Pacha fue una perra que ayudó a rescatar a muchas personas, entre ellas niños y niñas. Tras su muerte el pasado 11 de mayo, se decidió levantar un monumento en la Casa de la Cultura unquillense, con el objetivo de homenajear su gran labor.

A más de una persona su perro le marca la vida, se convierte en un compañero incondicional con el cual siempre se puede contar. Sin embargo, la historia de Pacha, una Ovejera Alemán entrenada en Unquillo, es aún más particular, ya que dejó su huella en miles de personas. Ella dedicó su vida a rescatar niños y niñas. Tristemente, falleció el pasado 11 de mayo a sus nueve años de edad, pero su labor será recordada. 

La heroica can trabajó en la mencionada localidad durante la Gran Inundación de aquel fatídico mes de febrero de 2015 y lo hizo junto a su entrenador Nicolás Romero. Es por esto que la Fundación Resilient decidió realzar una estatua conmemorativa en la localidad de Sierras Chicas, la cual será colocada en la Casa de la Cultura. 

Para este reconocimiento, solicitan la donación de llaves, picaportes o cualquier objeto de metal. Además, convocan a estudiantes de arte para levantar la escultura. 

Marcela Cantero, fundadora de Resilient, compartió con El Milenio el momento en que conoció a la perra: “A Pacha la conocí buscando una pequeña, Sofía de cinco añitos, que se había perdido”. Y este trabajo tan importante que realizan los perros rescatista derivó en el mencionado reconocimiento: “El homenaje se trata de eso, de resaltar el trabajo de perros de rescate. A Pacha le debemos un agradecimiento, como todos los perritos de rescate, porque ayudan a resolver los casos, con finales felices, tristes o trágicos. Ellos son los que resuelven”. 

Sentimos que se merecen un reconocimiento y a eso corresponde la campaña de recolección de metal. Para que podamos contratar un artista que sea especializado en fundición”, agregó Cantero. 

La fecha de inauguración está planeada para el 28 de diciembre, dependiendo de cómo evolucione la situación de pandemia. “La idea es que se realice en un espacio social de Unquillo, donde haya niños y perros, ya que entre ellos se llevan muy bien y se brindan alegría y protección entre las dos partes”, concluyó Cantero. 

Para realizar una donación u ofrecerse para hacer la escultura, pueden comunicarse al 351157010941 o al Facebook Fundación.resilient

Entrenar con garra


Pacha fue entrenada por Nicolás Romero, vecino de Unquillo, quien contó que es difícil describir a su perra, ya que poseía demasiadas cualidades. “Tenía mucha vitalidad, una paciencia infinita, y una disposición para el trabajo incansable”, relató Romero a este medio. 

Pacha comenzó su entrenamiento a los 47 días de vida, desde entonces, jamás se separó de su compañero Nicolás ni mucho menos dejaron de trabajar para ayudar a miles de personas. “No importaba el frío o el calor, el día o la noche, siempre había una buena excusa para practicar algún ejercicio o simplemente compartir su compañía”, recordó. 

Así fue como se especializó en la búsqueda de personas extraviadas, desaparecidas en zonas rurales o en estructuras colapsadas. Estos rescates, los realizaba a cualquier hora, bajo cualquier tipo de clima sin dudar. 

Romero narró orgulloso: “Gracias a que formamos parte de un grupo K9, tuve la oportunidad de que nuestros perros nos hagan conocer gran parte de nuestro país y por supuesto, Córdoba, que fue nuestro lugar de convocatoria por excelencia”.

En esta línea agregó: “Sobresale la experiencia lamentable que tuvimos en nuestra localidad con la inundación del 2015, donde trabajamos en el sector de Cabana y también en la crecida del 2017. También participamos de las búsquedas de varias personas de casos relevantes en Carlos Paz, Ascochinga, Salsipuedes, Chacra de la Merced, La Cumbre y en otras provincias”.

Iniciamos con educación y posteriormente con asociación de olores, algo fundamental para perros de búsqueda, en distintos ambientes, con la intervención de personas que simulaban ser víctimas perdidas, dando y recibiendo cariño de todos”, explicó su entrenador.

Así fue creciendo Pacha y también, el vínculo con Nicolás. “Nuestra relación fue más allá de cualquier mascota. Ella me hizo ver las cualidades y la capacidad de un perro para brindarse a un ser humano”, contó emocionado.

El adiestramiento duró aproximadamente dos años y medio, donde ambos debieron superar exámenes para poder llegar al nivel operativo que tiene que tener un perro de búsqueda. 

Tuve la suerte de poder encontrarme con otra cualidad de Pacha, porque pude incorporarle otra subespecialidad, que fue la de buscar por olor de referencia. Eso es lo que se conoce también como trabajo de rastro, siendo la única en Córdoba en poder utilizar este tipo de adiestramiento”, dijo orgulloso.

Lo más rescatable e inolvidable fue que siempre estuvo predispuesta a trabajar y con ganas de hacerme sentir conforme con su trabajo, dejándome en claro que nunca encontraré una compañera igual. Hoy, la recuerdo como todos los días y estoy consciente de que más allá de su ausencia, me dejó recuerdos llenos de felicidad”, concluyó el entrevistado.