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Por Juliana Córdoba

6to Año, Instituto Milenio Villa Allende


En la actualidad, se ha vuelto muy común que los jóvenes extiendan su «etapa adolescente» y renieguen de la idea de tomar responsabilidades o incluso, dejar la casa de sus padres. Son cada vez más los jóvenes adultos que no quieren «dejar el nido» y prefieran seguir dependiendo de la protección y seguridad económica y emocional de sus padres, principalmente, por miedo a no ser aceptados y equivocarse; ¿Qué pasa si me equivoco en mi primer trabajo? ¿Si no me alcanza para el alquiler? ¿Está mal que me quede jugando con mis amigos toda la noche?

En el campo de la Psicología, a este tipo de fenómeno moderno se lo conoce como «Síndrome llamado Peter Pan» o también conocido como miedo a crecer. El Milenio consultó con Diego Tachella psicólogo de Unquillo para que nos contara de que se trata este síndrome tan particular y si debería ser motivo de preocupación.

El Milenio: ¿Qué es el síndrome de Peter Pan?

Diego Tachella: El Síndrome de Peter Pan es el nombre que se le da en Psicología Popular (básicamente aquella que no cuenta con reconocimiento académico o no es de empleo habitual en el campo técnico/profesional) para definir un tipo de personalidad: adultos o jóvenes adultos que no asumen el compromiso y la responsabilidad de serlo, y pretenden al igual que el personaje de la obra literaria ser niños para siempre y no crecer.

EM: ¿Cómo surgió y qué relación tiene con el popular cuento infantil?

DT: En la década de 1980 un psicólogo norteamericano publicó un libro (que fue best seller) dedicado a los que el denominaba sus hallazgos en el trabajo de consultorio. Trabajaba con adolescentes y jóvenes adultos con problemas con la ley. Encontró un patrón en ciertas conductas que identificó como éste síndrome. Un síndrome es un grupo de signos y síntomas que van hacia el mismo lado, pero no alcanza para constituir un cuadro patológico en sí mismos.

En 2011 se publicó un libro que se llamó «Peter Pan puede crecer» de Antonio Bolinches, que actualiza el empleo popular y en autoayuda del Síndrome, planteando que estos hombres pueden cambiar y madurar, resultando en una mejora del vínculo de pareja con las mujeres con las que se relacionan.

EM: ¿A qué edad se detecta?

DT: Según el autor, Dan Kiley, se detecta en los jóvenes adultos,  alrededor de los 20 a 23 años. Y desde allí para arriba se puede encontrar hasta casi cualquier edad.

EM: ¿Cuáles son las características de este síndrome?

DT: Lo primero que es llamativo,  y probablemente tenga que ver con la época en que se desarrolla profesionalmente Kiley, es que se detecta en hombres o varones que han pasado los 23 años, de clase media a clase alta.

Dice que son como niños en algunos aspectos: no quieren asumir las responsabilidades de la edad adulta, son narcisistas, egoístas, procrastinan, tienen baja autoestima, inseguridad y profunda inmadurez emocional, tienen pavor de no ser queridos. Y se resisten a asumir las responsabilidad de su propia existencia, de decidir un proyecto de vida que implique asumir riesgos y compromisos (que es una de las características de la vida adulta).

Algunos autores consideran que es una forma de manifestación de los trastornos narcisistas (necesidad excesiva de recibir admiración, indiferencia con respecto a los sentimientos de los otros, intolerancia a la crítica y sentimiento de que los demás le deben algo).


«No quieren asumir las responsabilidades de la edad adulta, son narcisistas, egoístas, procrastinan, tienen baja autoestima, inseguridad y profunda inmadurez emocional, tienen pavor de no ser queridos».


EM: ¿Cuáles son las causas de  este síndrome?

DT: Cómo todo en psicología, no hay una causa única, suelen ser ambientales y personales, pero se identifican ciertos modos de relación con sus padres y la dificultad de poder lograr las tarea de la adolescencia en relación a los mismos en el origen de quienes desarrollan este tipo de manifestaciones.

EM: ¿En qué tipo de personas se más frecuente que se presente el síndrome?

DT: Por lo general se va a desarrollar en jóvenes que se muestran con una alegría y energía ficticias, que aparentan gran seguridad, y autoestima. Tienen una personalidad con marcados rasgos de narcisismo, con tendencias manipuladoras, transgresoras, seductoras, arrogantes y cautivantes. Y por lo general se sienten incomprendidos y actúan de ésta manera para compensar ese sentimiento.

EM: ¿Es común hoy en día este síndrome?

DT: Estamos en una época en que los jóvenes ven de los adultos y en el contexto que es muy difícil lograr lo que sus padres y abuelos, las crisis sociales y económicas han dejado su huella, es cada vez más frecuente que los deseos de lograr un trabajo, una profesión y los bienes materiales y sociales que implicaba la edad adulta años atrás sean percibidos como ajenos. Más bien prefieren adquirir experiencias, viajar, conocer el mundo y si para eso tiene que cambiar de trabajo o de carrera, o resignar el modelo familiar, lo van a hacer. También, existe un vacío existencial mayor y más profundo que es complejo de superar o de poder tolerar y que afecta a muchos jóvenes en ésta época.

EM: ¿Cuáles son las consecuencias que trae este síndrome?

DT: Una de las consecuencias es la dificultad de comprometerse, de asumir la responsabilidad sobre el propio proyecto vital y puede resultar en una dependencia del entorno excesiva. Sobre todo a nivel de la pareja va a ser cada vez más difícil para los Peter Pan hallar una Wendy, o una mujer que esté dispuesta a seguirlos y protegerlos (así como el personaje femenino de la obra). También si llegan a tener hijos, van a establecer vínculos poco adecuados con ellos, desde una posición egoísta e infantil.

EM: ¿Qué papel fundamental juegan los padres en estas situaciones?

DT: Como decíamos hace un rato, un padre y una madre que quieran tener un hijo Peter Pan deberían seguir ciertos pasos: brindar una sobreprotección en aspectos que liberen al hijo de las responsabilidades, quitarle la seguridad de sentirse querido y apreciado por ellos. Pero es una relación en la que ambas partes, padres e hijos, tienen responsabilidad sobre el resultado, no es una relación causal o de causa efecto, sino una interacción compleja en la que ambas partes tienen un rol activo.

EM: ¿La sociedad lo ve como algo bueno o algo malo?

DT: Depende mucho del contexto, pero en algunas situaciones se fomenta a los jóvenes a no envejecer (lo que puede entenderse también como no madurar o no crecer), estamos en un contexto que considera a la juventud como un valor a preservar.

La adolescencia es la edad dorada de éste tiempo, en especial para el mercado, es un momento para iniciarse en el consumo de bienes y servicios. Así, permanecer jóven es bien visto y hay muchos bienes y juguetes pensados para éstos jóvenes, desde las consolas de video juegos, hasta celulares de alta gama y autos específicos para éste sector del mercado.

Todo esto lleva a que muchos de los mensajes publicitarios tengan contenidos y personajes acordes a éstas personalidades.

EM: ¿Cuáles son las necesidades que tienen las personas con este síndrome?

DT: Las necesidades concretas y reales son de afecto, de comprensión, de seguridad. Así poder lograr mejorar su autoestima, sentir seguridad en sí mismos y poder asumir la responsabilidad de un proyecto vital que les sirva de guía para poder transitar su vida. Muchas veces por como se los percibe es que se les da lo opuesto a lo que en verdad necesitan, o que tampoco saben cómo pedirlo a quienes están en su entorno cercano.

EM: ¿Qué se debe hacer frente a este síndrome?

DT: Cómo consejo general, no es bueno ir por ahí etiquetando a la gente, o dando diagnósticos como si fuéramos profesionales. Ante la duda e recomendable consultar a profesionales, psicólogas o psicólogos, o psiquiatras. Ya sea la persona que siente que pueda estar padeciendo éste tipo de afectaciones (que en caso de ser un trastorno narcisista requiere un abordaje terapéutico), como su entorno: padres, hermanos, amigos y sobretodo la pareja. Ésta última es quien suele necesitar ayuda en un principio para identificar el tipo de relación que han establecido con un hombre inmaduro, y trabajar en un proceso psicoterapéutico para resolverla.

EM: En general ¿Las personas con este tipo de síndromes están dispuestos a cambiar? ¿Aceptan que tienen un síndrome o lo ven como algo exagerado?

DT: Como una característica de la falta de responsabilidad, van a tender a culpar a otros, al entorno o a la situación de su malestar, si es que se reconocen con un problema… Mucha veces responden ante el temor a ser abandonados o incomprendidos, y sus respuestas incluyen el repertorio que decíamos antes: manipulando, transgrediendo, seduciendo, mostrándose arrogantes y cautivantes para lograr ser queridos y aceptados.

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