Fátima Varela, miembro del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria detalló lo necesario para comenzar un emprendimiento familiar saludable, como lo es una huerta. A través del Programa Pro Huerta, junto a su equipo fomentan esta actividad, mediante capacitaciones y la entrega de recursos.

  • Por Alma Garayzabal y Renata Pajón
  • 4to año Instituto Milenio Villa Allende
  • Juli Leites y Jazmín Garrone
  • 4to año Instituto Educativo Nuevo Milenio

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El INTA es un organismo de investigación, estatal, descentralizado con autarquía financiera​ y operativa dependiente del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la República Argentina. Desde el ente, se busca fomentar la creación de las huertas propias, entre tantas otras acciones, entendiendo el valor de éstas y los hábitos saludables que implican,

En el contexto actual, la comunidad pasa más horas en casa y esto puede traducirse en la oportunidad ideal de utilizar ese tiempo libre en la producción de los alimentos propios. Fátima Varela es Ingeniera Agrónoma y desde Pro Huerta Córdoba, programa perteneciente al INTA, hace muchos años se dedica a la entrega de semillas y la instrucción en aspectos como el compost, la hidroponía, huerta orgánica, arbolado público, etc.



El propósito de estimular la inserción en este mundo no se pausó durante la cuarentena. Al contrario, las capacitaciones continuaron de manera online y Varela, que trabaja en la zona que se extiende desde Argüello hasta Salsipuedes, brindó recomendaciones para lograr una exitosa cosecha de estación.

El Milenio: ¿Cuáles son las siembras de la temporada fría?

Fátima Varela: En invierno tenemos verduras de hojas como lechuga, acelga, achicoria, perejil. También hay coles como coliflor, brócoli y repollo; después tienen de raíz, como la remolacha, rabanitos y a su vez es la época de las cebollas, del ajo, del puerro, las habas y las arvejas.

Por su parte, las más sensibles al frío son las verduras de hoja, que si cae una helada o nieva se resienten bastante; pero el resto se adapta bien al clima templado-frío que tenemos en Córdoba. Por ejemplo, hay algunas que necesitan frío, como el ajo y la cebolla, porque el frío es una señal que les hace a ellos crear el bulbo, la cabeza de ajo, la cabeza del repollo, entonces sí o sí necesitan el frío del invierno.

La fecha ideal de siembra es entre marzo y abril, ahora ya están creciendo. Hasta junio se puede sembrar, por ejemplo, las habas y las arvejas se pueden sembrar, pero las cebollas y el ajo requieren que las siembren en mayo y abril y no retrasarse ya que necesitan el ciclo invernal.

EM: ¿Ofrece algún beneficio esta estación para la producción de huertas?

FV: Sí, porque las verduras de invierno, requieren mucho frío. Son un poco más lerdas pero se adaptan a este clima, en cambio, si yo sembrara una lechuga de verano en invierno se helaría, o si hiciera tomates (el tomate es un cultivo de primavera- verano) en invierno tendría que instalar todo un sistema de invernadero y de calefacción para que me dieran, eso tiene un costo energético y ambiental alto.

Si uno hace las verduras de estación es como que se acomoda a las verduras y frutas de esa época, que nutricionalmente también es bueno, porque ahora es época de los cítricos como las naranjas, limones y mandarinas, y es cuando nosotros también requerimos vitamina C. Sembrar verduras de estación es como sembrar verduras que se adapten a la zona con menor costo e inversión, ya sea ambiental o económico.

EM: ¿Cómo sé qué tengo que plantar y cuándo?

FV: Normalmente hay calendarios, se rige por las temperaturas y los largos del día, por ejemplo, ahora los días son más cortos, desde marzo aproximadamente. Eso da lugar al fotoperíodo, esa influencia del largo del día también afecta en las plantas para la floración, la bonificación, entonces por ahí nosotros nos regimos en marzo y abril como las fechas que tienen temperaturas ideales para siembra de cultivos de estación otoño-invierno.

También hay otra cuestión, que es que el clima está cambiando, está como muy alterado, a veces el invierno no llega y el verano se alarga, tenemos muchos días nublados, estos también hacen que no se coloreen las frutas, hay mucha gente que tiene tomates y berenjenas en la huerta ahora, y tiene los frutos verdes, o las berenjenas en estado amarillo y no se pone del color que debería tener porque no le alcanza la luz o la temperatura.

EM: ¿En esta época, hay algo que se pueda hacer si no hemos sembrado aún?

FV: Las que son bien estacionales en invierno son cebollas, ajos, habas y arvejas. Después tenes siembra escalonada de verduras, por ejemplo, la lechuga se puede sembrar todos los meses, porque desde que la siembro hasta que la cosecho pueden pasar de cuarenta y cinco a sesenta días, y las estacionales tienen como más acotado.

El rabanito, por ejemplo, cada 28 días se puede cosechar, todos los meses se puede sembrar; la zanahoria, hay de invierno y de verano, la de invierno se siembra entre los meses de marzo, abril, la zanahoria de verano se llama criolla, esa se siembra en los meses de septiembre y octubre, pero sí, todo lo que es de hoja pueden sembrar y trasplantar.

EM: ¿Cómo se prepara y fertiliza el suelo en esta época?

FV: En realidad es recomendable que, al lado de la huerta, en la planificación, tengamos armada la compostera, que es la técnica de manejo del suelo que viene desde el ‘hacer la huerta’, o sea empezamos a hacerla y al mismo tiempo, la compostera, que puede ser un tacho, un pozo, un cajón donde vamos a poner los residuos y al cabo de un tiempo vamos a cosechar suelo.

Esos residuos mediante la temperatura y la humedad se van a ir descomponiendo por los microorganismos y lombrices. Así, se cosecha un suelo fértil lleno de micronutrientes, tiene todo, es como un alimento bien completo, esa es una de las fertilizaciones más comunes.

Después hay otras que han empezado a hacerse que son abonos como de un proceso más acelerado, como el bocashi, que tarda 15 días en hacerse y dura tres meses. Requiere residuos de poda, guano, tierra del lugar y a eso se le agrega azúcar, levadura, cenizas, carbonilla y se humedece. Luego se hace como un cambio de lugar, o sea, se arma un montículo, el primer día se lo mueve hacia el otro lugar para el proceso de aireación y temperatura y después se lo vuelve a mover, y al cabo de 15 días ya se puede empezar a usar y se usa como en microdosis, es decir, en cucharaditas chiquitas que se ponen al momento del trasplante o en la almaciguera.

EM: ¿En qué afecta que la huerta sea al aire libre o cerrada como un invernadero?

FV: Normalmente si hiciéramos verduras, por ejemplo, lechuga, dentro del invernadero las temperaturas son más altas, no hay tanta deshidratación por el viento, crece más rápido dentro de él porque son condiciones más controladas, siempre que el nylon sea nuevo y se permita pasar la luz. Pero, eso tiene un costo porque hoy el nylon es a precio dólar importado, aunque te permite adelantar unos quince días, hasta un mes, con respecto los cultivos que  se hacen afuera, porque hay días que da el sol, otros días que está más frío, otros días que el riego se vuelve un poco más ineficiente porque el viento y el sol hace que se evapore más rápido. Entonces, en condiciones controladas bajo invernadero está la ventaja de acelerar un poco el tiempo de los ciclos de los cultivos y a veces le das calefacción.

EM: ¿Y se recomienda que sea sol directo o más a la sombra?

FV: Por lo general, las verduras necesitan sol directo sí o sí porque necesitan hacer fotosíntesis, por lo menos medio día de sol, si da sombra o vislumbre no alcanza, se empiezan a estirar y a ponerse lentas. Hay que ver en los patios porque muchas veces el sol en invierno cambia, hay algunos que en invierno te da en un lugar y después en verano no o viceversa entonces hay que ser muy observador.

EM: ¿Cuáles son los riesgos más frecuentes para las plantas cuando hace frío?

FV: Después de haber marchitez, puede haber esa helada negra que uno va y encuentra todas las plantitas muertas y sin color, así como marchita o puede haber congelamiento, entonces por ahí mucha gente la cubre con la manta antihelada, más a las verduras de hoja.

La manta antihelada no es la fiselina que usamos muchas veces para la decoración, sino que es una manta que se apoya sobre las plantas, deja pasar la fotosíntesis y muchas veces la dejan sabiendo los días que va a ver helada.

EM: ¿Qué consejos darías para empezar nuestra huerta desde cero en esta época?

FV: Primero, ya que está muy seco, regaría el lugar para humedecer, después puntearía la tierra, la abonaría, si es que tienen algo de abono, pondría un tarrito por metro cuadrado para empezar y sembraría lo que es de siembra directa como la lechuga, la acelga, la achicoria, el perejil; trasplantaría algunas, plantaría repollos, cebollas y, si consigo, flores.

También es un momento ideal para hacer gajitos de aromáticas, de cedrón, de orégano, de romero; empezaría a hacer toda la multiplicación de las aromáticas que pueda para el diseño de mi huerta, pondría coberturas un colchoncito de hojas entre las plantas para que me guarde la humedad porque, es muy importante la humedad ya que cuanto más seca está la helada, si hay frío puede tomar el agua del tejido de las plantas. En cambio, si el lugar tiene como más humedad es como que, si bien hace frío al congelarse el agua, hay una reacción química que se congela el agua y se libera calor del medio.

Asimismo, buscaría un lugar soleado. No hay una receta para el tema del cuidado del frío, entonces depende, por ejemplo, he visto huertas que están a la orilla del arroyo, que siempre hay frío entonces como que por ahí siempre están como más sensibles o hay que hacer más cuidados, pero en esto uno tiene que desarrollar la observación y ver dónde está la huerta pero cuanto más sol tenga, más fuerte y más rápido van a crecer.

EM: ¿En qué aspectos es más conveniente tener una huerta en casa que comprar en una verdulería?

FV: Hay muchísimos, porque uno cosecha la verdura cuando quiere consumir. Yo, por ejemplo, ahora voy y saco unas 4 o 5 hojitas de lechuga, rúcula y me hago una ensalada mixta y fácil. Después, uno sabe cómo la produce, porque normalmente va a tener manejo ecológico y no vamos a usar ningún pesticida ni ningún químico, sabemos cómo está producido este alimento que vamos a ingerir y es algo hecho por nosotros, por nuestras manos, entonces como que tiene otro valor que es re importante.

Por otro lado, también saber qué implica producir un alimento porque muchas veces nos quedamos con que vamos a la verdulería y lo compramos, pero bueno, es el cuidado del frío, del riego, el abonado, dónde consigo la semilla, cómo la produzco, qué semillas uso, qué sabor tiene la verdura, todo eso a mí me da a construir mi soberanía como productora y como consumidora de alimentos. 

EM: ¿Por qué recomienda armar su huerta?

FV: Todo el mundo puede hacerla con un terreno o con un cajón, mientras tengas un lugar soleado, porque el sol es como el condicionante, a los demás recursos los podemos conseguir. El secreto está en la práctica, porque normalmente la demanda aparece cuando estamos en casa con una crisis económica. Generalmente en esto hay que practicar constantemente porque al principio nos puede ir bien o no, entonces a los que les va mal se decepcionan, pero hay que volver a insistir.

En mi caso, tengo huertas desde los dieciocho años, y al principio el problema era que me lo comían los bichos. Como mi papá era del campo, con sus consejos fui ajustando y hasta hoy nunca paré de hacer.
Hace treinta años que normalmente tenemos huerta en casa, y convido a todo el mundo, el compartir el alimento le da otro sabor. En cuanto al tema de las semillas, hay muchas formas de conseguirlas, hacer compras grupales, comprar plantines, es cuestión de pensar e ingeniársela.

También se trabajan muchos valores que son terapéuticos, la paciencia, la alegría cuando germina, es todo, que también ayuda con esto de estar encerrado. Al regar las plantas me conecto con el suelo, me conecto mentalmente, si estas en la ciudad te vinculas así con la naturaleza, asique en mi opinión creo que todo el mundo lo puede hacer.