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Por Candela Muntaner y Valentina Schiavelli

6to Año, Instituto Milenio Villa Allende


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El 20 de abril de 2020, exactamente un mes después de que se decretase el aislamiento social obligatorio en todo el territorio nacional, otra nueva medida iba a convertirse en parte de nuestra “nueva normalidad”, el uso obligatorio del barbijo o cubrebocas a la hora de salir de nuestros hogares. Así lo establecieron las autoridades de las localidades que conforman el cordón serrano de las Sierras Chicas, a las que también se sumó la Capital cordobesa, cuando promulgó la ordenanza 13.030.

Se trataba de una medida que en un primer momento fue bastante cuestionada por varios expertos, incluso por parte de la propia OMS, que recomendaba su uso exclusivamente para situaciones de convivencia con pacientes de la COVID-19. No obstante, diversas pruebas alrededor del mundo, demostraron que su uso, fue una gran herramienta para la disminución de contagios.

Ahora, un nuevo estudio de la Universidad de Cambridge, asegura que la continuación de su uso será vital para alcanzar una nueva normalidad lo más pronto posible.

Al respecto, el Dr. Richard Stutt, jefe de departamento de Ciencias Vegetales y principal investigador del informe, aseguró que el uso generalizado de máscaras faciales por parte del público, combinado con distanciamiento físico y cierto encierro, puede ofrecer una forma aceptable de manejar la pandemia y reabrir la actividad económica mucho antes de que haya una vacuna que funcione. «Nuestros análisis respaldan la adopción inmediata y universal de máscaras faciales por parte del público«, señaló.


Barbijos: ¿pueden ser perjudiciales para la salud al momento de hacer ejercicio?


Para realizar el estudio, los investigadores utilizaron diversos modelos matemáticos que operan sobre las distintas etapas de infección y transmisión a través del aire, cuando no se respeta la distancia adecuada y superficies contaminadas; con el fin de analizar distintos escenarios que pueden darse utilizando o no, los barbijos.

Los barbijos, cubrebocas o mascarillas aparecieron por primera vez a fines del siglo XIX.

Los expertos utilizaron el número R para representar la cantidad de personas a la que una persona contagiada puede transmitirle el nuevo coronavirus. Si es menor a 1, la pandemia tiende a desacelerarse.

Según el estudio, las poblaciones que usaron barbijo lograron obtener resultados por debajo del 1, incluso en menor tiempo a las poblaciones que no lo utilizaron.

La investigación sostiene que no es necesario que sean barbijos quirúrgicos, los caseros también brindan una buena protección. Según señalan los investigadores, las máscaras caseras reducen principalmente la propagación de enfermedades al atrapar las partículas virales del usuario, que se respiran directamente en la tela, mientras que el aire inhalado a menudo se absorbe alrededor de los lados expuestos de la máscara.

De esta forma, el nuevo estudio concuerda con la opinión del Ministerio de Salud provincial, que aseguró en su momento sobre la importancia del uso de los barbijos y que “ayuda a evitar dispersar en el ambiente las gotas que nos salen de la nariz, al estornudar, o la boca al hablar o toser”. Por esa razón, con esta medida se previene y protege la salud de las demás personas antes de que inicien síntomas.

No obstante, cabe aclarar que los barbijos no deben ser usados en niños y niñas menores de dos años, ni por personas con problemas respiratorios o que presenten dificultades para retirarse el barbijo.

Los barbijos no deben ser usados en niños y niñas menores de dos años, ni por personas con problemas respiratorios o que presenten dificultades para retirarse el barbijo.

Además, el reconocido médico y vecino de Unquillo, Vicente Vispe, anteriormente comentó a este medio que el uso del barbijo es fundamental, pero debemos evitar usarlo constantemente. Solo en situaciones donde no se puedan respetar el distanciamiento social y tampoco a la hora de practicar deportes.

La utilización del tapabocas al realizar actividad física, dificulta la manera de respirar levemente. No es ideal el uso de esta medida sanitaria para ningún esfuerzo de larga duración, pero la única manera que suceda algo es si sufre de alguna patología previa”, sostuvo.

El origen de los barbijos y cómo se naturalizó su utilización


Foto: Filo News

Los barbijos, cubrebocas o mascarillas aparecieron por primera vez a fines del siglo XIX, los médicos la usaban como medida de protección durante las cirugías, luego de que aparecieran los primeros estudios serios que confirmaban los peligros de las bacterias y microorganismos similares.

El mérito suele atribuírsele al cirujano francés Paul Berger, que en 1897 montó en Breslau (ciudad ubicada en el suroeste de Polonia), el más grande y completo quirófano aséptico de toda Europa y, entre los elementos se destacaban los cubrebocas.

Posteriormente China, sería el primer país en utilizarlos como medida social preventiva para evitar la expansión de una enfermedad en 1910, en este caso de la peste neumónica o “Peste China”, que tuvo una tasa de mortalidad del 100%.

«Mataba a todas las personas infectadas, 24-48 horas después de los primeros síntomas«, explicó Christos Lynteris, antropólogo de la universidad de San Andrews en Escocia al medio AFP. «Era apocalíptico«, sostuvo.

En cambio, en occidente su uso se popularizó dentro de la comunidad médica con la aparición de la Gripe Española de 1918, es decir, la pandemia previa a la actual COVID-19.

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