un proceso de fabricación poco ético, como la ropa”, explicó Sperat y destacó que Nazca trabaja con elementos ya disponibles, en lugar de crear artefactos con materias nuevas.

La ruta de las bolsas


El material es resistente, impermeable y liviano. Los productos pueden adquirirse en la tienda online: www.nazcaobjetos.com.


“Así como los residuos orgánicos no son basura sino material para compostar, en Nazca pensamos las bolsas plásticas como recursos. Tratamos de que lleguen al taller limpias y cuidadas”, dijo Sperat y brindó algunos detalles del proceso productivo: “Las separamos por color y textura y después armamos estampas, es decir, capas de plástico que se van superponiendo a base de presión y calor. El material se transforma en algo más resistente y liviano, cualidades que las bolsas ya tienen y se potencian con el tratamiento”.

A prueba y error, la gama de productos se fue ampliando a lo largo del tiempo y en función de las necesidades del público. Comenzaron con carteras, pero el desconocimiento de algunas particularidades del material las llevó al diseño de accesorios más pequeños y de fácil acceso. Actualmente, Sperat se encarga íntegramente de la producción, junto a una modista y costurera de Villa Allende.

En cuanto al público, la profesional indicó que apuntan a personas que “se animen a probar nuevos materiales, que estén buscando un consumo más consciente, sin explotación laboral, y que se preocupen por el cuidado del ambiente”. Además, destacó la durabilidad de los productos, que se caracterizan por su resistencia.

“Al principio apuntábamos a un público adulto, pero cada vez son más los jóvenes que se acercan. Tenemos muchos clientes de Sierras Chicas”, indicó Sperat y añadió que la mayor parte de las ventas se dan a través de la tienda online, nazcaobjetos.com.

“A veces cuesta, porque se trata de algo novedoso, que quizás nunca tocaron antes. Nazca es fundamentalmente una exploración de este material, los objetos que se comercializan pueden ir mutando. En esto de generar conciencia, es fundamental que las personas se animen a probar cosas nuevas y así reutilizar, aunque sea, una parte de la gran cantidad de plástico que se desecha en el mundo. La idea es ir acercándonos de a poco a un cambio de paradigma”, concluyó la emprendedora.

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