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La actividad odontológica es una de las tareas médicas de más alto riesgo de contagio ante la pandemia de coronavirus COVID-19, tanto por la cercanía con las personas que requieren atención, como por el instrumental que se utiliza. Por este motivo, se solicita a las personas evitar o posponer todas aquellas consultas odontológicas que no sean consideradas urgencias o emergencias. El objetivo es evitar la propagación de la enfermedad y la exposición innecesaria de los y las profesionales. Esta medida también favorece el cumplimiento del aislamiento preventivo y obligatorio por parte de la comunidad.

Las emergencias odontológicas son aquellas en las que los pacientes corren un potencial riesgo de vida: sangrado incontrolable; celulitis o infecciones difusas de tejidos blandos que comprometan las vías aéreas; traumatismos graves cráneo faciales.

En tanto, se consideran urgencias aquellos tratamientos que requieren atención inmediata para aliviar dolor o riesgo de infección: dolor pulpar severo; pericoronaritis; osteítis postoperatorias; alveolitis; abscesos; fracturas dentarias o avulsiones; traumatismos dentarios o de tejidos blandos; tratamientos odontológicos previos a intervenciones médicas; cementado final de coronas o puentes si el elemento provisorio se rompió, perdió o causa irritación gingival consultas de ortodoncia (alambres rotos o salidos que lesionan tejidos blandos).

En caso de requerir atención, se recomienda realizar una consulta telefónica previa a la asistencia al consultorio. Previo a la atención, el o la profesional de odontología efecturará un triage o protocolo de intervención para decidir la modalidad de atención de acuerdo al estado de salud de la persona.

Los profesionales deben contar con indumentaria adecuada y conocer las medidas de atención.

En la sala de espera, las personas deben mantener 2 metros de distancia entre sí, y evitar tocar folletos, revistas u otro tipo de elementos.

En el consultorio odontológico, los elementos de protección personal son indispensables para resguardar al o la profesional de la salud de infecciones, proteger a los pacientes y prevenir a su vez que estos propaguen la enfermedad.

Cabe destacar que la situación epidemiológica es dinámica y las recomendaciones se encuentran en proceso de revisión constante y son actualizadas de manera permanente.

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